El auto avanzaba, rápido cada vez más rápido. El viento soplaba. El aire enfriaba.
Y en una de esas se me prendio la lamparita.
—Ya se. Pondremos cámaras en la casa.
—E?
—Si , las cámaras no nos pondrán a salvo, pero si pasa algo tendremos pruebas, la instalaremos sin que nadie sepa. Por lo menos para comenzar con algo.
—Dudas de que alguien de la familia la haya tratado de envenenar?! Tu estás loca, porque le quisieran hacer daño su propia familia?!
—En una situación como esta, hay que dudar hasta del aire, tu nunca haz visto las noticias? En donde familiares matan a sus propia familia?
—Si pero quién piensas que le hizo daño
—No digo que sea alguien de su familia o de nosostros, solo es por si las dudas. Mejor prevenir que lamentar, siguiendo el consejo de la abuela "Uno nunca termina de conocer a quién tiene a su lado"
—Okey. Lo haremos. Pasare por el local a comprarlas.
Llegamos a casa, baje primero yo, y luego él tras mi, fijándonos que no se encontrara nadie. Para nuestra suerte estaba la casa vacía, pudiendo instalarlas en lugares ocultos donde nadie las podría ver.
En medio de ese silencio absoluto, escuchamos caer una maceta en el patio trasero. Por un segundo todo se sintió misterioso, y se nos salto el corazón, seguramente nos habian pillado… hasta que descubrimos que solo era un gato. Y la respiración nos volvio a su ritmo normal.
—Listo ya termine —avise.
—Okey vamonos. Sigueme tengo un plan.
Y así arrancamos el coche, rumbo a un plan que no dejaba de crecer. Había llegado el momento exacto de dejar atrás la inmovilidad, descruzar los brazos y poner todo en marcha para ir tras un asesino que, quizá, había estado mucho más cerca de nosotros de lo que jamás imaginamos.