Después de despedirnos de Carl, seguimos con normalidad nuestro recorrido por Alemania y nuestro avance por Europa, transcurrió poco más de un mes en el resto del trayecto sin presentarse ninguna irregularidad o evento relevante, tal parecía que en Europa no estaría el cuarto elegido y de encontrarse en el viejo continente, definitivamente debía estar en Barcelona o por lo menos en España, así que decidimos viajar de nuevo hacia allá.
En cuanto llegamos a Barcelona nuevamente, decidimos comenzar a frecuentar sitios concurridos para intentar toparnos con aquel hombre, pero ese método al parecer no era el más efectivo ya llevábamos tres días intentando sin el mayor éxito.
─¿Y si no está acá en Barcelona? ─dijo Salomé mientras almorzábamos una tarde ─. Puede estar en otra parte de España, o incluso pudo ser turista, quizás vive en otro continente.
─Todo es posible, yo aún creo que está en España, el problema es que no podemos recorrer todo el país.
─Exactamente.
─Aunque pensándolo bien tal vez tenemos una pista.
─¿A qué te refieres?
─Es sencillo, él fue el primero con el que me topé.
─Así es, pero ¿qué tiene que ver?
─Es sencillo, la pista no está en el hecho que él haya sido el primero, la pista está en el lugar en el que me lo topé.
─Acá en Barcelona, por eso estamos acá, pero no ha servido.
─Si, en efecto fue en Barcelona, pero específicamente él estaba en el Camp Nou y según recuerdo vestía una camiseta del Barcelona, lo que indica que es fanático al equipo, si está en España y es hincha del equipo de seguro vaya a ver a su equipo, por lo menos cuando esta de local, y estamos de suerte, el Barcelona jugara mañana de local.
─Tienes toda la razón, seguramente allí lo encontremos.
─Así es… puedes decir que soy genial, no te contengas.
─Si, en efecto la idea es buena pero no implica que seas genial, deja de ser tan convencido.
─No temas halagarme mujer, ─dije entre risas─ pero volviendo a lo importante, debemos comprar las entradas para el partido, espero que aun queden algunas para la venta.
En cuanto terminamos de Almorzar, realizamos la compra de las entradas, afortunadamente pude hacer dicha compra en línea desde el teléfono celular.
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El estadio estaba lleno, era difícil movilizarnos rápidamente, de momento no habíamos percibido nada, así que decidimos dividirnos, recorrerlo en sentido contrario al otro hasta volver a encontrarnos, de esa manera lo hicimos y una vez nos reencontramos:
─Salomé, creo que no está acá, no he percibido nada y a ti ¿Cómo te fue?
─Está sentado en el extremo opuesto de nuestra ubicación actual, justo al lado de una de las salidas.
─ ¡Perfecto!, vamos entonces a charlar con él.
─No seas tonto, si vamos en este momento quizás vuelva a salir corriendo y con tanta gente tal vez volvamos a perderlo.
─Entonces ¿qué hacemos?
─Por ahora disfrutar el partido compita, faltando aproximadamente 10 minutos para que termine, salimos y desde afuera rodeamos el estadio hasta llegar al frente de esa salida, de esa manera no nos detectará y no se ahuyentará.
Así fue, disfrutamos el espectáculo, fue un partido que demostró un muy buen futbol por parte del equipo local, y antes de que terminara habíamos seguido el plan de Salomé, cuando la gente comenzó a salir, estábamos muy cerca de la puerta uno a cada lado para evitar que entre la multitud lo perdiéramos, afortunadamente fue de los primeros en salir gracias a su cercanía con la puerta, en el mismo instante en que salió, lo percibimos y el a nosotros lo seguimos cautelosamente hasta que se alejó de la multitud en ese mismo instante se tomó la cabeza y se dejó caer de rodillas al piso, tal parece que al tener a dos de los nuestros cerca la sensación para él fue más intensa, miraba para ambos lados y nosotros nos acercamos con total calma y Salomé le habló.
─Hombre, no se desespere
─¿Qué me está ocurriendo?, ¿acaso estoy enfermo?
─Nada de eso, lo que le está ocurriendo tiene que ver con unos sueños que usted viene teniendo, a nosotros nos ocurre igual, y es un síntoma para identificarnos.
En ese instante el hombre pareció tomar confianza en nosotros y en lo que le decía Salomé, ya que visiblemente se comenzó a sentir mejor, Salomé por su parte le explicó todo lo que ya sabíamos, por mi parte preferí guardar silencio mientras ella relataba todo, le conto acerca de ella, de mí y lo que sabemos de Carl, él entendió y asimiló todo muy bien, todo parecía indicar que era un hombre cuya mente se mantenía abierta a lo que para otros es absurdo o imposible.
─Esta situación es bastante curiosa, todo me imagine cuando comencé a tener estos sueños menos algo así de extraño.
─¿Cuándo comenzó todo para usted? ─pregunté.
─Hace un año aproximadamente, me comenzaron a hacer unos exámenes de sueño y unos tratamientos basados en inducción al sueño profundo, ya que por los niveles de stress a los que me he visto sometido los últimos años, venia presentando problemas para dormir y eso ya estaba afectando de manera notable mi salud.
─ ¿A qué se debe el nivel de estrés que maneja?
─Me llamo Ignacio Sevilla, soy uno de los hombres más adinerados del continente, uno de los millonarios más jóvenes y el dueño de uno de los portales de comercio por internet más confiables y por tanto más empleados a lo largo y ancho del mundo, a parte tengo inversiones en varios negocios diferentes.
─Que interesante, ¿qué otra cosa extraña ha experimentado?
─A parte de los sueños, descubrí que comprendo más lenguas que antes y mis técnicas de combate se enriquecieron más de lo que había logrado mediante entrenamiento, solamente esas cosas.
─Veo, Ignacio, Salomé y yo nos encontramos en la búsqueda de los demás, así que si gusta intercambiamos datos de contacto y en cuanto encontremos a la persona que falta nos pondremos en contacto, quizás así sabremos que más debemos hacer.