Como Lenguas De Fuego

PLATA Y ORO

La casa Triberman antes de entrar al palacio de Drommeland, debían por tradición hospedarse fuera de él y llegar el día del festín por respeto a las costumbres del reino. Belius desde que llego a la tierra de los sueños paso gran parte del tiempo en su habitación, siendo vigilada por el soldado de más confianza de su padre, Odoacro era su nombre era un varón de piel oscura y su estatura eran dos metros, sus manos eran como cinco veces las de un Vernugem, si lo conocían era noble y tranquilo, pero si se trataba de cuidar al rey y su casa era un leon, Odoacro amaba a Dios como su rey y princesa y tenía desde ese día la misión de cuidarla, su amo le dejaba claro que si ella era desposada por alguien de Drommeland el la cuidaría. El varón de Dios, desde ese día oro y pidió al espíritu santo, sabiduría, y valor para cuidar de ella, era un reino impredecible para su princesa. Quien vistió para esa noche de un color azul oscuro y aterciopelado, y dejo su cabellera libre de cualquier corona, su aspecto era sencillo pero hermoso. 
Los Triberman se preparaban para la gran noche, y en palacio todo era un caos por la celebración. Gabriel no borraba de su mente lo visto en el campamento, la joven Triberman lo abrumaba como también la espantaba por su ego y seriedad, el Vernugem estaba atado a su alcoba con esa poca actitud de bajar, no era un festín de su importancia, pero hacerle un desaire al rey era de agravio para Jael, pasaba por sentimientos que lo agobiaban y uno de ellos era Mark, no podía evitar pensarlo era su sangre y además era un joven que tenía mucho porque sentirse orgulloso. 
-Ya no sé lo que siento, unas veces te veo como hijo y otras no. -hablaba con su conciencia mientras el tiempo avanzaba allá abajo. 
Gabriel salió y en los corredores blancos y adornados de oro, Samara pasaba por lo mismo, no quería bajar, imaginaba que papá la haría bailar con uno de esos jóvenes del reino, que solo querían un momento glorioso al lado de una princesa. 
-¿También sigues ahí? 
-No quiero ser princesa 
-Nada lo cambiará 
-Tal vez cuando crezca. 
-Solo te causará dolor tu pensamiento, que no lo cuestiono. – los dos conversaban sobre esto, bajando las escaleras 
Ese día el palacio blanco tenía mucho dorado mezclado con plateado que era en honor a Y Harrd. Samara trató de buscar Anielka, pero lo único que vio fue entrar a Alper que no entendía los motivos de esta celebración, Samara pidió a Dios que después fuera su maestra volviéndose una realidad, así pudo pasar un rato agradable en medio de tantas caras que solo la ponían temida, Gabriel por su parte busco vino y saludo a su maravillosa Anielka, que Los dos disfrutaban hacerlo. 
-Gabriel y Anielka podrían ser comprometidos -Sian tembló y se mostró algo tensa, al comentario de su padre, el había visto sus ojos sobre el -Hija mía, tu amor por Gabriel debe morir, un huérfano no será tu esposo. Será alguien digno de ti. 
-¿Es que Anielka, si es digna de él? 
-Tú eres mi heredera. 
Sian sintió enojo con su padre y prefirió ir a hacer amigos, después Gabriel busco la mesa de Reyco y Candel Clan, lo que lo dejaba en evidencia cuanto se había distanciado de los Manson. Samara por su parte vio como Anielka estaba hablando con sus tías y Dante quien era uno de tantos invitados del rey, la princesa decidió sentarse en la mesa donde estaba Gabriel lo que los impresiono a ellos. 
-¡Princesa que hace! -exclamo Candel. 
Mostrando Reyco y Gabriel una fuerte impresión también. 
-¡Porque piensas que no debo escuchar lo que hablan! 
-Está bien, cambiemos de conversación por la princesa, que hoy no es tan tímida . -propuso Reyco. 
-¡Y que es lo que no puedo oír! Imagino que hacía Gabriel en Noson Goc, soy joven, pero sé cómo actúan los hombres, aunque hay otra clase de varones. 
-Vaya, me has dejado sin que decir -dijo Candel 
-Pensé que eras más tímida. -Gabriel comento. 
-Contigo no. 
-Y con ellos. 
-Tampoco. 
-Gabriel, oíd que tu misión es con Mark Meyers, me gustaría poder hablar con él. 
-¿Y por qué quieres ver a Mark Meyers? -la cuestiono Gabriel. 
-Es interesante 
-Princesa, no hable tan alto de ese tema, -pidió Candel. 
-¡Se trata de esa misión que hablaste ayer! -miro a Gabriel a los ojos y lo interrogo. 
-Sí. 
-Mi Samara es tímida, pero tiene la fortaleza de hablar con estos tres varones, un enano, un bárbaro y un Vernugem. 
Samara se sintió observada por todos a causa del comentario de su padre. 
-¿Milord no lo ha pensado? 
-¡Que, Candel Clan! 
-Su hija se entiende con tres personas que fueron del mismo grado de timidez que ella. Yo fui de los que se escondía debajo de la cama cuando había una visita, ahora no hay quien detenga a Candel Clan. 
-Yo también – confeso Reyco -Huía al bosque para no ser visto por mis primos, y me hacía en la ropa de la fuerte timidez. 
Todos soltaron la carcajada de su historia, después miraron a Gabriel, quien no se despojaba de su capota esa noche. 
-Para nadie es una novedad que Gabriel Vernugem cuando llego al palacio, prefería estar en una alcoba, luego se volvió capaz de todo, bajo el disfraz de un Vernugem. 
Gabriel respondió, y no había el rey alcanzado a regresar a su trono cuando se anunció el gran momento, Alper se levantó para ver cuál era la novedad, y ver las puertas abrirse, lo que fue de gran confusión para él y para la mayoría, porque no los conocían, Belius atravesaba el salón escoltada por Odoacro analizando Liansed que él la cuidaba. 
—Jeremy Triberman, sean bienvenidos tú y tu casa—el rey los presento ante el reino. 
Causando en Alper un ahogo que se vio obligado a tomar vino, frente a todos, Alper no reaccionada hasta que Gabriel le pego por la espalda tan fuerte que lo estremeció, el monje lo miro con ira al ver su malicia, él lo hacía a propósito, era osado para golpear aún religioso frente a todos. 
—Pude ver aún santo sin vida —lo dijo tan serio que todos lo vieron como algo grave. —¿Qué lo ahogo, así? 
Alper volvió a su silla y miro al rey y Jael cuestionándolos con su mirada. Belius sabía que era el señor de Y Harrd cruzando por primera vez una mirada con ella, que no fue la de un dulce monje. 
—Mi señor gracias por su invitación. 
—Va a hacer algo nuevo, hacer tratos con el rey de Jarond Derg. —el rey expreso a Jeremy con un estrechón de manos. 
El rey de Jarons Derg traía esa noche obsequios de sus tierras, que eran aclamados por Drommeland. Los increíbles abrigos y capas de la mejor lana para el frío, como los más ricos dulces que ni la misma calle del dulce del reino los tenía, todos querían probarlos, y Jael fue el primero con Briallen, luego lo hizo el rey y Vanora, llegando el momento de un Vernugem, Liansed tomo uno y mientras lo llevo a su boca con lentitud cerro los ojos frente a la princesa no imaginando lo mal quedaba, todas las expresiones que hizo al comer una bola de chocolate causaba vergüenza en Jael, y en otros gestos leves de risa por no dañar el momento, Belius lo miro con curiosidad y Aidan fingía ser serio hasta que la voz que no soportaba lo detuvo. 
—Sentí que dormía por una eternidad, por tu culpa. 
Liansed miro a Gabriel con enojo y se sentó en su puesto. 
—¿Cuánto te demoras tomando una taza de chocolate? —Cael no demoro para empeorar la situación, lo que su padre amaba aunque tuviera que fingir estar serio. 
Liansed no respondió, pero lo hizo Liang, para apoyar a Cael en su campaña de escarnio. 
—Los años pasarían y las arrugas en mi rostro aparecerían, serían incontables y él seguiría allí. 
El rey trataba de cambiar el tema mostrando al rey de Jarons, su trono y contando la historia de el, Virginia por su parte entablo una agradable charla con Vanora y sus nueras mientras comían chocolate. Y Belius era dueña de cada mirada, la muchacha por momentos se sintió acusada y más cuando vio a Gabriel otra vez a los ojos. Su momento fue más grato para ella cuando las doncellas Manson fueron hacia ella para entablar una conversación amigable. 
—Virginia Triberman tus hijos son hermosos. —Vanora lo dejo claro. 
Lanzando Aidan una mirada a Samara quien no lo noto, luego el príncipe fue invitado por los hijo de Krasava hablar con ellos. Mientras Belius era elogiada por su exuberante e increíble cabello marrón. 
—Tu hermana es hermosa —dijo Giacomo —Porque seré joven, me elegirían a mí como su prometido. 
—Mi hermana no pasará por eso —Aidan le reclamo. 
—Sabes que así es, y tú tendrías la oportunidad de ser el de Samara —la insinuación de Cael hizo temblar a Aidan. 
—¿Ella es Samara? 
—Sí, pero aun cinco años menor que Beluis me voy a arriesgar, tal vez ella espere hasta los veinte —Cael se levantó de su silla y camino hasta la muchacha —Princesa, soy Cael hijo de Krasava Manson y Lord Yates.  
El joven quiso presentarse como un pretendiente futuro para la joven, ganando la atención del rey y su padre. 
—Es un gusto  
Belius le causo gracia dando Cael el camino a Liansed que después del joven le hablo desde su silla. La muchacha miró su cabellera larga y le pareció muy bonita, él era místico, y este gesto Gabriel lo notaba y pensó, que tal vez él sería para ella lo que era Liansed para él. 
—Hablaban de los hermosos bosques de Jarons Derg, y tú eres digna de caminar por ellos. —Liansed beso su mano y miro al gigantón. 
—Él es Odoacro mi escolta. 
—Yo la cuido del lobo y el oso hambriento — dijo al ver la intención de Liansed, que era inevitable no verla en sus ojos. 
—Descuide Liansed es una liebre, solo le gusta el brócoli —Liang hizo sonrojar al mestizo, que decidió regresar a su silla por la broma pesada. 
Era un momento incómodo en el salón, Alper quería esparcir fuego como un dragón y Belius huir de allí, y mucho más cuando Samara se acercó a hablar con ella, la princesa recordó esa amenaza por parte de Gabriel, todo era de mal gusto hasta que alguien hablo ganando toda la atención. 
-¿Es verdad que hace magia? -todos colocaron sus ojos en el pequeño que tenía cuatro años. 
Gabriel lo vio a los ojos, y pensó que jamás había visto tanta ternura. 
-No, solo es un cuento.-respondido mientras imagino como se hubiera visto Mark de su edad, el había sido un bebe hermoso. 
-Entiendo ‐el niño se mostró decepcionado 
-Pero puedo cantar una canción, si lo pides. 
-Al resguardo de la luna  
Cuando él pidió esta canción, Alper miro al rey y a Jael, ellos traían la semilla de los niños de Dios a Drommeland, Belius miro sus rostros y expresiones, pero para Gabriel la petición del niño fue un manjar dulce, veía ese pálido rostro del señor de Y Harrd y se sonrió. Era una canción de Jarons derg. Pero a Gabriel no le importo si era para corresponder a esa pureza, el Vernugem tomo al niño en sus brazos y se levantó encontrándose con la de mirada de Virginia, la madre del niño, luego su voz se apoderó del salón del trono, era como la de un ángel y retumbaba como muchas mirlas al cantar. Damelise sentía algo especial en su canto, Gabriel no era el mismo cuando lo hacía y mucho menos con ese tema. 
 




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