Como Olvidarte Si Eres Mi Primer Amor

LOS SÍMBOLOS DEL DESTINO

CAPÍTULO 3.

FERNANDO — ...ampliadas y mejoradas con software de edición. Mira estas líneas pequeñas que parecen formar un mapa, justo aquí en la parte inferior del amuleto.
ADRIANA — ¡Dios mío! Tienes razón, Fernando. Nunca las había visto antes. Parece ser un trazado de caminos o ríos, pero no reconozco el lugar.
MATEO — Déjame ver... ¿No crees que se parece a la forma del valle que va desde Valparaíso hasta Limache? Las curvas coinciden con el curso del río Aconcagua.
ANDREA — ¡Eso es exactamente lo que pensé cuando lo vi! He estado comparándolo con mapas antiguos de la región y hay una coincidencia asombrosa. Además, justo en el punto donde las líneas se cruzan está marcado el mismo símbolo que aparece en las crónicas del santuario del Cerro Castillo.
JOSÉ — ¡Buenos días a todos! Perdón por la demora, tuve que arreglar el camión de Pablo porque se descompuso en medio de la calle. Pero oigo que han hecho un descubrimiento importante, ¿verdad?
PABLO — ¡Hola, hola! Gracias por arreglar mi camión, José. Me salvaste la vida, hoy tenía que hacer entregas importantes para el restaurante. Y sí, quiero ver ese mapa que están hablando. Si se trata del valle, tal vez pueda ayudar con información sobre terrenos antiguos, mi bisabuelo fue terrateniente en esa zona.
ADRIANA — Eso sería maravilloso, Pablo. Cualquier detalle que puedas darnos será de gran utilidad. ¿Sabes algo sobre algún lugar sagrado o alguna construcción antigua en esa área?
PABLO — De hecho sí. Mi abuelo me contaba historias sobre un lugar donde sus ancestros iban a hacer rituales, un santuario oculto entre los árboles que solo los miembros de la familia podían visitar. Nunca supe dónde estaba exactamente, pero decía que tenía piedras talladas con símbolos extraños.
CARLOS — ¡Buenos días, equipo! Llegué con los análisis que hice de las fotos del amuleto. No soy arqueólogo, pero como médico sé algo de materiales antiguos, y puedo decirles que ese objeto no es de la cultura Moche como creías inicialmente, Adriana.
ADRIANA — ¿Entonces de dónde es? Esa es la pregunta que me he estado haciendo desde el principio. Todos los análisis que hicimos en Perú nos dieron resultados contradictorios.
CARLOS — Según mis investigaciones y los estudios que consulté con colegas de la universidad de Santiago, el metal del que está hecho el amuleto es de una aleación que se usaba en esta región hace más de quinientos años. Los españoles la introdujeron, pero los artesanos locales la mezclaron con técnicas prehispánicas.
ELENA — ¡Yo venía justo a decir eso! He estado revisando los manuscritos que te llevé ayer, Adriana, y encontré una referencia a un artesano local que hacía amuletos con esa misma aleación para la pareja de amantes que mencionamos antes. Se llamaba Ñanco y era considerado el mejor de su época.
ADRIANA — Ñanco... Ese nombre me suena de alguna parte. Creo que lo vi en uno de los documentos que me enviaron desde Perú. ¡Tengo que revisarlos cuando lleguemos a la librería!
MARÍA — ¡Hola a todos! He venido con los diseños para el espacio de trabajo en la librería. Quería que me dijeran qué les parece. He pensado en crear unos estantes especiales para guardar todos los documentos, una mesa grande con luz adecuada para estudiar y un rincón cómodo para descansar cuando necesiten tomar un respiro.
MATEO — Se ven perfectos, María. Gracias por pensar en todos los detalles. La verdad es que necesitábamos organizar mejor el lugar para poder trabajar con tranquilidad.
MARÍA — También he traído algunas plantas para poner en el espacio. Ayudan a purificar el aire y a crear un ambiente más relajante. Además, encontré unas velas aromáticas de lavanda que pueden ayudar a concentrarse mejor.
LUCÍA — Eso es excelente, María. La ergonomía y el ambiente son fundamentales cuando se trabaja en proyectos que requieren tanto esfuerzo mental y emocional. Además, he preparado unos ejercicios de relajación que pueden hacer Adriana y Mateo cuando se sientan abrumados por la investigación.
MATEO — Muchas gracias, Lucía. La verdad es que últimamente me he sentido un poco estresado, no sé si por la investigación o por todo lo que estoy sintiendo por Adriana.
ADRIANA — Yo también me siento así. A veces me cuesta concentrarme porque mi mente está en mil lugares a la vez. Unos ejercicios de relajación vendrían muy bien.
LUCÍA — Entonces, esta tarde después de volver de la playa, nos reunimos aquí y hacemos una pequeña sesión. Les enseñaré técnicas de respiración y meditación que les ayudarán a conectar con sus emociones y a encontrar la claridad que necesitan.
RICARDO — Mientras tanto, les tengo una buena noticia. Ya he hablado con las autoridades correspondientes sobre el acceso al Cerro Castillo, y me han dicho que pueden autorizar la visita dentro de cinco días. Solo necesitamos presentar un plan de seguridad detallado y contar con un guía especializado.
JAVIER — ¡Yo conozco a un excelente guía! Se llama Pedro y ha trabajado en esa zona durante más de veinte años. Conoce cada rincón del cerro y sabe cómo moverse por los lugares más peligrosos. Se lo llamo ahora mismo para ver si está disponible.
ADRIANA — Eso es increíble, Javier. No sabemos cómo agradecerles todo el apoyo que nos están dando. Nunca imaginé que al traer este amuleto a Chile encontraría tanto amor y solidaridad.
MATEO — Eso es lo bonito de la vida, cariño. A veces las cosas que parecen misteriosas y complicadas nos llevan a encontrar a las personas que necesitamos en nuestras vidas.
SOFÍA — ¡Y mientras tanto, sigamos con el desayuno que se está enfriando! He traído también algunos huevos revueltos con espinacas y tomates, para quienes prefieran algo salado.
FERNANDO — ¡Yo me apunto a eso! Necesito energía para seguir trabajando en las fotos del amuleto. He descubierto que si giramos las imágenes ciertos grados, los símbolos forman palabras en un idioma mixto entre quechua y castellano antiguo.
ADRIANA — ¿Palabras? ¡Cuéntanos más! ¿Qué dicen?
FERNANDO — Todavía no he podido descifrar todo, pero algunas palabras se distinguen claramente: "amor", "tiempo", "unión", "despedida" y "esperanza". Parece ser un mensaje que la pareja se escribió mutuamente.
ANDREA — Eso coincide con las crónicas que he estado leyendo. Se dice que ellos se escribían cartas en ese idioma mixto para que nadie más pudiera entender su amor. El amuleto sería como una carta eterna que llevarían consigo siempre.
JOSÉ — Eso es tan romántico... Pero también me da una pena enorme pensar en lo que les pudo pasar. ¿Por qué tienen que separarse a las parejas que se aman de verdad?
PABLO — Esa es la pregunta del siglo, José. A lo largo de la historia, las guerras, las diferencias sociales y las tradiciones han separado a innumerables parejas. Esperemos que esta investigación nos ayude a entender qué pasó realmente y a darles la paz que se merecen.
CARLOS — También he estado haciendo algunas investigaciones sobre los sueños que tienen Adriana y Mateo. Según algunos estudios médicos y psicológicos, los sueños recurrentes con personas desconocidas pero que nos resultan familiares pueden estar relacionados con memorias genéticas o con experiencias pasadas que se han transmitido a través de las generaciones.
ELENA — Eso me recuerda a una historia que me contó mi abuela. Decía que sus antepasados tenían la capacidad de ver las vidas pasadas de sus descendientes en sueños, para ayudarlos a tomar decisiones importantes en el presente.
MARÍA — ¡Qué fascinante! Me pregunto si ese es el caso de Adriana y Mateo. Tal vez sus antepasados están tratando de comunicarse con ellos a través de los sueños y del amuleto.
LUCÍA — No debemos descartar ninguna posibilidad. La mente humana y las conexiones entre las personas son mucho más complejas de lo que podemos imaginar. Lo importante es que escuchemos nuestras emociones y sigamos nuestro corazón.
RICARDO — Mientras tanto, he estado preparando todos los documentos legales que necesitaremos para la excavación en el Cerro Castillo. También he hablado con un abogado especializado en patrimonio cultural para asegurarnos de que todo lo que encontremos sea protegido y estudiado de la manera correcta.
JAVIER — Ya hablé con Pedro, el guía. Está disponible dentro de cinco días y dijo que puede llevarnos hasta el lugar donde se supone que está el santuario. También nos dará clases de seguridad para poder moverse por el cerro sin riesgos.
ADRIANA — Perfecto. Mientras tanto, Mateo y yo vamos a ir a la playa de Viña del Mar como habíamos planeado. Tal vez encontremos algún indicio o simplemente sintamos la energía del lugar donde esa pareja tuvo su último encuentro.
MATEO — También he pensado en llevar mi guitarra. No sé por qué, pero siento que necesito tocar allí. Tal vez la música ayude a conectar con esa energía que mencionas.
SOFÍA — ¡Qué idea más bonita! Tal vez puedas componer una canción para ellos, Mateo. Una canción que cuente su historia de amor y que les dé voz a través del tiempo.
FERNANDO — Yo iré con ustedes a la playa para tomar fotos del lugar. Tal vez las imágenes ayuden a encontrar similitudes con los sueños que tienen ambos y con los símbolos del amuleto.
ANDREA — Yo me quedo aquí para seguir revisando los documentos y hacer más investigaciones sobre el artesano Ñanco. Quiero saber todo lo posible sobre la persona que hizo el amuleto, porque eso puede ayudarnos a entender mejor el mensaje que contiene.
JOSÉ — Yo me quedo también para ayudar a Andrea y para preparar las herramientas que necesitaremos para la excursión al Cerro Castillo. Tengo algunos equipos de escalada y seguridad que podemos usar, solo necesito revisarlos y asegurarme de que estén en buenas condiciones.
PABLO — Yo me encargaré de preparar la comida para el día de la excursión. Haré algunos sándwiches nutritivos, frutas frescas y bebidas energéticas para que todos estemos bien alimentados durante el día.
CARLOS — Yo prepararé un botiquín de primeros auxilios completo. Además, les daré a todos unas recomendaciones médicas para evitar problemas de altura, ya que el Cerro Castillo tiene una elevación considerable.
ELENA — Yo seguiré revisando los manuscritos y trataré de encontrar más referencias sobre la pareja y el santuario. También he pedido prestados algunos libros de la biblioteca nacional que pueden tener información adicional.
MARÍA — Yo terminaré de organizar el espacio de trabajo en la librería y prepararé algunos cojines y mantas para que tengan un lugar cómodo donde descansar cuando vuelvan de la playa.
LUCÍA — Yo me quedo aquí para preparar los ejercicios de relajación y para esperarlos a todos. Cuando vuelvan de la playa, haremos esa sesión que mencioné antes para ayudar a Adriana y Mateo a conectar con sus emociones.
RICARDO — Yo me iré a la municipalidad para entregar los documentos y asegurarme de que todo esté en orden para la excursión. También hablaré con los responsables del departamento de turismo para informarlos sobre nuestra investigación y ver si pueden ayudarnos con algo.
JAVIER — Yo me preparo para el vuelo a la isla de Pascua. Prometo que preguntaré a todos los arqueólogos que conozca sobre los símbolos del amuleto. También tomaré fotos de los lugares más importantes para ver si hay alguna similitud.
ADRIANA — Gracias, gracias a todos. No puedo creer lo afortunados que somos de tener amigos como ustedes. Cada uno de ustedes está aportando algo único y fundamental a esta investigación.
MATEO — Eso es cierto, cariño. Esta no es solo nuestra historia, es la historia de todos nosotros. Cada uno de nosotros está conectado con esta pareja de alguna manera, yo lo siento en mi corazón.
FERNANDO — Bueno, entonces ¿nos vamos a la playa? Ya tengo mi cámara lista y estoy listo para capturar todo lo que podamos encontrar.
ADRIANA — Sí, vamos. Tengo la sensación de que hoy vamos a descubrir algo importante. Algo que nos ayudará a entender por qué este amuleto llegó a mis manos y por qué te encontré a ti, Mateo.
MATEO — Yo también lo siento, cariño. Hoy será un día que recordaremos por el resto de nuestras vidas. Ya lo verás.
SOFÍA — ¡Mucha suerte, chicos! Y no se olviden de tomar fotos bonitas de la playa, tal vez las use para decorar el restaurante cuando termine nuestra investigación.
PABLO — ¡Y no olviden que esta noche cenamos todos en mi restaurante! Les prepararé mi plato estrella: ceviche de pulpo con mango y cilantro. Será una cena para celebrar los descubrimientos de hoy.
ADRIANA — ¡Eso suena perfecto! No puedo esperar para contarles todo lo que encontremos en la playa.
MATEO — Bueno, equipo, nos vamos. Nos vemos esta noche en el restaurante de Pablo. ¡Que tengan un excelente día!
TODOS — ¡Mucha suerte! ¡Nos vemos esta noche!
ADRIANA — Vamos, Mateo. El mar nos está esperando.
MATEO — Sí, cariño. Y tal vez también ellos nos están esperando. Los amantes del siglo XVI que nos están guiando a través del tiempo.
ADRIANA — Quizás sí. Quizás este es nuestro destino: reunir sus restos, contar su historia y demostrar que el amor verdadero nunca muere.
MATEO — Y tal vez también encontrar el nuestro en el camino.
ADRIANA — Tal vez eso sea el mayor misterio de todos, Mateo. El misterio de encontrar el amor en el momento justo, en el lugar justo, después de tanto tiempo buscándolo.
MATEO — No es un misterio, cariño. Es el destino. Y el destino siempre encuentra la manera de unir a quienes deben estar juntos.
ADRIANA — Eres un romántico incurable, ¿sabes eso?
MATEO — Solo cuando se trata de ti, Adriana. Solo cuando se trata de ti.
FERNANDO — Ya estamos listos en el coche. ¿Listos ustedes dos?
ADRIANA — Sí, Fernando. Vamos a descubrir los secretos que guarda la playa de Viña del Mar.
MATEO — Y a escribir el próximo capítulo de esta historia que comenzó hace quinientos años, pero que solo ahora está llegando a su fin.
ADRIANA — O a su principio, Mateo. Quizás todo esto sea solo el principio de algo mucho más grande.
MATEO — Eso espero, cariño. Eso espero con todo mi corazón.




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