Complicidad (el inicio de un matrimonio de mentira)

Capítulo 18

Al abrir sus ojos lo primero que vió fueron las tenues luces del hospital y las paredes blancas. Percibió la humedad en el aire, mezclada con el caracteristico aroma del medicamento. Su tía se puso de pie al darse cuenta de que había despertado. Le acomodo el cabello que cubria su frente y le acarició la cabeza.

—Que bueno que ya despertaste. Tu madre estuvo aquí hace media hora.

Su mirada paso de ella hacia el enorme televisor que se encontraba enfrente, escuchando las voces de los participantes de un concurso, las bromas y las carcajadas que compartian entre ellos. El cuarto era bastante espacioso, no parecia ser el tipico cubículo de hospital donde se mantenía separado del resto, por una pesada contina plegable.

—¿Dónde esta él?—Tenia su mirada grabada en su mente. Aquellos ojos azules, ligeramente abiertos y tensos, la veían con preocupación.

—El estuvo aquí toda la noche, pero tu madre insistió en que se fuera a descansar, que ella cuidaria de ti. Aunque no era necesario que lo hiciera, solo fue un resfriado.

Celia se quedó pensando en el, en lo que había echo por ella. Y aunque quería creer que en aquella situación era normal que hubiera actuado de ese modo, no podia dejar de pensar en su mirada, en sus brazos sosteniendo su cuerpo, y en las palabras que acababa de decir su tía Rosa.

—Cuando te sientas lista yo misma te acompañare hasta el apartamento.

—No será necesario tía.—Se incorporo, recargando su espada en la almohada.—Yo puedo irme sola. Ya me siento mejor.

Una enfermera alta de cabello rubio entro con sus manos metidas en los bolsillos, y se acercó a Celia con una sonrisa en el rostro.

—Como se siente señorita Celia? ¿Ya no le duele la cabeza?—Su voz era aguda.—¿Siente mareos? o ¿Algún otro síntoma?

—No.Ya me siento mejor, gracias.

—Muy bien.—Se inclino hacia ella y le desconecto el suero.—Cuando se encuentre lista puede retirarse, cualquier cosa estamos para ayudarla.

La enfermera salio, dejando la puerta abierta al ver que habia alguien de pie en la entrada.Celia al verla volteo el rostro hacia su tía, negandole con la cabeza.

—Ella solo quería saber si estabas bien.

—Lo estoy, no quiero verla ahora, puedes decirle eso.

Rosa asintió, se puso de pie y saliendo arrastro a su madre al pasillo, dandole la informacion que Celia le habia conferido. Mientras ellas hablaban, Celia espero un momento antes de levantarse y ponerse la ropa, que estaba cuidadosamente doblada sobre una de las sillas. Al lado, sobre la mesa había un papel doblado a la mitad, cuyas palabras escritas con prisa decian "Espero que te recuperes pronto".Una sonrisa inevitable se dibujo en su rostro, al imaginar quien habia escrito esa nota.

—Es de tu podre.—dijo su madre, acercandose lentamente—Tambien los tulipanes amarillos. Se preocupo cuando supo que estabas en el hospital.

—No era necesario—Se borró su sonrisa. Doblo la hoja y la guardó en el bolsillo de su pantalón.

—Se que no quieres verme ahora, pero tenía que saber que estabas bien.

—Solo fue un simple resfriado ¿No te dijo mi tia?—Tomo sus cosas sin voltear a verla y caminó hacia la puerta.

—Entiendo que sigas enojada conmigo, pero...

—Solo dame tiempo—Se giro hacia ella.—Solo te pido eso.

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Apoyo la mano en la puerta de su apartamento, una ligera molestia golpeaba en su cien, le ardían los ojos y estaba cansado. Sacó el celular de su bolsillo, verificando la fecha marcada en su calendario, paso saliva y golpeo su frente contra la puerta. A sus espaldas el traqueteo de unas zapatillas hacian eco al caminar por el pasillo, deteniendose justo a su lado. El exhalo y sonriendo levantó la cabeza, borrandose su sonrisa al ver de quien se trataba.

—Rebecca—Arrastro las palabras, sintiendo un nudo en la garganta.—¿Qué haces aquí?

—Tenía que verte. Sé que debe ser dificil para ti estar solo precisamente hoy.—Aparto uno de sus cabellos pelirojos y se aferro a su brazo.—¿O es que tu esposa sabe lo que paso en estas fechas?

Logan solto su brazo de su agarre y giro su cuerpo en su dirección.

—Eso ya no es tu problema.

—¿Entonces todavia no lo sabe?—Se cubrio sus labios color cereza, con la yema de sus dedos.—Yo puedo hacerte sentir mejor—dijo acercandose a su oido—Solo pidemelo, lo has echo siempre ¿No lo recuerdas?

Su cuerpo reaccionó a su voz, la conocia perfectamente, y ella sabía que hacer para despertar su deseo, pero no cedió, apretó las manos y dio un paso hacia atras, pegando su cuerpo a la puerta.

—Estoy casado Rebecca—Levantó su mano y le mostro su anillo.

—Eso núnca me ha detenido—Sus largos dedos tocaron su pecho, subiendo lentamente hasta su cuello.

—¡Basta!—Sostuvo su mano con fuerza y la apartó.

—¿Crees que es asi de facíl? Tú no me puedes desechar Logan, yo estuve ahí cuando eras una mierda de persona. Recorriste mi cuerpo infinidad de veces. Yo te saciaba esas ganas salvajes de poseer algo, de sentir que tenías el control de alguien.

—Asi es—Sonrió, mofandose de sus palabras—Tu lo has dicho, pero yo ya no soy esa persona, ¿No recuerdas porque me dejaste? Ya no era suficiente para ti, tu lo digiste.

—Pero eso se puede arreglar. Yo se que ese hombre sigue en ti, y estoy dispuesta a sacarlo esta noche.¿O acaso no quieres divertirte conmigo?—Se mordio su labio inferior.—Yo se que te mueres por hacerlo.

—Te equivocas Rebecca, todo eso ya quedo atras.

—Tu no puedes dejarme Logan, —Lo tomó de su camisa con sus manos—vas a volver a mi, siempre lo haces.—Tiro de el y lo beso.

—¿Que te pasa?—La espujo, limpiandose la marca de labial que le quedo en sus labios.—¿Que es lo que no entiendes?

Rebecca se rió volteando hacia el pasillo, donde Celia los observaba en silencio.

—Mi trabajo aqui esta echo—Le palmeo el pecho—Si sobrevives a esto, te estare esperando. Llamame.




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