CAPÍTULO .7
Después de que Mateo termine de tocar la melodía, el silencio se hace presente en la cima del cerro — un silencio lleno de respeto, admiración y emoción que parece envolver todo el lugar.
PEDRO — (Con la voz entrecortada) Nunca he presenciado algo así en mi vida. Es como si Catalina y Diego realmente estuvieran aquí con nosotros.
SOFÍA — (Aunque no estaba en la cima, ha llegado corriendo con Pablo) ¡Perdón por la demora! Pablo me dijo que habían encontrado algo increíble y no pude quedarme abajo. ¿Acabo de escuchar la guitarra de Mateo?
PABLO — Sí, mi amor. Fue realmente hermoso. He traído algo de agua y unos sandwiches calientes para todos — se ven como si hubieran necesitado energía después de todo este emocionante descubrimiento.
ADRIANA — ¡Qué bien que hayan venido! Acaban de perder la melodía, pero hemos encontrado un pergamino con la promesa de matrimonio de Catalina y Diego.
PABLO — ¡Dios mío! Eso es monumental. Ya he llamado a algunos amigos del mundo de la cultura — ellos van a querer saber de esto de inmediato.
ANDREA — He estado revisando el pergamino con más cuidado y he descubierto algo más: en el reverso hay unos símbolos que forman un mapa de otro lugar. Parece ser una cueva cerca de la costa donde podrían haber escondido más cosas relacionadas con su historia.
ELENA — ¡Eso coincide con los documentos que encontré en la biblioteca! Habla de una cueva sagrada donde las parejas iban a dejar ofrendas a los dioses del mar para pedir protección para su amor.
RICARDO — Ya estoy tramitando los permisos para explorar esa cueva. No queremos perder tiempo — mientras el entusiasmo está alto, es mejor avanzar con la investigación.
JAVIER — Yo ya he visto en los mapas dónde podría estar esa cueva. Está en una zona un poco difícil de acceder, pero con mi bote podemos llegar sin problemas.
CARLOS — He revisado los objetos de oro y plata que encontramos en la caja de piedra. Son piezas únicas, hechas con técnicas prehispánicas pero con diseños que tienen influencia española. Son verdaderamente valiosas, tanto histórica como monetariamente.
MARÍA — He tomado algunas medidas del santuario para poder hacer un modelo a escala que podamos exhibir en el museo. También he hecho bocetos de los símbolos para que puedan ser reproducidos en la exposición.
FERNANDO — He tomado cientos de fotos y horas de video. Ya estoy planeando cómo estructurar el libro fotográfico — quiero que cada página transmita la magia que hemos sentido aquí hoy.
LUCÍA — Creo que todos necesitamos un momento para procesar todo lo que hemos vivido. Este lugar tiene una energía muy fuerte y es importante que no nos dejemos llevar demasiado por las emociones. Vamos a hacer un pequeño ejercicio de meditación para cerrar este capítulo y prepararnos para lo que viene.
TODOS — (Aceptando con asentimientos)
LUCÍA — Cierren los ojos, siéntense cómodos y respiren profundamente. Imaginen que la energía del santuario los envuelve con amor y protección... Agradezcan a Catalina y Diego por haber confiado en nosotros la custodia de su historia... Y pidan fuerza y claridad para continuar con esta misión.
Después de unos minutos de meditación, todos abren los ojos con una expresión más tranquila y centrada.
ADRIANA — Gracias, Lucía. Necesitaba eso. Me sentía tan emocionada que casi no podía pensar con claridad.
MATEO — Yo también, cariño. Este lugar nos ha dado mucho, pero también nos ha dejado con una gran responsabilidad.
PEDRO — Bueno, equipo. El sol empezará a ponerse en unas horas y debemos bajar del cerro antes de que se haga de noche. El camino de regreso es más peligroso en la oscuridad.
JOSÉ — Ya he empezado a cargar el equipo en las mochilas. He guardado la caja de piedra, el pergamino y los objetos con mucho cuidado para evitar cualquier daño.
EN EL CAMINO DE REGRESO HACIA LA BASE DEL CERRO
SOFÍA — He estado pensando en la exposición del museo. Podríamos organizar una noche de inauguración con música en vivo de Mateo, una lectura de las cartas por parte de Andrea y una degustación de platos que combinen culturas, como los que preparó Pablo hoy.
PABLO — ¡Esa es una idea genial, mi amor! Ya estoy pensando en los platos que podría preparar: causa limeña con jamón ibérico, tamales con salsa de tomate y aceitunas...
ANDREA — Y yo podría leer las cartas en su idioma original y luego en español, para que todos puedan entender el amor que Catalina y Diego sentían el uno por el otro.
MATEO — Y yo tocaría la suite musical que estoy componiendo — cada movimiento representará una etapa de su historia: el encuentro, el amor, la separación y la eternidad.
ELENA — También he estado pensando en cómo difundir la historia más allá de Chile. Podríamos organizar una gira de la exposición por Perú, España y otros países donde haya conexiones con la historia de Catalina y Diego.
RICARDO — Eso es perfecto. Ya he estado hablando con algunos colegas abogados en Perú y España — ellos pueden ayudarnos a tramitar los permisos necesarios para llevar la exposición a esos países.
FERNANDO — Y el libro fotográfico podría ser publicado en varios idiomas para que la historia llegue a todo el mundo. Ya he hablado con algunas editoriales que están interesadas.
JAVIER — Mientras tanto, yo me encargaré de planificar el viaje a la cueva que apareció en el mapa del pergamino. He revisado las condiciones del mar para los próximos días y el jueves parece ser el mejor día para ir — el mar estará tranquilo y el clima despejado.
ADRIANA — ¡El jueves es perfecto! Así tenemos unos días para organizar todo, descansar de hoy y preparar el equipo necesario para la exploración de la cueva.
MATEO — También podemos usar estos días para continuar con nuestras preparaciones para la exposición del museo. Hay mucho trabajo por hacer y poco tiempo.
CARLOS — He estado hablando con los conservadores del museo. Ellos están listos para recibir los objetos que encontramos hoy tan pronto como los llevemos. Necesitan hacer algunos análisis para determinar la mejor manera de conservarlos y exhibirlos.
MARÍA — Yo ya he empezado a hacer los diseños para la exposición. Quiero que el espacio sea cálido y acogedor, como el santuario del cerro. Usaré colores tierra, azul marino y dorado para representar los elementos que protegían a Catalina y Diego.
AL LLEGAR A LA BASE DEL CERRO
PABLO — ¡La comida está lista! He preparado una sopa de cordero con quinua y pan casero caliente. También he hecho una ensalada de tomates, cebollas y hierbas frescas.
ADRIANA — ¡Qué bien que nos esperes con comida caliente, Pablo! No te imaginas lo hambrientos que estamos.
PEDRO — Yo me voy a ir, equipo. Ha sido un honor acompañarlos en esta excursión histórica. Si necesitan ayuda con algo más en el cerro, ya saben que pueden contar conmigo.
TODOS — ¡Muchas gracias, Pedro! ¡No podríamos haberlo hecho sin ti!
Mientras comen, los medios de comunicación comienzan a llegar a la base del cerro.
PERIODISTA 1 — ¡Disculpen! Soy Ana Márquez de Canal 2 de Valparaíso. ¿Podrían contarnos qué han encontrado en la cima del Cerro Castillo?
RICARDO — Por supuesto, Ana. Hemos descubierto el santuario donde Catalina y Diego — la pareja de amantes del siglo XVI que hemos estado investigando — se unieron en matrimonio. También hemos encontrado un pergamino con su promesa de amor y algunos objetos que pertenecían a ellos.
PERIODISTA 2 — ¡Esto es una noticia espectacular! ¿Cuándo podrá el público conocer estos descubrimientos?
ANDREA — Estamos trabajando en una exposición en el museo de historia de Valparaíso que abrirá sus puertas dentro de tres semanas. Allí podrán ver todos los objetos que hemos encontrado, así como las cartas y los documentos que hemos traducido.
PERIODISTA 3 — ¿Y hay planes de llevar esta exposición a otros lugares?
ELENA — Sí, estamos planeando una gira internacional que incluirá Perú y España, países que tienen una conexión directa con la historia de Catalina y Diego.
PERIODISTA 1 — ¿Qué significa esto para la historia de la región?
ADRIANA — Significa que finalmente reconocemos el amor que unió a dos culturas en un momento difícil de la historia. Catalina y Diego demostraron que el amor no conoce fronteras ni diferencias, y su historia sigue siendo relevante hoy en día.
MATEO — También estoy componiendo una suite musical basada en su historia que se presentará en la noche de inauguración de la exposición. Quiero que su amor sea celebrado no solo con palabras y objetos, sino también con música.
FERNANDO — Y yo estoy preparando un libro fotográfico que mostrará cada detalle de nuestra investigación, desde el primer día que Adriana llegó a la librería hasta el descubrimiento del santuario hoy.
Después de responder todas las preguntas de los periodistas, el grupo se prepara para regresar a Valparaíso.
JAVIER — Yo llevaré a Adriana y Mateo en mi furgoneta, así como a Andrea y Elena con los objetos y documentos importantes.
JOSÉ — Yo llevaré a Sofía, Pablo y Fernando en el camión, junto con el equipo de excavación y las mochilas.
CARLOS — Yo iré con Ricardo y María en mi coche, para poder discutir los planes para la conservación de los objetos y el diseño de la exposición.
EN EL VIAJE DE REGRESO A VALPARAÍSO
ADRIANA — (Acurrucada en el hombro de Mateo) No puedo creer todo lo que ha pasado hoy. Desde que encontré el amuleto en Perú, he sentido que mi vida estaba cambiando, pero nunca imaginé que llegaría a esto.
MATEO — Yo también, cariño. Antes de conocerte, mi vida era como una melodía incompleta. Pero desde que llegaste, todo ha cobrado sentido.
ANDREA — He estado pensando en las palabras del pergamino: "en esta vida y en todas las que vengan". No puedo evitar pensar que nosotros somos la reencarnación de Catalina y Diego — que el destino nos ha reunido después de quinientos años para cumplir su deseo de estar juntos.
ELENA — Yo también creo eso, Andrea. Todo lo que ha pasado desde que Adriana llegó a la librería no puede ser casualidad. El amuleto, los sueños, los descubrimientos... Todo nos ha llevado hasta aquí.
JAVIER — ¡Miren por la ventana! El sol se está poniendo sobre el mar y parece como si estuviera pintando el cielo de colores dorados y rojizos — como el amuleto de Catalina.
ADRIANA — Es hermoso... Parece como si ellos nos estuvieran diciendo que están contentos, que hemos hecho bien nuestro trabajo.
MATEO — Y ahora tenemos que prepararnos para la próxima etapa: explorar la cueva que apareció en el mapa del pergamino. Quiero saber qué más nos tienen reservado Catalina y Diego.
ANDREA — He estado revisando el mapa varias veces y creo que sé dónde está la cueva. Está en una zona llamada "La Caleta de los Amantes", que según las crónicas era un lugar donde las parejas se encontraban en secreto.
ELENA — También he encontrado referencias a esa caleta en los documentos de la biblioteca. Dicen que en noches de luna llena se pueden escuchar canciones antiguas que parecen venir del mar.
LLEGANDO A LA LIBRERÍA DE MATEO
MARÍA — ¡La librería se ve más bonita que nunca! He estado trabajando en el espacio de trabajo y ya está listo para recibir todos los objetos y documentos que hemos encontrado.
RICARDO — Ya he hablado con el seguro para asegurar que todos los objetos estén protegidos mientras están aquí antes de ser trasladados al museo. También he instalado una alarma adicional para mayor seguridad.
CARLOS — Mañana por la mañana vendré temprano para hacer una revisión de los objetos y asegurarme de que no hayan sufrido ningún daño durante el viaje. También traeré algunos materiales de embalaje especial para prepararlos para el traslado al museo.
SOFÍA — Yo mañana prepararé una comida especial para todos en la librería. Necesitamos reunirnos para planificar todos los detalles de la exposición y el viaje a la cueva.
PABLO — Yo ayudaré a Sofía con la comida y también traeré algunos ejemplos de los platos que podría preparar para la noche de inauguración de la exposición.
FERNANDO — Yo mañana empezaré a organizar todas las fotos y videos que he tomado hasta ahora. Quiero tener un primer borrador del libro fotográfico listo para mostrarlo a los editores a finales de semana.
ADRIANA — Mañana también tendré que llamar a mi equipo en Perú para contarle todo lo que hemos descubierto. Ellos estarán muy emocionados de saber que el amuleto tiene una historia tan hermosa y significativa.
MATEO — Y yo empezaré a componer el segundo movimiento de la suite musical — el que representa el amor de Catalina y Diego en el santuario del cerro. Hoy he sentido la melodía muy clara en mi corazón.
LUCÍA — (Llegando a la librería justo en ese momento) ¡Hola a todos! He venido a ver cómo están después de tan emocionante día. También he traído algunas velas aromáticas y aceites esenciales para ayudar a relajarse y descansar bien esta noche.
TODOS — ¡Muchas gracias, Lucía!
LUCÍA — Mañana por la tarde haremos una sesión de meditación grupal para conectarnos nuevamente con la energía de Catalina y Diego y prepararnos para lo que viene. Es importante que estemos todos centrados y en armonía.
ADRIANA — Eso es perfecto, Lucía. Después de hoy, necesitamos mantenernos conectados con nuestra misión y con el amor que nos une a todos y a Catalina y Diego.
MATEO — Mi abuelo siempre decía que la librería era un lugar donde las historias cobraban vida. Nunca imaginé que esa frase sería tan literal.
TODOS — (Riendo y abrazándose unos a otros)
ADRIANA — Bueno, creo que todos deberíamos irnos a descansar. Hoy ha sido un día muy largo y mañana tendremos mucho trabajo por hacer.
MATEO — Tienes razón, cariño. Pero antes de irnos, quiero decir algo: gracias a todos ustedes por su amor, su apoyo y su dedicación. Sin ustedes, esta historia nunca hubiera salido a la luz. Catalina y Diego están muy agradecidos, y yo también lo estoy — especialmente contigo, Adriana.
ADRIANA — (Besa a Mateo en los labios) Yo también te amo, Mateo. Para siempre y en todas las vidas.
SOFÍA — ¡Buenas noches a todos! Mañana nos vemos en la librería a las diez de la mañana para empezar a planificar todos los detalles. Que descansen bien y que Catalina y Diego los cuiden mientras duermen.
PABLO — ¡Buenas noches, familia! Mañana traigo el mejor café de la región para empezar el día con energía.
TODOS — ¡Buenas noches! ¡Hasta mañana!
Mientras todos se van, Adriana y Mateo se quedan solos en la librería, mirando el amuleto que yace sobre la mesa, brillando con una luz suave y cálida como si estuviera vivo.
ADRIANA — ¿Crees que ellos están felices, Mateo?
MATEO — Seguro que sí, cariño. Su historia finalmente será conocida y amada por todos. Y nosotros seguiremos cuidando de ella, como ellos nos han cuidado a nosotros.
ADRIANA — Te amo, Mateo.
MATEO — Yo también te amo, Adriana. Para siempre.
Editado: 10.01.2026