Con amor, Jen

Una mentira necesaria

Mi vaso de café matutino sin azúcar y mi agenda lista sobre la mesa son dos placeres que no se pueden describir con palabras, son pocas las cosas que me hacen feliz en la vida, solo un buen kdrama o un manga podría mejorar esta mañana.

—Señorita Jennifer —interrumpe mi asistente— la sala está lista para la reunión.

—Gracias Jenna —respondí— informa a Thomas y expresale que su presencia es sumamente necesaria en esta reunión, lo último que necesita la compañía es decepcionar a los inversionistas. Otra vez.

—Eeeeh —dice nerviosa.

—¿Qué pasa ahora? —la interpelo.

—El señor Reed no está aquí, su esposa tenía un lanzamiento de marca esta mañana y… él no ha llegado aún.

—¿Al menos avisó que no estaría?

—Llamó para informar que estaría llegando al final de la reunión, o quizás después. No estaba seguro —respondió con voz temblorosa.

—Está bien. En cinco minutos estoy en la sala —indiqué mirando el reloj— gracias Jenna.

Se despide con la cabeza gacha y sale de la oficina, con sus piernas temblorosas y su respiración entrecortada. Apenas puede caminar con esos tacones que lleva y su falda larga le impide mover sus piernas con normalidad. Una chica muy inteligente y súper esforzada, pero demasiado buena y amable para esta empresa.

Trabajar en Industrias Reed es un sueño, pero si no eres fuerte y te mantienes firme se puede convertir en una pesadilla. Para mí es el trabajo que soñé toda la vida, por el que estudié y me esforcé años. Toda mi vida está puesta aquí, pero debo admitir que Thomas tiene mucho que ver.

Gracias al universo la reunión va con normalidad, la ausencia del jefe no es notoria y podemos tocar todos los temas importantes. Necesitamos estos inversionistas para inyectar dinero a la producción de la nueva saga, si todo se resuelve en esta reunión las películas comenzarán a producirse en enero del próximo año. Un mes antes del lanzamiento del segundo libro…maravilloso.

—¿Thomas se presentará? —preguntó la última mujer en la mesa.

—Si, como gerente y segundo al mando debería estar aquí. —alega Richard, el mayor inversor.

Una avalancha de preguntas y muchas voces que quieren averiguar dónde está Thomas interrumpen mi discurso. Mi pecho se agita, pero controlo la respiración. No puedo dejar que la ansiedad me invada.

—Señores y señorita —mencione— no tienen de qué preocuparse, el señor Thomas está muy contento y conforme con esta alianza. Para Industrias Reed es un honor y privilegio contar con ustedes en nuestro próximo proyecto, he hablado no solo con Thomas, sino también con su padre el Señor Robert Reed en persona y no puede estar más feliz con esta unión. Me comprometo con todos ustedes que para la próxima reunión, para el cierre de este trato ambos estarán aquí presentes. Sino, soy capaz de poner mi puesto a disposición de ustedes, podrán hacer conmigo lo que ustedes estimen —bromeó.

Mi táctica funciona y todos parecen bromear entre ellos, el ambiente de tensión desaparece y puedo continuar.

—La información está clara señores. En sus manos está el informe con las mejoras de propuesta, donde accedemos a diversas peticiones y replanteamos otras. Les pido que lo lean con calma, lo estudien con su equipo y cualquier comentario pueden dirigirse a mi asistente Jenna quien estará encantada de ayudarlos y a su completa disposición. —finiquité.

Todos se ven más contentos que cuando llegaron y por fin tengo un momento para respirar, el señor Richard viene directo hacia mí y me estira su mano para estrecharla.

—Señorita Morgan, usted sin duda es el mejor recurso que tiene esta empresa. Los Reed son afortunados de tenerla —dice y correspondo su apretón.

—Muchas gracias señor Richard, es un honor para mí escuchar eso.

—Sigo esperando la respuesta a mi propuesta señorita. —interpela— Eres una excelente profesional, pero todas las solicitudes tienen un plazo de expiración.

—Se lo agradezco mucho señor, pero no podría hacerle eso a esta empresa —repliqué.

—Seguiré esperando Morgan. Pero no para siempre. —replicó. —Estamos en contacto.

Ufff muchas cosas pasaron en poco tiempo, me tome un segundo a solas en la sala para terminar de tomar mi café solo alcance a darle un sorbo y no puedo evitar devolverlo, esta asqueroso. Mi tiempo de descanso terminó, cinco minutos de break es lo máximo a lo que puedo aspirar en este trabajo.

Me levanto a botar el vaso de café y ahí está él, mirando desde la puerta. Con su cara de inocente y sus ricitos hermosos. Quiero estar enojada con él… pero no puedo.

—Llegaste —rechiste— te necesitaba en esta reunión.

Salgo de la sala dirigiéndome a su oficina, evitando todo contacto visual con el. Es la única forma de mantenerme fuerte. Sus pasos apurados se escuchan tras de mí.

—No es así —dice— tú no necesitas de nadie para hacer el trabajo estupendo que haces.

—No seas adulador —proteste— sabes que conmigo no funciona.

—Kate tenía pasarela —respondió con una sonrisa— debía estar para ella. Se veía tan hermosa, es lo que un esposo tiene que hacer.

Ouch! Eso fue directo a mi corazón. Maldita Kate.

—Las responsabilidades en el trabajo son prioridad Thomas. —mis celos hablan— tienes una responsabilidad con esta empresa, recuérdalo.

—Jajaja —sus ojos se achinan cuando ríe— Cuando encuentres a tu persona comprenderás Jen.

Otra espada en el corazón.

—¿Cómo sabes que no he encontrado a esa persona? —interpelé.

¿Qué estoy diciendo? Solo cállate.

—¿Qué? —me toma de los hombros y me abraza con fuerza— Cuéntamelo todo, quiero saber quién se está ganando el corazón de mi hermanita.

Thomas y yo no somos hermanos, nos conocemos desde que éramos pequeños. En esa época mi vida no era lo mismo que ahora, vivíamos en la pobreza y solo éramos yo y mi padre luchando para poder comer a diario. En los estudios siempre me fue bien y a los 7 me becaron en una prestigiosa escuela donde los hijos de los mayores empresarios del mundo asistían. Aquí conocí a Thom, yo llevaba un uniforme roto y sucio, su familia se hizo cargo de mí y desde entonces no me faltó nada.




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