Había transcurrido cerca de una semana luego de que despertara del estado de coma, los doctores habían decidido que permaneciera interno unos días más para poder tenerme en observación y realizar todos los exámenes que fueran necesarios y así poder determinar mi completa recuperación; afortunadamente ningún análisis arrojo anomalía alguna, razón por la cual finalmente me dieron de alta, noticia que me colmo de la más grande dicha puesto que deseaba retomar mi vida, mi trabajo y realizar todo cuanto pudiera hacer, estaba lleno de energía, deseoso de aprender y vivir cosas nuevas, pero sobre todo quería saber cuánto tiempo había transcurrido mientras estuve inconsciente y ponerme al tanto de todos los acontecimientos que ocurrieron en mi ausencia, mis padres y los doctores aun no me habían querido contar nada al respecto, pues consideraban que no era conveniente hasta determinar cuan frágil era mi mente a cualquier impresión.
Una vez en casa mamá había preparado un delicioso almuerzo para recibirme, creo que mi boca extrañaba los deliciosos sabores de su sazón, porque sentía que comía alimento de dioses, cada bocado era un estímulo positivo, generaba una sensación de alegría y confort a la vez y me hacía recordar muy buenos momentos, devoré todo, hasta repetí ración, luego pasamos a la sala a charlar tomando una deliciosa taza de café.
─Tengo muchas preguntas, la verdad no sé por dónde empezar─. Les dije.
─Comienza por donde consideres hijo─. Dijo mi padre en tono suave y calmado ─estamos ansiosos de contarte a cerca de todo lo ocurrido.
─Tengo fragmentos de cosas que lograba escuchar mientras estaba inmerso en ese estado, pero no comprendo muy bien, recuerdo que un día, mamá me contó que tía Luisa estaba enferma pero al rato, o por lo menos a mí me pareció que había transcurrido poco tiempo, me estaba contando que murió.
─Es verdad─, dijo en tono melancólico y mirando fijamente al suelo ─ella falleció hace dos años luego de una larga batalla con su enfermedad, de nada sirvió que la trataran los mejores especialistas, ni los tratamientos, tampoco su determinación para superar esa situación, al final y luego de poco más de tres años de lucha murió.
─Hace dos años murió… tres años batallando… ¿Cuántos años estuve en coma entonces?
─Seis, casi siete ─dijo mi padre.
Sentí como si algo frio recorriera mi espalda y simultáneamente fuego en mi estómago, seguidos de náuseas y una fuerte sensación de incertidumbre.
─Casi siete años de mi vida perdidos…
Posteriormente quede unos segundos en silencio divagando e intentando asimilar lo que estaba escuchando, cuando mi mente se tranquilizó, pude ver todo con claridad, no me estaban mintiendo, no exageraban, vi en la cabeza de mi padre abundancia de canas, las cuales no estaban allí cuando todo comenzó, observé detenidamente a mi madre y también su cabeza tenía un tono diferente, más gris, reflejando el paso del tiempo, su rostro al igual revelaba la preocupación y desvelos por los que pasó, tenía arrugas, mis padres estaban envejeciendo y yo había estado ausente durante ese proceso, es más quizás yo había sido la causa de acelerarlo, sentí culpa y una enorme nostalgia, mucha tristeza al perder 7 años de mi vida y de la vida de mis padres… tenía un trabajo, un apartamento, una novia.
─ ¿Qué ocurrió con Camila?
─Se casó, hace un año, dos años después de tu accidente al ver que no te levantabas decidió darse una oportunidad con un muchacho que conoció, es un buen muchacho, ella se negaba a seguir su vida, pero yo misma le insistí que debía continuar adelante, yo le di mi bendición hijo, espero no haber actuado mal.
─No madre, hiciste lo correcto, ella no tenía por qué esperar tanto, es más, no podía saber si me levantaría, es una mujer maravillosa y merece ser feliz.
─Lo es, tuvo un muy buen noviazgo y ahora que se casaron viven en Alemania, él es un ingeniero y le brindaron una excelente oportunidad laboral, lo último que supe es que serán padres.
─Me alegra enormemente por ellos, espero que sean muy felices─. Dije sinceramente aunque cada palabra que emitía para completar la frase me producía cierta sensación de dolor, supongo que era apenas natural, era mi novia y la amaba, pero era una parte de esa vida que se me negó vivir, esa misma que prosiguió mientras yo parecía estar suspendido en el tiempo.
─Mamá ¿y Jimmy, dónde está?, no lo he visto desde que desperté, ya debe estar por graduarse, ¿ha pensado ya que carrera va a hacer?
─Hijo… recuerda que pasaron siete años, ya se graduó, trabaja en una empresa de animación, hace dibujos animados para programas y también videojuegos, está viviendo en California hace más de un año.
Escuchar la respuesta de mamá me causó estupor, no me acostumbraba, o quizás no me hacía a la idea del tiempo transcurrido, tal vez mi mente aun esperaba encontrar todo como estaba, aunque para el mundo habían transcurrido años para mí solo eran horas, máximo días, eso generaba conflicto en mí interior, debía superarlo y hacerme a la idea, sabía que no sería fácil pero lo lograría, debía continuar y rehacer mi vida, quizás tendría que empezar de cero pero debía hacerlo si fuera necesario, había perdido mucho tiempo y no podía darme el lujo de detenerme, esa tarde la pasé charlando con mis padres me contaron absolutamente todo lo que había ocurrido durante esos años, me contaron que había una cuenta en la que ellos guardaron el dinero que el seguro había pagado por el accidente, era una suma bastante alta y afortunadamente otro seguro que tenia se había encargado de los gastos médicos, cuando les pregunté a cerca de mi trabajo me comentaron que la empresa cerro hace casi tres años ya que entraron en quiebra, por otra parte mi padre fue muy sincero y me hizo entender que difícilmente volvería a ejercer mi carrera, había perdido antigüedad, estaba desactualizado y difícilmente una empresa me contraría, no por lo menos en un cargo como el que tenía, tendría que volver a estudiar y tendría que comenzar de nuevo a ascender, después de mucho discutirlo llegamos a la conclusión que era mejor montar mi propio negocio, pensamos en que montara mi propia oficina de publicidad y diseño gráfico, pero luego meditarlo y charlarlo decidí que quizás debía intentar algo diferente, tal vez era una forma en que la vida me decía que debía iniciar nuevos ciclos, así que comenzamos a debatir, varias ideas, construir un campo de deportes extremos, dedicarme a importar tecnología, o accesorios para deportistas, un centro de entrenamiento, pero nada me convencía al cien por ciento, luego de muchas ideas, mi padre dijo: