En mi sueño, una chica de cuerpo esbelto se observaba atada desnuda sobre una cruz, contra un fondo de rojo sangre, sus muñecas sujetas y siendo destrozadas por alambres de puas, enrollados alrededor de su carne, atados alrededor de la superficie de madera sangrienta,
sus ojos solo expresaban desconcierto, sus ojos solo expresaban horror y suplica, en lo alto de aquella cruz, crucificada,
su pelo claro, teñido de sangre, rosa, ondeando al aire,
dos cuernos, triangulares, como orejas de gato, incrustados sobre su cabeza entre su pelo ensangrentado, clavados martillados como clavos con martillo,
el potencial del infierno ardiendo en sus inocente s ojos