Cómo Matar A Un Héroe

Capítulo 25

—¿Qué demonios te sucedió? —Adriana estaba boquiabierta.

—¡Se te ve hermoso! —gritó Erika, arrancándole una hermosa sonrisa a su amiga.

—Gracias —Olivia se recogió algunos mechones antes de atorarlos detrás de sus oídos—. No saben lo contenta que me siento con este cambio.

—Olivia, no te vez bien —pero ella hizo oídos sordos ante el comentario negativo de Adriana.

La muchacha se limitó a darse la vuelta y reflejar su nuevo y renovado aspecto en el espejo de su tocador. En él, veía su personalidad perdida, veía a la niña que sonreía con sus amigos y familiares, veía a una chica ansiosa y contenta de tomar su cámara, correr al auto de sus padres que ya se ponía en marcha y tomar incontables fotografías que llegarían a decorar la pared de su habitación. Los viejos tiempos anticipaban su regreso, y ella contenta estaría de abrirles la puerta.

—El tinte rubio se me estaba comenzando a caer, y bueno, decidí teñirlo de mi color natural. Así cuando la pintura se termine de caer, solo quedaría mi cabello.

—A James no le va a gustar.

—¿Y qué tiene que a James no le guste? A Olivia se le ve precioso.

La noticia estaba a punto de explotar.

—¿Saben qué? Qué bueno que has tocado el tema de James, Adri. Hay algo que tengo que decirles —Liv se dio la vuelta, y tras una lucha constante con sus propios pensamientos, al fin decidió hacer explotar la bomba—. James y yo rompimos con nuestra relación.

—¡¡¡Sí!!! —Erika corrió al encuentro de sus brazos.

—¿¡Te volviste loca!? ¿Por qué? ¿Por qué cometiste esa locura? Al menos dime que él terminó contigo.

—No. Fui yo quien lo terminó.

—Cualquiera que haya sido tu motivo, Olivia, fue lo mejor que pudiste haber hecho.

—Gracias, Erika.

—¿Lo mejor? ¿Estamos aquí todos locos? ¿Y ahora quién te va a dar un estatus reconocible? ¿Qué pasó con esa playa de Malibú, la casa y los millones de empleados que los dos iban a tener?

—Adriana, basta. No pienso darte más explicaciones.

—Es que no me has dado ninguna que justifique lo que has hecho.

—Me di cuenta.

—¿Cuenta de qué?

—Me di cuenta de lo poco que yo significo para James. Y si allá afuera hay algún chico esperando por mí y esperando a quererme como me lo merezco, no lo sabré si sigo con ese intento de relación.

—No seas tonta, Olivia, nadie te va a querer más que James.

—James no sabe querer a nadie más que no sea él mismo.

—No cabe duda de que has perdido por completo la cabeza.

—Fuera.

—¿Qué?

—Fuera de mi habitación. Necesito estar sola, y si no me vas a ayudar con nada especial, Dear friend, te pido que te marches.

—¡Muy bien dicho, Liv! —Erika no dejaba de aplaudirle.

—Espero que cuando te des cuenta de tu enorme error…

—¿No sea demasiado tarde para arrepentirme? Qué curioso, porque fueron exactamente las mismas palabras que James utilizó aquella tarde que terminamos. ¿Sabes qué? Si tanto ves a James como el mejor hombre del mundo, está libre, puedes encapotártelo tú.

Cuando Adriana y Erika se marcharon de su casa, Olivia se tiró a la cama, encendió el reproductor de música y comenzó a escuchar Viva La Vida, siguiendo y perdiéndose en la música de Coldplay. Esta vez la voz de Chris Martin gritaría por ella todas las palabras que Liv tenía atoradas en la garganta.

La chica se puso de pie y bailó, bailó hasta que los pies le dolieron, hasta que su garganta se cansó y hasta que sus ojos lloraron. Estaba feliz. No necesitaba de una pareja sentimental para sentirse bien, para sentirse querida. Está bien que alguien te susurre al oído que eres especial, lo que está mal es que tú dependas de eso para saberlo y ser feliz.

El mundo avanzará cuando las personas se den cuenta de su valor.

Miró una vez más la misma fotografía que por años había realzado el marco de su mesa. Le sonrió al compañero de tantos recuerdos, y finalmente la rompió en pedazos remplazándola por un retrato de sus padres, pues la leyenda «James y Olivia» quedaba en el pasado.

Yo solía tirar los dados, sentía el miedo en los ojos de mi enemigo, escuchaba la multitud mientras cantaba. ¡Ahora el viejo rey ha muerto! ¡Larga vida al rey!...




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