De regreso en mi oficina me encuentro con una cansada asistente recostada sobre mi escritorio.
—¿Todo bien? —interrumpí.
—Disculpa Jen —balbuceo— con esto de la alianza apenas he podido dormir.
—No sabes cómo te entiendo —respondí— si todo sale bien, al final de la semana tendremos una respuesta y podremos descansar. Bueno, hasta que comience la producción.
—Ya agregué a tu agenda el casting de mañana —dice sosteniendo su tablet.
—¿Casting? —cuestione— ¿Un casting para que?
—Thomas cree que el trato ya está cerrado —respondió— Solicitó hace una semana que reclutáramos actores.
—No tenemos un trato cerrado —rechiste— gastaremos recursos que no tenemos, en un proyecto que se desconoce su futuro. Sinceramente no sé en qué está pensando.
—Lo mismo me pregunto —se sincera— desde que el señor Reed se retiró las cosas han estado patas arriba. Si no fuera por ti probablemente nada de esto sería posible.
Sonreí.
—En serio Jen —replicó— Thomas tiene suerte al tenerte.
—Ojalá él se diera cuenta —lamenté.
El rostro de Jenna se desfiguró, una expresión de sorpresa y desconcierto se posó sobre ella.
—Me refiero al trabajo —corregí— sabes que aspiro a un mejor puesto desde hace mucho.
—Tranquila, lo entiendo —me guiña un ojo— volveré a mis labores, aún faltan unos detalles para mañana.
La veo retirarse y al fin reposo mi cuerpo en la silla. ¿Qué haces Jen? Cada vez que abro la boca la cago, quizás por eso mi vida social apesta. Últimamente las palabras solo escapan de mi boca, es probable que sea todo el estrés. El nuevo puesto, la presión de los Reed por encontrar pareja, la propuesta de Richard… Thomas. El maldito Thomas.
“Deja de llenar tu corazón con las historias románticas y fantasiosas que ves por TV” si solo supiera que él tiene todo lo que mi corazón necesita. Además como podría hacer eso, mi trabajo se basa principalmente en leer historias de fantasía y analizar si serían buenas para llevarlas a la pantalla.
La tarde avanza como de costumbre, aprovechó el tiempo para organizar los documentos para mañana. Fichas de identificación para cien participantes, solo espero que alguno cumpla con las descripciones de los protagonistas, la historia trata de una joven neurodivergente que intenta sobrellevar su nueva vida dentro del mundo universitario al mismo tiempo que se enamora por primera vez, es una comedia romántica.
No estuve a cargo de nada de este casting y no tengo idea el porqué no me avisaron antes, sino fuera por Jenna ni siquiera me habría enterado. Solo me queda confiar en la persona que tomó esta responsabilidad.
Con todo preparado es hora de irme a casa. De camino a la salida dejo los documentos sobre el escritorio de Jenna, ella sabe qué hacer. La oficina de Thomas está vacía y su luz está apagada, supongo que ya se fue a casa.
En la comodidad de mi hogar por fin puedo liberarme de todo lo que me agobia, lo primero que hago es sacarme los tacones que muelen mis pies y ponerme el pijama. Me hago mi skincare mientras escucho a Kim Yoongi, es triste pensar que este es el momento más pleno de mi día. Sola en un apartamento enorme, tengo todo lo que podría necesitar para ser feliz, pero ¿por qué no lo soy? Pensando en la soledad, recuerdo que debo llamar a mi padre.
—Hola hija —dice feliz.
Puedo ver lo contento que está a través de la pantalla, a su lado recostada está su esposa y escucho roncar a Bobby desde el fondo. Parecen bastante cómodos.
—Hoy llamaste tarde, te explotan demasiado en ese trabajo. —alega.
—No te preocupes —respondí— sabes que me gusta trabajar y después de todo gracias a este trabajo podemos vivir bien y no nos falta nada.
—Pero estás cansada hija, tus ojeras están cada vez más grandes.
—Estoy bien papá, solo es resto de maquillaje —mentí.
—Mmm —murmuró— confió en ti. ¿Entiendes que no puedes estar para siempre en deuda con ellos verdad?
—Padre, no quiero hablar de esto otra vez —exclamé. —¿Cómo está Patricia?
Hay un silencio incómodo entre ambos. Sé que es difícil para él encontrarnos tan alejados y conozco la opinión que tiene con respecto a los Reed.
—Está bien —respondió al fin— estamos todos bien, Patricia Bobby y yo. Solo extrañándote, la casa no es lo mismo sin ti.
—También los extraño —respire— las cosas acá están súper bien.
—Me alegra escuchar eso.
El microondas me avisa que la comida está lista.
—Padre debo dejarte, estoy súper cansada y me acostaré.
—Está bien hija, que descanses.
—Adiós —me despido.
El olor a comida me hace crujir el estómago, recuerdo que lo único que ingerí en el día fue el café de la mañana. Aunque recalentar comida congelada no es muy nutritivo, he bajado seis kilos desde que me mudé aquí, la más contenta es Jenna que se ha quedado con todos mis jeans antiguos.
Termino de cenar al mismo tiempo que termina el capítulo de Jujutsu, otro día que llega a su fin… supongo que aún me queda un poco de batería para revisar la bitácora de mañana.
Despierto sentada en la cama con el Notebook sobre mis rodillas, no me di cuenta en qué momento me dormí. Voy directo a la ducha, me maquillo y hago todo mi ritual matutino de skin care y outfit, siento que todo esto es como disfrazarse. En mi vida diaria no usaría nada de toda esta parafernalia.
Charlie me espera abajo para llevarme a la oficina.
—Señorita tengo órdenes de llevarla a la sede de grabación —dice.
—¿Quién dio esa orden Charlie?
—El señor Reed.
—¿Thomas se unirá a nosotros? —pregunté.
—Él ya está en el lugar.
Maravilloso, supongo que nuestra conversación de ayer sirvió de algo. Extraño pasar tiempo con Thom, antes éramos muy unidos pero desde que conoció a Kate no es lo mismo. Solíamos ver anime juntos y hacer cosas de nerds, todo lo que ahora me critica. Soy consciente de que mis sentimientos por él no son correspondidos, pero me conformo con ser su amiga. Así de migajera puedo llegar a ser.
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Editado: 13.08.2026