Come back to me

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El edificio de entrenamiento temblaba bajo la fuerza de las colisiones. En los monitores de la sala de observación, el humo y las interferencias provocadas por las explosiones de Katsuki y las ondas de choque de Izuku impedían que All Might y los demás estudiantes vieran con claridad lo que sucedía en el quinto piso.

—¡Es increíble! —exclamó Kirishima, intentando divisar algo entre la estática —¡Bakugo es una bestia, pero Midoriya no retrocede ni un milímetro!—

Dentro del edificio, la realidad era una danza de desgaste. Izuku y Katsuki estaban jadeando, cubiertos de hollín y sudor. El brazo de Izuku goteaba un poco de sangre por el roce de una explosión, y el traje de Katsuki estaba rasgado en el hombro por un impacto de aire. Estaban en un empate técnico; cada vez que Katsuki lanzaba un ataque letal, el Instinto Midoriya permitía a Izuku esquivarlo o contrarrestarlo con una precisión aterradora.

—¡¿Es todo lo que tienes, Deku?! —gritó Katsuki, lanzándose hacia adelante con una propulsión explosiva.

Izuku no retrocedió. Usó el impulso de Katsuki en su contra, deslizándose por debajo de su guardia. En un movimiento fluido, cargado de la agilidad que había ganado limpiando la playa, Izuku logró colocarse detrás de él.

Antes de que Katsuki pudiera girarse para lanzar una explosión a quemarropa, Izuku lo rodeó con sus brazos. No fue una llave de sumisión violenta, sino un abrazo firme, desesperado, que pegó la espalda de Katsuki contra el pecho de Izuku.

Katsuki se quedó helado. Sus manos, cargadas de nitroglicerina lista para estallar, temblaron. El calor de Izuku, su respiración agitada en su nuca y la falta de hostilidad en ese contacto lo desarmaron más que cualquier golpe.

—Kacchan... —la voz de Izuku llegó como un susurro cálido, rozando la oreja de Katsuki. Era la voz del niño que solía seguirlo a todas partes, pero con una nota de nueva determinación

—Quiero ganar. Por favor... ¿podrías rendirte? Por favor.—

El mundo pareció detenerse para Katsuki Bakugo.

Cualquier otra persona que le hubiera pedido rendirse habría terminado en la enfermería con quemaduras de tercer grado. Pero era Izuku. El chico que lo había cuidado en silencio, el que lo había perdonado, el que se había vuelto fuerte solo para que él no tuviera que cargar con el peso del mundo solo.

Katsuki cerró los ojos. Sintió la súplica en los brazos de Izuku, una súplica que no nacía de la debilidad, sino de una confianza ciega en que Katsuki le daría lo que pedía. Rendirse significaba manchar su historial perfecto.

Significaba que toda la clase pensaría que había perdido. Significaba pisotear su propio ego.

Y, sin embargo, escuchar ese "por favor" fue suficiente.

Katsuki bajó las manos. Las pequeñas chispas se extinguieron, dejando solo el rastro del olor a quemado.

—Eres un maldito tramposo, Deku —masculló Katsuki, con una voz que solo Izuku pudo oír.

Katsuki levantó una mano lentamente, pero no para atacar, sino para presionar el comunicador en su oreja.

—Iida... —dijo con amargura —Déjalo. Me rindo. El nerd me tiene.—

—¡¿Qué?! ¡Bakugo-kun, eso es imposible, todavía podemos...! —la voz de Iida fue cortada por el anuncio oficial.

"¡EL EQUIPO DE LOS HÉROES GANA!", resonó la voz de All Might por los altavoces.

Cuando el humo se disipó y ambos bajaron a la zona de revisión, el ambiente en la clase 1-A era de absoluto shock. Nadie había visto el momento final debido a la cortina de humo, pero el resultado estaba en la pantalla: Izuku Midoriya había vencido a Katsuki Bakugo, el genio indiscutible de la clase.

—¡Midoriya, eso fue asombroso! —gritó Kaminari, acercándose —¡Venciste a Bakugo! ¡Eres un monstruo!—

—¡No puedo creerlo!— añadió Ashido

—¡El chico más fuerte de la clase perdió contra

el peliverde!—

Izuku caminaba con la cabeza baja, sintiendo una mezcla de alivio y una culpa inmensa. Miró de reojo a Katsuki. El rubio caminaba con las manos en los bolsillos, mirando hacia el suelo, dejando que los murmullos de "perdedor" y "derrota" se deslizaran sobre él como si no le importaran.

Katsuki estaba aceptando la humillación pública por él. Estaba dejando que su reputación se hundiera para que Izuku tuviera su primera victoria.

All Might se acercó a ambos, con una mirada inquisitiva. Como héroe profesional, sabía que algo no encajaba, pero al ver la expresión de Izuku y la extraña calma de Katsuki, decidió no intervenir en lo que claramente era un asunto privado entre ellos.

—¡Buen trabajo a ambos! —dijo All Might, aunque sus ojos buscaban los de Izuku —Joven Bakugo, tu rendimiento fue excepcional, aunque el resultado no fuera el esperado.—

Katsuki solo gruñó y se alejó hacia los vestidores sin decir una sola palabra a nadie.

Más tarde, cuando la mayoría de los chicos se habían ido, Izuku encontró a Katsuki sentado en un banco, todavía con el traje de héroe a medio quitar. El silencio era denso.

—Kacchan... —Izuku se acercó con cautela

—¿Por qué lo hiciste? Pudiste haberme lanzado una explosión, pudiste haberme ganado fácilmente en ese momento.—

Katsuki levantó la vista. Sus ojos rojos no tenían la furia habitual; estaban cansados, pero extrañamente tranquilos.

—Me lo pediste, ¿no? —soltó Katsuki —Dijiste que querías ganar.—

—Pero... ahora todos piensan que soy más fuerte que tú. Se están burlando de ti por haber perdido contra mi. ¡Tu orgullo debe estar doliendo!—

Katsuki se levantó, caminando hacia Izuku hasta quedar a un paso de distancia. Le puso una mano pesada sobre el hombro, apretando con firmeza.

—Escúchame bien, Deku. Me importa una mierda lo que piensen esos extras. Ellos no saben nada— Katsuki se inclinó, bajando la voz —Sé que eres fuerte. Sé que podrías haberme dado una pelea real hasta el final. Pero si ganar esto te ayuda a dejar de mirarme desde abajo... entonces que piensen que perdí.—



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En el texto hay: bl, apego emocional, bakudeku

Editado: 28.01.2026

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