A través de las semanas de pintura, charlas y proyectos, aprendí a expresar mis emociones y a aceptarlas. Poco a poco comencé a enfrentar el bullying del colegio, usando palabras o simplemente ignorando los comentarios negativos, porque ya entendí que no merezco eso.
Soy una persona capaz de hacer muchas cosas, al igual que mis compañeros del club. De cada uno de ellos aprendí algo distinto. A veces necesitamos detenernos, enfocarnos en nosotros mismos y permitirnos ser felices.
No importa si me hacen bullying o no; yo ya estoy segura de quién soy. Ya no soy un bicho raro. Los bichos raros son ellos.
No necesito que todos me acepten… solo necesito aceptarme a mí misma y quererme completa