Como Lenguas De Fuego

JARONS DERG

El pequeño reino de Jarons Derg el que hallaba en todo su esplendor la gracia de Dios, sus cosechas eran dedicadas a Jesús, sus cultivos eran más grandes de lo normal, todos eran como una familia, eran niños de Dios en cada pensamiento y actitud eran libres en cada aspecto de su vida porque conocían al hijo de Dios en verdad, y de corazón, Hasta su realeza era amador de la sabiduría de Dios lejos de Y Harrd y sus enseñanzas, nunca iban a una guerra y su ejército era muy poco, solo se dedicaban a cuidar de sus calles que nunca tenían problemas de ningún tipo.  
Jeremy, Virginia eran los reyes más bondadosos de la tierra, y sus hijos no era de esperarse, Belius Aidan y Tristan el más pequeño. Jeremy era el hombre más raudo con los números, era tan sabio e inteligente que ningún número se le escapaba de sus cuentas, lo que daba prosperidad a su renio. Virginia siendo reina era la maestra de lectura y escritura más sabia y dulce todos los niños que pasaban por ella emprendían a leer y escribir con mucha rapidez, y de sus hijos ni que hablar Aidan era escritor a sus trece y Tristán el pequeño que a su edad, cuatro años, ya sabia leer y aprendía a escribir, Belius era la mayor la joven princesa de veinte años era sabia y madura para su edad, su belleza interior era igual que la exterior, su inteligencia iba por el mismo camino de su padre sabía mucho sobre contabilizar una casa, ella recordaba como tenía cinco cuando su padre fue elegido rey de un nuevo reino que surgía, sabía que un día sería reina. Y le tocaría dirigir lo que ella llamaba, un pedazo de cielo en la tierra, cada canción o poema de la princesa Belius era para Dios y su hijo, no había una elección si no le pedía al espíritu santo una guía, su sabiduría era más que el oro como lo era su pureza. Belius hallaba ante los ojos de Dios toda la gracia. 
La joven regresaba a palacio muy temprano después de cabalgar y tener esa privacidad con Dios, su cabello era tan largo que cubría su espalda como una capa, su color era oscuro como el chocolate y sus  ojos como las manzanas verdes de sus bosques, que en verano adornaban los árboles, Belius debía estar lista para la primera comida del día, su padre había anunciado algo importante para ese día, él lo veía con entusiasmo, pero debía hablarlo con toda su familia. 
—Hoy veo en el rostro de mi padre la inquietud. 
—Así es mi valiosa hija, toda la noche pedí sabiduría y no la halle. ¿Me pregunto como la halla mi hija? Y esa respuesta llego rápido, ella pasa mucho tiempo con Dios y su hijo, las lenguas de fuego la rodean. 
—Mi padre también conoce a Dios del mismo modo, él me enseñó a buscar la sabiduría desde niña, y cuando fui grande pude ver lo que estaba mal hasta desecharlo de mi vida. 
Jeremy abrazó su valiente retoño, llegando Aidan y su madre, siendo el momento de decir algo que cambiaria la casa Triberman, para el rey había llegado una carta que cuando la abrió su invitación al comienzo lo abrumo, pero después lo vio como oportunidades, la casa Manson lo invitaba a unir sus reinos, y Jeremy supo como lo querían, Belius era consiente que debía cumplir como heredera si era para beneficiar Jarons Derg, cuando su padre lo contó Virginia guardo silencio y Aidan miro a su hermana, ella era el futuro de Jarons Derg, pero oír de Drommeland era como escuchar hablar de Dalta. 
—La tierra de los sueños, no es la casa para un niño de Dios —Belius comento con desazón y esa mirada de qué papá cometía un error, se dejaba deslumbrar y no miraba con sabiduría — Padre. 
—Hija mía tal vez quieren ser diferentes, los tiempos han cambiado  
—¿Hablas de partir a Drommeland? —pregunto Virginia. 
—La invitación del rey fue de pasar tiempo en sus tierras, quieren una amistad. 
Belius guardo silencio, y después de comer dejo el castillo siendo seguida por su hermano. 
—¿Por qué me sigues? 
—Porque me preocupa igual que tú. 
Belius se detuvo y miro a su hermano con esos ojos que hechizaban, e irradiaban como Dios estaba con su niña. 
—Papa lo hace por tener aliados, le teme a lo que podría hacer Nexau y Dalta. —Belius dejo fluir lo que vio en su padre esa mañana. 
—Tenemos a Dios para enfrentarlo. 
—Lo sé, pero papa es quien manda ahora, Drommeland aplasta reinos pequeños y traiciona ¿Cómo se puede confiar en él? —Belius habia escuchado de sus grandes conquistas por esos días, ella imaginó su ejército entrar al suyo dejando todo cenizas. 
Aidan la seguía a donde fuera, sabían qué estaban hiendo bastante lejos, luego llegaron a una parte donde el bosque era muy espeso, cruzaron primero sobre las piedras de un pequeño arroyo para adentrarse en ese bosque, mientras el chico sentía que era algo diferente a los otros, esta sensación no tardo ni dos minutos en darle la razón la enorme Bláth bhainne qué traducida era la flor de leche que se lo dijo con rapidez, el muchacho a causa de esto se detuvo causando en Belius una fuerte expresión en sus ojos de porque tenía ese semblante. 
-¿Ocurre algo? 
-Belius es la tierra de los osos. 
-¿Por qué lo aseguras? 
-La flor de leche. 
Cuándo el jovencito respondió porque, la muchacha la miró y luego cerró sus ojos en señal de qué habían hecho, los dos iban a regresar cuando Belius volvió a detenerse. 


-¡Que pasa! 
-Silencio – pidió la muchacha. 
-¡Es un oso! 
-No solo escucha. 
Aidan guardo silencio y lo que pensó la muchacha era real era una oveja que se extravió, luego lucharon por seguir su clamor hasta que lo lograron, ella había caído aún profundo orificio que sé había formado de tierra y roca, los dos se abrazaron y dieron gracias a Dios y después tomaron la decisión de quien bajaría siendo Aidan él qué lo hizo, el muchacho logró descender por las fuertes enramadas Belius lo estaba observando mientras estaba inclinada, la muchacha sonreía con la victoria en cada expresión de su rostro. Estaba lo bastante feliz para dar esas gracias a Dios y luego para subir otra vez al muchacho, pero algo era causa de incomodidad para ella, sentía ese fuerte anhelo de levantar la vista y cuando lo hizo los temibles ojos del oso se encontraron con los suyos, los dos eran iguales de desafiantes, él se encontraba a unos cinco metros de ella y era un límite suficiente para escapar, pero su única opción era saltar 
-Aidan guarda silencio – cuando Belius dijo esto, y se percató de lo ocurrido. 
Belius se lanzo sin pensarlo al vacío cayendo sobre su brazo derecho, la muchacha grito con dolor ya que su brazo necesitaba un fuerte movimiento para a acomodarse, era un momento de tensión mientras ella le pedía al niño enderezar su brazo los gruñidos del oso sembraban terror y pavor. 
—Belius el va bajar. 
—No lo mires a el, ayúdame por favor.  
Aidan hizo el movimiento en su brazo que saco de Belius un fuerte grito, que después la hizo desmayar. 
—¿Belius estas bien? Abre lo ojos por favor. 
Aidan lloro y miro a su enemigo en la cima observarlos como dos enemigos, el niño lo que hizo fue abrazar a su hermana y orar, mirando el cielo con la esperanza de ver una estrella, era ya de noche cuando se volvió a sentir la presencia del oso merodear el profundo hueco, Belius abrió sus ojos y se percato del tiempo que llevaba privada. 
—¿Estas bien? 
—Si. —la muchacha miro a su alrededor 
-Hay que hacer algo. Dios ayúdame por favor. 
Belius exhalo aire y luego grito tan fuerte para que un guardan del bosque la oyera, sabia que guerreros cuidaban que los osos no pasaran de allí por esos días de invierno, ella lo hiso en tres oportunidades y el hijo de Dios obro haciendo que su grito llegara al campamento de Azmon cerca de allí. Dante un soldado joven pero de gran reputación en el regimiento, estaba haciendo guardia cuando oyó el grito. 

Ellos tenían veinte sabuesos entrenados para atacar aun oso hasta ahuyentarlo, hiendo las fieras tras el olor del oso, lo que le fue fácil a los hombres con armas y antorchas hallarlo, ellos estaban listos si tenían que atacar pero fue suficiente la presión de los sabuesos que lo hicieron huir y perseguirlo hasta alejarlo del lugar. 
Dante corrió a alumbrar el oscuro orificio, y allí estaba la joven que la fiebre se adueñaba de su cuerpo.  
-¿Están bien?  
-Por favor mi hermana está lesionada- suplico el niño trayendo los soldados las fuertes sogas para sacarlos de allí.  
Luego los llevaron al campamento donde les dieron abrigo y una bebida caliente, Dante llevo el informe al líder y no tardo en regresar devuelta hasta la tienda para ver el estado de la joven, ella era hermosa y estaba cautivando al soldado. Belius tomo medicina y su brazo fue vendando, solo había sido un jirón brusco que lo había inflamado, su fiebre ya empezaba a bajar, lo que era apropiado llevarlos a casa, Dante se tomó la amabilidad de ir con varios soldados y llevarlos. Jeremy y Virginia cuando vieron a sus hijos corrieron hacia ellos, Belius agradeció a los soldados y entro a descansar donde se quedó dormida por su agotado estado físico.  
Por eso Aidan fue quien lo contó todo y a la mañana siguiente Belius no tuvo que decir nada al respeto, la princesa solo se preguntaba ¿Por qué soldados de Azmon rondaban sus bosques y fue ella en su privacidad quien pidió a Dios claridad sobre las intenciones de Drommeland, comer de su mesa era como entrar a Baramog sin armas, no era alguien para confiar. 

 




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