Complicado

Capítulo 13: Pedir perdón

Scarlett

Objetivamente, pensar que el idiota se rendiría y besara las suelas de mis zapatos habría sido poco acertado. Así que no era algo con lo que contaba. De todas formas, mientras más rebelde se pusiera menos remordimiento sentiría, claro si es que algo tan descabellado como sentir remordimiento por el tipo que quería ahorcarme fuera posible.

—Sigo sin estar ahí.

La sonrisa en mis labios simplemente no desaparecía, por más que ya hubieran pasado más de media hora desde que empezó, verlo tropezar, chocar y caer contra el suelo era tan divertido como la primera vez.

Y lo mejor es que ni siquiera tuve que idearlo yo.

Al parecer la idea de arrodillarse y suplicar era demasiado humillante, así que había reunido todo lo que tenía para ponerse en pie, verlo fue un espectáculo en sí mismo. Se había propuesto a atraparme y hacerme pagar, pero ni siquiera podía dar cinco pasos sin chocar contra alguna cosa.

Justo ahora, se encontraba cerca al balcón, quizá debería advertirle que no caminara cerca a las cortinas, podría tropezar y caer directo al primer piso.

La idea se profundizo, la imagen mental cada vez más atractiva.

Me acerqué, sin hacer ruido, observándolo.

Antes de dar cualquier paso, Fabián movía la parte superior de su cuerpo, tanteando el terreno, intentando encontrar algún mueble o pared que le impidiera avanzar, a la par mantenía sus piernas abiertas como si intentara imitar a un cangrejo, supongo que eso le generaba cierta sensación de equilibrio.

Idiota.

Una vez posicionada en medio del balcón no pude contenerlo más, comencé a reír, tan fuerte, que quizá las personas que se encontraban en la pileta de la primera planta me hubieran escuchado.

No, no podría darme tanto crédito, en estos momentos la música se mantenía tan potente allá abajo que les sería imposible prestar a atención a cualquier otra cosa, incluso si fuera un homicidio público. De todas formas, no importaba si miraban, nadie sabría que se trataba de Fabián y para el caso no es como si alguno de los presentes dieran un centavo por él.

—Lo vas a lamentar —rugió con fuerza, avanzando, cada paso tan lento, que de no ayudarlo, tomaría horas.

Aunque bueno, ayudar quizá era una palabra demasiado suave considerando que coloque mis manos sobre la tela del cuello de su polo volviéndolo un puño y lo tiré hacía el borde del balcón, su cuerpo impactando contra la baranda de mármol, de espaldas al precipicio, frente a mí.

—¿Dónde estoy? —preguntó, girando su cabeza de un lado a otro, como si con ese gesto pudiera adivinar mis intenciones.

No me perdí la incertidumbre en su tono, a estas alturas el viento debe haberle golpeado en la cara, con los ojos vendados, su piel debía estar demasiado sensible, así que hasta el más pequeño cambio de temperatura lo sentiría.

Intensifique mi agarré sobre su cuello—. A punto de caer.

—¿Qué?

Fabián trato de forcejear, pero cada intento era inútil. La tela no cedía, además, cualquier mal movimiento me haría soltarlo, él lo sabía, veía el miedo construyéndose en su rostro.

—Estamos en el balcón —expliqué, aunque a estas alturas ya debía haberlo adivinado—. Tú estas en mis manos. —Mi agarré se apretó, la tela del polo marcándose en su cuello, como una correa, obligándolo a encorvarse—. Podría tirarte si lo deseo, podrías caer, tus huesos se romperían al chocar contra el suelo, de hecho, en el mejor de los casos morirías, también podrías quedar parapléjico, invalido, quisa con las piernas y brazos amputados. Dime, ¿quieres eso?

El silenció se extendió, pero no fue mi respuesta, su cuerpo estremeciéndose lo fue, aún así estaba lejos de sentirme satisfecha.

—Habla.

Su pecho subía y bajaba, disparejo, sus respiración dibujando una pequeña niebla blanquecina en el aire.

—Por una razón no cubrí tu boca, ¿o este es tu intento de pedirme una mordaza?

—No —soltó por fin, desesperado.

—Bien. Es bueno cuando coperas.

—Sácame de aquí.

Mis cejas se arquearon, bien, las peticiones me resultaban menos molestas que las ordenes, eso no significaba que lo consideraría.

—¿Por qué? No sientes el aire fresco, luego de haber estado encerrado creí que te sentaría bien. Siéntelo.

Levante mi mano libre y la posicione contra su pecho, exactamente donde debería estar su corazón. Latía fuerte, desbocado.

¿Así que estas asustado?

No era suficiente, así que con la mirada fija en ese rostro comencé a empujar su cuerpo hacía delante, de poco en poco, registrando en mi palma como sus latidos se volvían más erráticos, más desesperados, salvajes.

Sigue así, explota, explota en mi mano, retuércete, suplica, témeme.

A este punto la mitad de su cuerpo estaba inclinado contra el precipicio. Su espalda arqueada, suavizando mi agarré contra la tela, dejando que la gravedad hiciera lo suyo. Sus piernas presionadas contra la baranda era lo único que lo mantenían a salvo. Un poco más y se volvería historia.

Mis ojos se mantuvieron fijos en él, en cada gesto, expresión, mueca, casi me gustaría quitarle la venda para ver el terror escrito en sus ojos, pero aún no era tiempo. Así cuando el rostro de Fabián se contrajo y grito, desesperado—. No más. No. Por favor. —Fue algo que se quedó tatuado en mi memoria.

Mi mano se detuvo, dejando de empujar. Pero no lo levante, lejos de eso, me quede mirándolo un poco más, esperando.

Él debía aprender a leerme, debía aprender a saber que es lo que quería que hiciera aún si no hablaba.

—Por favor —masculló—. Por favor —gritó con mas fuerza—. Sálvame, por favor.

Si alguien me hubiera dicho que mi sonrisa podría volverse más perversa no lo habría creído, pero ahora, mientras mis mejillas dolían, lo encontraba totalmente disfrutable.

Aún no es suficiente.

Enfocándome en lo importante. Coloqué mi mano derecha en el cuello de su polo, atrayéndolo hacía mí, como si de una correa se tratase lo jale hacía dentro y lo estrelle contra el suelo, cayo irremediablemente, su espalda impactando contra las patas del armario. Una mueca de dolor deformó su rostro, encorvando su cuerpo para alejar su espalda adolorida de la pieza de madera.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.