Fabián
—Mierda.
Ardía como el infierno. Pequeños raspones por todas partes, mis ojos fueron los únicos que quedaron ilesos o estaría rumbo al hospital.
Maldita.
El agua escurría por mi rostro, la imagen en el espejo mostraba a un puto monstruo. Si mi padre me veía así me votaría de la casa o peor me obligaría a mudarme con los abuelos.
No. Maldita sea.
No podía aparecer así. Volví mi mirada hacía el espejo del baño, examinando la profundidad de las heridas. No era tanta pero molestaba como si el vidrio aún estuviera dentro. Quitarlo fue una puta agonía.
Una mueca se formo nuevamente en mi rostro cuando volví a echarme agua para disipar el rastrojo de sangre acumulado, no importaba cuanto lo hiciera, las heridas seguían abiertas, podían ser pequeñas, pero las gotas de sangre escurriendo con demasiada facilidad.
Maldita sea.
Me lleve la mano a la cabeza. ¿Cómo mierda saldría de esto?
Y todo por el estúpido plan de Lincy. Quien mierda me manda a formar parte de su estúpido plan. Salí del la habitación, buscándola. Si el plan no salía como había prometido al menos que usara la cabeza y me ayudara a que mi rostro volviera a la normalidad.
No tarde demasiado, estaba en la sala de cámaras, como habíamos acordado.
—¿Qué haces aquí?
Lincy giro la silla, observándome, sus ojos reflejaron asco, el mismo que yo sentí al observar mis heridas en el espejo.
—Luces horrible.
—Córtala —exigí, limpiando la sangre de mi mandíbula, podía sentirla viva en mi piel, quemando—. ¿Tienes algo bueno?
Lincy cruzo los brazos—. No. No cumpliste tu parte.
Jalé su silla hasta mí. Acorralándola entre la estúpida madera y yo—. Prometiste que esto saldría bien.
—Quítate de encima, idiota —escupió—. El plan era que la llevarás a los baños, se cambiaría de ropa y mis cámaras la grabarían desnuda. Dime. ¿Lo conseguiste?
Me callé.
Solté los brazos de la silla permitiéndole regresar a revisar las cámaras.
La rabia burbujeando en mi piel. Si pudiera borrar el estúpido rostro condescendiente de Lincy lo haría con mis propias manos, pero este lugar estaba repleto de cámaras, cualquier paso sería usado en mi contra, ella lo sabía, yo lo sabía.
Era el principal motivo por el cual se montaba el Show cada año.
Tenía que buscar la forma de que todo volviera al plan original. Era la única forma de librarme de esa maldita loca de una vez por todo.
Maldita sea. Nunca debí ahorcarla.
Todo ese día estuve con la piel de gallina, esperando que ella diera el golpe siguiente, ni siquiera había podido despegarme de la oficina de mi padre. Esa loca podría llamarlo y tendría que estar preparado.
Pero nada había pasado.
Tampoco el día siguiente.
Aún así no podía bajar la guardia. Solo era cuestión de tiempo para que volviera a joder. Por eso había accedido a esto. Tenía que destruirla antes de darle tiempo de recuperarse. Con mi padre de su lado, me tenía donde quería, no se lo permitiría.
—¿Qué haremos?
—No lo sé —respondió la rubia con la mirada fija en la cámara.
Estaba enfocando en uno de los pasillo, donde un par de estudiantes tenían sexo contra una de las columnas, mis ojos se agudizaron, reconocía el rostro del sujeto, volví a ver el rostro de Lincy. Una risa escapo de mi garganta. De seguro le sentaría como una patada en el estomago ver a su ex follando con una de sus amigas.
—Tenemos la grabación de Adelaida.
—¿Y de que sirve? ¿Necesitas más contenido porno que vender?
Me miró, cansada, no era la única.
—Puedo publicarlo. Tú viste, la defendió.
—Pero eso no hará que se largue de aquí.
El silencio volvió a aparecer. Era un infierno, necesitaba soluciones y esta idiota no ponía de su parte, lo único que hacía era contemplar como la pareja continuaba follando. Debí hacerlo a mi modo. Para estas horas la maldita ya no sería un problema.
—Veré que hacer —soltó de pronto, levantándose—. Mañana estará acaba —afirmó caminando hacía la puerta.
Probablemente iría a acabar con la zorra que se follaba a su ex. Me valía la misma mierda mientras luego resolviera nuestro problema.
—Y, usa la pomada que esta en el baño. —Se detuvo en la puerta—. Te ves asqueroso.
Rodé los ojos, caminando hacía al baño. Cualquier cosa que hiciera que mejorará la porquería en mi rostro, lo tomaría, aún si era veneno.
Scarlett
Me apresuré a esconderme cuando escuche las suelas de unos tacones en dirección a la puerta.
—Y, usa la pomada que esta en el baño. Te ves asqueroso.
Aún tras la puerta de un cuarto contiguo, pude ver como la rubia oxigenada caminaba por los pasillos hasta las escaleras, no salí hasta cerciorarme que se encontraba en la planta baja.
Bien.
Era mi momento.
Camine hasta el cuarto donde la había visto salir. Donde había escuchado la voz de Fabián, donde había escuchado cada cosa que habían hablado.
Lo más inteligente fue esperar a que uno de los dos saliera, puede que luego de reventar el vaso contra el rostro del cavernícola mi confianza hubiera incrementado, aún así, tenía la suficiente sensatez para saber que no ganaría una pelea de dos personas contra uno.
Había deseado que la primera en salir fuera Lincy, no tenía intensión de retrasar mi venganza más tiempo. Había intentado ayudar a Adelaida, o lo que yo creí que fue ayudar al hacerle cambiar de ropa en los baños, pero al parecer solo había empeorado la situación.
¿Quién es tan depravado para poner cámaras en los baños?
Bueno.
Ahora me daba una mejor idea de las maquinaciones de Beverly. Puede que estuviera ansiosa de empezar con Fabián, eso no implicaba que mis manos no picaran por hacer lo mismo a la señorita miembro del comité.
Lo primero que quise hacer al entrar al lugar fue insultarlo. Quise aprovechar los pocos segundos de ventaja y subirme encima y golpear.
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Editado: 05.03.2026