CAPÍTULO 4
FERNANDO — Llegamos, chicos. Aquí está la playa de Viña del Mar que mencionó Elena.
ADRIANA — ¡Qué hermoso! No recuerdo haber venido aquí nunca, aunque pasé mi infancia en Valparaíso. Hay algo en este lugar que me hace sentir como en casa.
MATEO — Yo sé de qué hablas. Desde que bajamos del coche, siento que mi corazón está latiendo más fuerte. Traje mi guitarra como prometí, la dejé en el maletero.
FERNANDO — Primero voy a tomar algunas fotos panorámicas del lugar para tener un registro completo. Luego nos acercamos a la zona donde Elena dijo que desaparecieron la pareja: justo en esa roca grande que se ve al final de la playa.
ADRIANA — Perfecto, Fernando. Mientras tú tomas las fotos, Mateo y yo podemos caminar un poco por la orilla. Quiero sentir la arena bajo mis pies y escuchar el sonido del mar.
MATEO — Me parece bien. Vamos, cariño. Deja que el mar nos cuente sus secretos.
MATEO — Mira esa roca, Adriana. Tiene unas marcas extrañas en la superficie. Parecen talladas a mano.
ADRIANA — ¡Dios mío, Mateo! Son los mismos símbolos que están en el amuleto y en los documentos de Andrea. No puedo creerlo.
MATEO — Ven aquí, acércate. Toca la roca, siente su textura. Yo la estoy tocando y siento una corriente de energía que me recorre todo el cuerpo.
ADRIANA — Yo también la siento... Es cálida, aunque el día está fresco. Parece como si la roca estuviera viva.
MATEO — Cierra los ojos, cariño. Intenta conectarte con el lugar. Tal vez veas algo, sientas algo que nos ayude a entender.
ADRIANA — (Cerrando los ojos) Siento que estoy en otro tiempo... Hay gente alrededor, visten ropas antiguas. Veo a una mujer con el amuleto alrededor del cuello, ella está llorando y mirando hacia el mar.
MATEO — Yo también la veo... Y hay un hombre con una guitarra sentado a su lado. Él está tocando una melodía triste, pero hermosa. Son ellos, ¿verdad?
ADRIANA — Sí, son ellos. La mujer se llama Catalina y el hombre se llama Diego. Lo sé, los conozco.
MATEO — También los conozco, cariño. Ellos están tratando de decirnos algo... Escucha la melodía que está tocando Diego, yo la reconozco. Es la misma que he estado intentando componer desde hace meses, pero nunca lograba terminarla.
ADRIANA — Abre tus ojos, Mateo. Toca la melodía en tu guitarra, tal vez así ellos nos escuchen.
MATEO — Claro que sí, cariño. Voy a buscarla del maletero.
FERNANDO — ¡Chicos! Ven aquí, por favor. He encontrado algo increíble en la zona de la roca. Hay unas piedras dispuestas en forma de círculo, justo como describe la crónica de Andrea.
ADRIANA — Vamos, Mateo. Primero veamos lo que ha encontrado Fernando, luego puedes tocar tu guitarra.
MATEO — Está bien, cariño. Pero prométeme que después tocaré para ellos.
ADRIANA — Lo prometo.
FERNANDO — Mira estos círculos de piedras. Cada una tiene un símbolo tallado, igual que el amuleto y la roca donde estabas tú dos. Además, en el centro del círculo hay un hoyo que parece haber sido hecho recientemente... o tal vez desenterrado.
ADRIANA — ¿Un hoyo? ¿Algún indicio de que alguien más ha estado aquí antes que nosotros?
FERNANDO — No sé, pero las marcas en la tierra sugieren que fue hecho con cuidado. No parece un agujero cualquiera.
MATEO — Deberíamos revisarlo, pero con mucho cuidado. No queremos dañar nada que pueda ser importante para la investigación.
ADRIANA — Tienes razón. Fernando, ¿puedes tomar fotos de todo antes de que toquemos nada?
FERNANDO — Claro que sí. Ya he tomado varias, pero tomaré más con diferentes ángulos para que Andrea pueda analizarlas con calma.
ADRIANA — (Agachándose cerca del hoyo) Hay algo aquí, siento que hay algo enterrado. Mateo, ven aquí, pon tu mano junto a la mía.
MATEO — (Agachándose junto a ella) Siento lo mismo, cariño. Es como si algo nos estuviera llamando desde abajo.
ADRIANA — Vamos a cavar un poco con las manos, muy despacio. No queremos romper nada.
MATEO — Está bien. Vamos a hacerlo juntos.
MATEO — ¡Adriana! ¡Mira lo que estoy tocando! Es un objeto duro, parece estar envuelto en tela.
ADRIANA — Cuidado, no lo tires. Vamos a sacarlo despacio.
(Fernando se acerca con su cámara, tomando fotos de cada movimiento)
FERNANDO — Esto es histórico, chicos. Tengan mucho cuidado.
ADRIANA — Ya lo tenemos... Es una caja de madera pequeña, cubierta con telas de colores que aún conservan algo de brillo.
MATEO — La madera parece estar en buen estado, a pesar del tiempo que debe haber estado enterrada aquí.
ADRIANA — Vamos a abrirla, pero con mucho cuidado. Fernando, ¿puedes grabar este momento con tu cámara de video?
FERNANDO — Ya estoy grabando, chicos. Todo está registrado.
ADRIANA — (Abriendo la caja con cuidado) ¡Dios mío! Dentro hay unas cartas y un pequeño objeto metálico.
MATEO — Las cartas están escritas con el mismo idioma mixto que vimos en el amuleto. Y el objeto metálico... es una réplica pequeña del amuleto.
ADRIANA — Toma las cartas con mucho cuidado, Mateo. Son muy frágiles. Vamos a guardarlas en una bolsa de plástico para protegérlas hasta que lleguemos a la librería y se las mostremos a Andrea.
MATEO — Está bien, cariño. Y este pequeño amuleto... lo guardo en mi bolsillo para protegérlo. Siento que es muy importante.
FERNANDO — Ya tomé fotos de todo, chicos. Ahora deberíamos regresar a la librería para que Andrea pueda empezar a traducir las cartas. Pero antes, ¿no querías tocar tu guitarra aquí, Mateo?
MATEO — Tienes razón, Fernando. Prometí a Adriana y a ellos que tocaría la melodía que escuché en mi sueño.
MATEO — (Sacando su guitarra del maletero y sentándose en la roca donde estaban los símbolos) Cierren los ojos ambos, por favor. Quiero que escuchen la melodía con todo su corazón.
(Comienza a tocar una melodía triste pero hermosa, que parece mezclarse con el sonido del mar)
ADRIANA — (Con los ojos cerrados) Mateo... Ya veo de nuevo a Catalina y Diego. Ellos están bailando lentamente en la playa, sujetándose las manos. Catalina está sonriendo, aunque hay lágrimas en sus ojos.
FERNANDO — (También con los ojos cerrados) Yo los veo también... Diego está cantando mientras toca la guitarra, aunque no puedo entender las palabras. Pero siento que es una canción de amor y despedida.
MATEO — (Siguiendo tocando) Ellos se están despidiendo, ¿verdad? Saben que no podrán estar juntos, pero quieren que su amor dure para siempre.
ADRIANA — (Abriendo los ojos con lágrimas en las mejillas) Sí, Mateo. Eso es lo que están haciendo. Y quieren que nosotros seamos los guardianes de su historia, que la contemos al mundo para que nadie olvide que el amor es más fuerte que cualquier barrera.
MATEO — (Dejando de tocar la guitarra) Lo haremos, cariño. Lo prometemos a ellos y a nosotros mismos.
FERNANDO — Es hora de irnos, chicos. El sol está empezando a ponerse y no queremos que las cartas se dañen con la humedad de la noche.
ADRIANA — Tienes razón, Fernando. Vamos a la librería. Estoy segura de que Andrea estará esperándonos con muchas ganas de ver lo que hemos encontrado.
MATEO — También deberíamos llamar a todos para que vengan a la librería antes de ir al restaurante de Pablo. Seguro que querrán ver las cartas y el pequeño amuleto que encontramos.
ADRIANA — Buena idea. Llama a ellos mientras yo guardo todo con mucho cuidado.
(Mateo saca su teléfono y comienza a llamar a los amigos)
MATEO — ¡Hola, Andrea! ¿Cómo estás? Sí, es Mateo. Oye, tenemos una noticia increíble... Sí, hemos encontrado algo en la playa. Cartas y un pequeño amuleto... Sí, escritas en el mismo idioma mixto. ¿Puedes venir a la librería ahora mismo? Sí, trae todos tus materiales de traducción... Perfecto, nos vemos en unos minutos.
MATEO — Ahora llamo a Sofía para decirle que tal vez lleguemos un poco tarde al restaurante, pero que encontramos algo importante.
SOFÍA — ¡Hola, Mateo! Ya estaba preparando la cena, ¿cómo va todo en la playa?
MATEO — ¡Sofía, no te imaginas lo que hemos encontrado! Cartas antiguas y un pequeño amuleto... Sí, es increíble. Queremos mostrarle todo a Andrea primero, así que tal vez lleguemos un poco tarde al restaurante. ¿Te parece bien?
SOFÍA — ¡Claro que sí, cariño! La cena se puede esperar. Yo les preparo unos aperitivos para cuando lleguen a la librería, ¿qué tal?
MATEO — ¡Eso sería perfecto, Sofía! Muchas gracias. Nos vemos pronto.
MATEO — Ahora llamo a Pablo para avisarle también.
PABLO — ¡Hola, Mateo! ¿Ya están de camino al restaurante?
MATEO — ¡Pablo, disculpa la demora! Hemos encontrado algo muy importante en la playa: unas cartas antiguas que parecen ser de la pareja que estamos investigando. Queremos mostrarle todo a Andrea primero, así que llegaremos un poco tarde.
PABLO — ¡No te preocupes por nada, amigo! La cena estará lista cuando lleguen. Cuídense mucho y tráiganme buenas noticias.
MATEO — ¡Claro que sí, Pablo! Nos vemos en poco rato.
ADRIANA — Ya guardé todo con mucho cuidado, Mateo. Fernando tiene todas las fotos y videos bien protegidos en su cámara. Estoy lista para irnos.
MATEO — Perfecto, cariño. Todos ya saben y están camino a la librería. Andrea ya está viniendo con sus materiales de traducción. Va a ser una noche emocionante.
ADRIANA — Sí, lo sé. No puedo esperar para saber qué dicen esas cartas. Tal vez ahí esté la clave de todo el misterio.
FERNANDO — Ya estoy listo, chicos. He guardado todas mis cámaras y equipos en el coche. Vamos a la librería, que la magia está esperando por nosotros.
(En el camino a la librería)
ADRIANA — ¿Sabes qué, Mateo? Desde que encontré el amuleto en Perú, he sentido que mi vida estaba cambiando, pero nunca imaginé que encontraría tanto más que un simple objeto arqueológico. He encontrado amigos maravillosos y... a ti.
MATEO — Yo también he sentido lo mismo, cariño. Antes de conocerte, mi vida era como una melodía sin terminar. Pero desde que llegaste, todo tiene sentido. Las canciones que no podía componer ahora las puedo sentir en mi corazón.
ADRIANA — Eres el amor de mi vida, Mateo. Lo sé con toda mi alma.
MATEO — Y tú eres la mía, Adriana. Y sé que Catalina y Diego nos están guiando, que quieren que nuestro amor sea tan fuerte como el de ellos, pero que tenga un final diferente.
ADRIANA — Espero que sí, Mateo. Espero que el destino nos tenga preparado algo hermoso.
(Al llegar a la librería)
ANDREA — ¡Chicos! Por fin llegaron. Ya traje todos mis diccionarios y materiales de traducción. ¿Dónde están las cartas? ¡Quiero verlas ya!
ADRIANA — ¡Cálmate, Andrea! Están aquí, muy bien protegidas. Queremos que las veas con mucho cuidado, porque son muy frágiles.
MATEO — También encontramos este pequeño amuleto, que parece ser una réplica del tuyo, Adriana.
ANDREA — ¡Dios mío! Es idéntico, solo que más pequeño. Esto es histórico. Nunca imaginé que encontraríamos algo así.
SOFÍA — ¡Hola a todos! He traído unos aperitivos: croquetas de jamón, empanadas de queso y unos vasos de jugo de maracuyá. Se que estarán hambrientos después de todo el trabajo de hoy.
ADRIANA — ¡Qué buena idea, Sofía! Gracias por pensar en nosotros.
SOFÍA — No hay de qué, cariño. Ahora, muestrenme esas cartas que tanto hablan. Estoy muy curiosa.
JOSÉ — ¡Hola, equipo! Llegué lo más rápido que pude. Oí que encontraron algo importante en la playa.
PABLO — ¡Yo también llegué temprano! Quería ver lo que han encontrado. He traído algunas bebidas para todos.
CARLOS — ¡Hola a todos! He venido con mi equipo para revisar las cartas y el amuleto. Quiero asegurarme de que no tengan ningún tipo de contaminación y que podamos conservarlos bien.
ELENA — ¡Yo también llegué! He traído algunos manuscritos adicionales que pueden ayudar con la traducción. No me podía perder esto.
MARÍA — ¡Hola, chicos! He venido a ver el descubrimiento y a asegurarme de que tengan todo lo que necesitan en el espacio de trabajo. He traído algunas luces adicionales para que puedan ver mejor.
LUCÍA — ¡Hola a todos! He venido para apoyarlos emocionalmente. Sé que este descubrimiento puede ser muy intenso y quiero estar aquí por si necesitan algo.
RICARDO — ¡Hola, equipo! He venido con todos los documentos legales actualizados. Si las cartas y el amuleto son tan importantes como dicen, necesitamos asegurar que estén protegidos por la ley.
JAVIER — ¡Yo también llegué! Acabo de aterrizar de la isla de Pascua y vine directamente aquí. Tengo noticias importantes que contarles, pero primero quiero ver lo que encontraron en la playa.
ADRIANA — ¡Qué bueno que todos estén aquí! Como ven, hemos encontrado unas cartas antiguas y un pequeño amuleto en la playa de Viña del Mar. Están escritas en el mismo idioma mixto que encontramos en mi amuleto y en los documentos de Andrea.
MATEO — Andrea va a empezar a traducirlas ahora mismo. Carlos va a revisarlas para asegurarse de que estén en buenas condiciones y Elena va a ayudar con la traducción usando sus manuscritos.
RICARDO — Yo me aseguraré de que todo esté registrado y protegido legalmente. No queremos que nadie intente tomar estas piezas de nosotros.
JAVIER — Mientras tanto, puedo contarles lo que descubrí en la isla de Pascua. Los arqueólogos que conocí sí han visto símbolos similares a los del amuleto. Están en algunas de las piedras talladas en el interior de la isla.
ADRIANA — ¡Eso es increíble, Javier! ¿Tienes fotos?
JAVIER — Claro que sí, cariño. Las traje en mi teléfono. Las puedo mostrarles después de que Andrea comience con la traducción.
ANDREA — Bueno, equipo. Vamos a empezar con la traducción. Voy a tomar la primera carta y la voy a colocar sobre la mesa con mucho cuidado. Carlos, ¿podrías ayudarme a aplanarla sin dañarla?
CARLOS — Claro que sí, Andrea. Voy a usar unas herramientas especiales para que la carta quede plana sin que se rompa.
ANDREA — (Después de aplanar la carta) Ya está. Ahora voy a empezar a traducir palabra por palabra. Los símbolos son los mismos que encontramos en los documentos, así que creo que podré hacerlo relativamente rápido.
ELENA — Yo estaré aquí para ayudarte, Andrea. Tengo algunos diccionarios antiguos que pueden ser de gran utilidad.
Editado: 10.01.2026