Todo parecía ir bien, pero un día descubrí que no era así.
Si bien una tarde ordenando la casa escuché un ruido que venía de la habitación de Narria, me acerque lentamente para que no me escuchara y la vi. Estaba llorando, desconsoladamente, lloraba sin parar abrazando la almohada y las cobijas cubriéndola, lo que parecía estar bien antes, que sonreía, era de esas sonrisas que finges para que no noten que estás mal, todo este tiempo era un disfraz, una máscara, una herida cubierta con maquillaje. Y ahí fue que entendí que las sonrisas que trasmitian, era solo un camuflaje del dolor que sentían.
Decidí que todo vayamos de vacaciones para despejarnos un poco de la realidad, fuimos a varios países, desde Europa, Asia, Francia, México, desde playas hasta parques acuáticos durante unos meses antes de la navidad. Nos divertimos un montón parecía que estaba vez las sonrisas eran verdaderas y no solo un "estoy bien". Compramos tantas cosas, hicimos tantos viajes, probamos comidas tropicales, fuimos a visitar museos, conocimos personas increíbles, y aprendímos sobre la cultura de algunos países, ¡Fue genial!.
Después de ese increíble viaje, tuvimos que regresar a casa, porque ya faltaba una semana para la navidad, hicimos las compras, envolvimos regalos, decoramos la casa, todo volvía a la normalidad. El tema es que tambien se acerca el cumpleaños del abuell, un día antes de la navidad, y tengo miedo de que ella se entristeciera nuevamente, más que sería la primera navidad sin él al igual que su cumple.
Cuando el día llego, el cumpleaños. La presencia de incomodidad y de tristeza estuvo más presente que nunca, sobre todo nostalgia. Narria se veía triste como los demás, y no sabía si era bueno o malo, porque por lo menos no había caído en la depresión o no estaba gritando como antes. El día fue normal, al menos eso intentamos, ella fue a la escuela y los demás y yo fuimos a trabajar. Había pasado toda la mañana y ya todos estábamos volviendo a casa, pero al llegar parecía entrar de una pesadilla a una peor. No lo podía creer, quise despertar, pero no era un sueño, el terror había vuelto a la familia, la abuela estaba en frente del portón, en el suelo, parecía estar.... estar.... la palabra no me salía. No lo quería admitir, tengo esperanza de que esté viva, tal vez solo tuvo un desmayo y nada más, el terror me consumia. Sería su última chispa de felicidad que se logró recuperar, tal vez sería su final, bueno tal vez no su fin tope, porque tiene a sus padres y a mi pero.... son sus abuelos.
¿Quién no ama a sus abuelos con todo el amor del mundo, incluso más que su vida?
Llame a emergencias rápidamente, sin esperar ni un segundo, en ese momento llego Narria, mis manos temblaban mientras esperaba llegar al hospital, esos segundos se hacian cada vez más eternos. En la ambulancia, el silencio era insoportable, solo se oía los pitidos de las máquinas, los murmullos de preocupación, pero lo peor era que Narria estaba a su lado, su rostro pálidos, sus manos temblando, sus ojos llenos de lágrimas deslizándose por sus mejillas, sus latidos intensos de desesperación, me partía el alma al verla así y aún peor al recordar su mirada al enterarse de esto.
Al llegar al hospital, se llevaron a la abuela. Nos dejaron esperando en la sala de espera, cada segundo se convertían en horas, cada minuto era una eternidad sin fin, cada hora una lucha sin resistir... ese tiempo nos mataba, imaginaba cada escenario posible, cada palabras, cada momento, y preguntas sin poder detenerlas:
¿Y si ella ya no estará con nosotros?
¿Cómo reaccionará Narria?
¿Lo hizo alguien o fue por causa natural?
Y si lo hizo alguien, ¿Habrá sido el mismo asesino que mato al abuelo?
¿Porque justo en el cumpleaños del abuelo, el mismo día de su muerte?
Eso se estía por descubrir...