Cómo Matar A Un Héroe

Capítulo 38

Erika no dejaba de caminar en círculos, tenía las manos temblorosas y la boca seca. Olivia y Kevin no habían vuelto, y el mal estado en el que Liv estaba volviendo a caer, sería un pase seguro a su castigo.

—¿Qué van a decir sus papás? Seguramente la van a volver a castigar o la enviarán a un colegio en Canadá. ¡Maldita sea!

—A mí lo único que me preocupa es saber qué diablos le van a decir a Kevin los padres de esa loca cuando la vean llegar a casa.

—Kevin tiene problemas —comentó Hugo.

—Olivia tiene problemas —siseó Gabriel.

—¡Todos tenemos problemas! —gritó Erika.

—¡Ah no! A mí no me metan —Gabriel se levantó—. Yo estaba trabajando muy feliz hasta que llegaron ustedes.

—¡No idiota! ¡Lo digo porque allá viene James!

Efectivamente, un hombre alto, de tonificado cuerpo y de camisa azul marino y con aires de sentirse el todo poderoso caminaba hacia ellos, y para colmo de males, Adriana estaba con él.

—Esto sí que es nuevo. ¿Cuándo se les ha permitido a los plebeyos mezclarse con los nobles? —se burló al ver a Hugo y a Gabriel ocupando un lugar en la zona VIP.

—¿De aquí a cuando andar con la mejor amiga de tu ex novia es considerado un acto decente? —Erika le lanzó la indirecta a la mujer que meses antes había sido su mejor amiga—. Lamento decepcionarte, James, pero ellos vienen conmigo y con Olivia.

—¿Olivia está aquí?

Kevin y Olivia aparecieron detrás de las cortinas que llevaban al solitario balcón del centro nocturno, el muchacho venía aprensado a su cadera y trataba de retenerle el cabello largo que ahora olía a vómito. Al verlo, fue inevitable que Kevin siguiera conservando el color de su rostro.

—¡Olivia! —el alarido de James los dejó sordos. Y en un abrir y cerrar de ojos, logró arrebatársela, regresando a él para darle un golpe tan fuerte que casi le rompe la nariz.

—¡Basta, James! —Adriana intervino, lo sujetó del pecho y trató de llevarlo lejos.

—¡James! —Olivia gritó, lo miró y su sonrisa cambió a un agrio gesto de rencor— ¡Eres un cerdo, James!

—¿¡Te atreves a llamarme a mí cerdo, cuando tú te has vuelto una zorra con él!?

—¡Cállate! —Liv le lanzó un golpe que no consiguió hacerle ningún daño—. ¡Prefiero ser una zorra, a ser una amiga hipócrita!

—Olivia, yo no…

—¡Eres una traidora, Adriana! ¡Eso es lo que eres! ¡Mi mejor amiga, escúchenlo todos, mi mejor amiga metiéndose con el hombre de mi vida! ¿Sabes qué? No, corrijo. ¡Ya no serás más mi vida, pues ahora estoy con alguien mejor! —se dio la vuelta y entonces lo hizo; le volvió a plantar un efusivo beso a Kevin que lo dejó gritando de dolor.

—¡Aaaaaah! ¡Me mordió! ¡Me mordió! —el muchacho se quitó la mano y esta dejó caer grandes gotas de sangre.

Pero antes de que pudiera darse cuenta, James se le fue encima, lo tendió en el suelo y le asestó tres profundos golpes hasta que los guardias de seguridad llegaron y arrojaron a todos a la calle.

Kevin corrió por su propia cuenta, le entregó las llaves a Erika mientras Gabriel y Hugo cargaban a Liv alejándola de Adriana. James gritaba y amenazaba. Erika lloraba, y al final, la noche se cortó con los cinco dentro del auto.

—Kevin —Erika miró a su lado—, ¿estás bien?

—Sí. Por favor sigue manejando y no te detengas. Tengo que terminar con todo esto.

—¡Suéltame, maldito Pepito!

—Olivia, ya basta. Deja de patearme.

—¡No! ¡Lo que esa piruja de cuarta necesita es llevarse un buen golpe de mi parte! ¡Y él también por pegarle a mi Kevin!

—Olivia, ya pasó, ya todo está bien —sorpresivamente Gabriel también intentó controlarla—. Ya pasó, ya no hay peligro, ¿sí? Duérmete.

—Pero Kevin…

—Liv, todo está bien. Intenta dormir para que te calmes.

—Y Kev…

—Todo está bien.

—Gabo… —las palabras de Olivia apenas y fueron un susurro que nadie más pudo escuchar—, a mí me gusta Kevin. Me gusta mucho.

Gabriel le acarició la cabeza.

—Lo sé, Liv, lo sé.




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