Con amor, Jen

Operación contrato

“You are my soul, you are my hope” suena Kim Yoongi en el televisor. Mis manos tiemblan mientras sirvo dos tazas de café.

—¿Un contrato? —preguntó.

—¡Ajá! —afirmé.

—Quieres que finja ser tu novio y a cambio pagarás mi título.

Por su cara me doy cuenta que para él, igual que a mí esto suena como una locura. Mi corazón se agita agresivamente.

—No entiendo —dice— ¿Por qué quieres eso?

Estiro con mi mano nerviosa la taza hacia el.

—No quiero hacerlo. Tengo que hacerlo —respondí.

Evitó su mirada en todo momento, no solo porque me avergüenzo de la situación, también porque su rostro es increíblemente hermoso, parece sacado de un cuento y es el personaje principal. Me pone nerviosa solo estar cerca de él.

—Mira solamente será un trato de un mes —expliqué— le dije a mis jefes que estaba en pareja y… como puedes ver. ¡Estoy súper sola!

Reí intentando calmar las aguas. No quiero entrar en muchos detalles, es algo vergonzoso.

—Tu propuesta es muy interesante —dice— y aunque el dinero me serviría mucho. Tengo novia y no podría hacerle eso.

Mi tranquilidad se desploma.

El aleja el contrato en señal de rechazo. Le da un último sorbo a su café y se levanta.

—Te agradezco mucho el café. Pero debo irme —dice.

Me abalanzó sobre él impidiendo su paso.

—¡No por favor! —supliqué— esto puede ser un trato entre tú y yo. No es necesario que se lo comentes a tu novia.

—Eso no es correcto. —replicó.

Desde cuando los hombres son tan honrados.

—Puedo darte más, pide lo que tú quieras —insistí— incluso si quieres algo para tu novia. Lo que sea.

Sus insistencias por irse se detienen. Lo veo dar vueltas por la habitación complicado e indeciso.

¿Que estoy haciendo? No puedo creer que haya caído tan bajo, en lo que imaginaba en mi futuro nunca estuvo rogar por una relación falsa. ¿Esto se puede considerar otro fracaso?

—“Say you love me too, I’ll be by your side” —canta— perdón, cuando estoy nervioso me distraigo rápido.

¡Oh por Dios!

—¿Conoces a Kim Yoongi? —pregunté.

—Por supuesto. —dice cortante.

Me siento como un dibujo animado, de mis ojos saldrán corazones gigantes.

Concéntrate Jen.

—¿Entonces qué dices? —pregunte.

Hace una pausa en su recorrido infinito.

—Quiero mi título y 1.000 dólares —dice nervioso.

—Te daré tu título y 10.000 dólares —respondí estirando mi mano.

Sus ojos se abren y queda boquiabierto, entiendo que puede parecer mucho dinero pero para mí no es un gran gasto. Tampoco tengo mucho en que gastar, la mayoría de mis gastos los cubre la empresa. Además entiendo que es un trabajo difícil y si esto marcha bien el ascenso pagará todo.

—Con todo el dinero que tienes podrías encontrar a alguien mucho mejor ¿Por qué yo? —pregunta confundido.

—No conozco mucha gente en realidad —reí— Y tú te atravesaste en mi camino.

Una sonrisa brillante se asoma.

—Aceptó tu propuesta—dice y estrecha mi mano.

—Entonces firmemos —digo feliz.

Toma el lápiz sobre la mesa y firma sin siquiera leer el contrato, pude poner cualquier cláusula absurda y no lo habría notado.

Abro un champán y propongo un brindis con Yoongi de fondo.

—Debo pedirte que mantengamos esto solo para nosotros —pide— mi novia es de otra ciudad así que no tendremos problemas en eso. Prefiero que ella no se entere de esto. Y por supuesto nada de abrazos, cariño, besos y mucho menos sexo.

¡Que mierda!

—Bueno… necesitaré que al menos me des la mano. Debemos parecer una pareja. —respondí omitiendo la última parte.

—Comprendo. Solo no confundas las cosas por favor —dice.

—Ok Brad Pitt.

Admito que tiene una belleza muy sobresaliente, pero de ahí en más es solo un chico cualquiera.

—Bueno, debo irme. —le da un trago a su champán.

—Mañana necesitaré que estés aquí a las 10:00 am. Iremos de compras y nos pondremos al tanto. Hay que inventar una historia y debes aprenderla antes del sábado. Ahí nos juntaremos con mi familia.

—Mañana tengo turno en la cafetería. —dice— ya falte hoy por la audición.

—¿Cuánto es eso? —preguntó— te pagaré el doble.

Siento su mirada de desaprobación.

—Con razón estas sola —murmuró.— No todo se soluciona con dinero.

—¿Qué? —pregunté.

—Nada. Nos vemos mañana.

Deja el departamento por su cuenta y me encuentro nuevamente sola. Sus palabras hacen eco en mi cabeza pero no dejaré que me afecten, de todos modos ni siquiera lo conozco y él tampoco a mi. No puedo esperar mucho de un desconocido.

Desde mañana la operación Directiva comercial se pone en marcha.




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