Ella estaba en el karaoke con sus amigas, cantando a todo pulmón, con los ojos cerrados bajo las luces neón parpadeantes, aferrando con una de sus manos un micrófono color rosa. Su pelo era rosa claro casi blanco, y su rostro, bello e inocente, y sus ropas de tonos lilas. Sus amigas desde la distancia en sus sillas, la miraban asombradas y emocionadas, mientras escuchaban su voz rasgada, su bello canto, cargado de intensidad imparable. Era una verdadera estrella apasionado dentro de su propio mundo.
Estaba perdidamente enamorada, Dios, eso era evidente, pensaron sus amigas mientras seguían escuchándola cantar.