Con amor, Jen

Super Estrella

Supongo que para el evento deberíamos vestir formal, estará toda la empresa, familia Reed y otros inversores así que no quiero pasar vergüenza. Michael solo utiliza ropa holgada su estilo es muy atractivo, al menos para mi gusto. Es alto y delgado pero su ropa ancha lo hace lucir grande y varonil.

—Tenemos que comprarte ropa formal —sentencié.

—¿Quieres disfrazarme? —refunfuñó.

—Es un evento formal, créeme todos estarán mirándote. Te ahorraré el mal rato.

—Tengo ropa formal. No es necesario que me compres nada.

Lo veo irse hacia la sección de zapatillas. Ahí voy de nuevo siguiéndolo.

—Michael entiende que esta gente te mirará de pies a cabeza. Un traje viejo no será suficiente.

Me da una mirada de desaprobación pero termina cediendo. No se si será capaz de soportar esta mentira, he notado su incomodidad y no se ve contento.

—¿Solo te relacionas con gente frívola y clasista? —pregunta con un tono odioso.

No respondí.

—Toma pruébate esto —ordené— hazlo rápido.

Gira sus ojos y toma las prendas con asco.

—¿Quieres entrar conmigo? —preguntó desabrochando su camisa en la entrada del probador.

Dios mío, cómo puede ser tan desagradable y tan sexi al mismo tiempo. Como una tonta lo miro sin responder.

—Ni en tus sueños, abuela —ríe.

Cierra las cortinas tras él y aún puedo escuchar su risa traviesa a través de la tela. Se que no le gusta el trabajo, pero si disfruta burlarse de mí y torturarme con su belleza. Tiene claro que es atractivo y sabe lo que provoca en una mujer sobre todo en alguien como yo con cero experiencia en relaciones.

—¡Ta-da! —exclamó al salir.

—Te queda horrible —respondí.

Soy una mentirosa terrible, se ve increíble. Si no fuera por su cabello desordenado, podría pasar como cualquier CEO de empresa.

Se acerca lento hacia mi y toma mi muñeca presionando fuerte con sus dedos.

—No es cierto —dijo seductor.

—No eres tan guapo como crees. Este estilo no te favorece —mentí.

—¿Entonces por qué te pones tan agitada? —preguntó con voz pícara.

No puedo apartar mis ojos de los suyos. ¡Despierta Jennifer!

—¡Ya basta! —aparte mi mano— toma, pruébate esto.

Le lance el siguiente atuendo y lo empuje hacia el probador. No es capaz de esconder su sonrisita burlona, lo disfruta.

Lo hago probarse todo lo que se me ocurre, podría haberme quedado con lo primero que encontré porque todo le queda espectacular, pero quería hacerlo sufrir aunque sea un poquito.

—¿Podemos terminar ya? —rogó— llevamos dos horas aquí.

—Si no te vistieras como un adolescente no sería necesario hacer esto —respondí acomodando el cuello de la camisa.

—Si no te vistieras como abuela no sería necesario contratar un novio falso —contraatacó.

Doy un paso hacia atrás. Es cierto, soy patética.

—Eres muy desagradable —reconocí.

Me mira y su expresión hostil se suaviza.

—Disculpa —murmura— el hambre me pone de mal humor.

—Está bien —ignoré— de todas formas nos llevaremos el primer atuendo, así que nos podemos ir.

—¿Es un chiste? —vociferó— ¡Argh!

Entiendo porque le gusta molestarme, es divertido. Paso mi tarjeta de crédito y le entregó sus bolsas.

—Por favor cuida esto hasta el sábado —supliqué.

—Está bien mami.

Por mi salud mental decido ignorarlo.

—Comamos algo, ya que estamos aquí —respondí.

—¡Yupi! —exclamó contento.

Al salir la vendedora nos despide, le dimos mucho trabajo pero creo que lo pasó bien. Sin duda disfruto de ayudar a Michael en el probador, no podía quitarle la mirada por un segundo creí que tendría que quitársela de encima.

Caminamos por el centro comercial camino a mi restaurante favorito de comida italiana.

“Es el, si es hermoso”

“Que bello, es el chico del comercial”

Chicas jovenes murmuraban a nuestro lado, me pregunto si hablan de Michael. Nunca lo había visto en nada hasta que lo conocí el día de la audición.

—Hola —dijo nerviosa una de las chicas— ¿Puedo tomarme una foto contigo?

—Si por supuesto —respondió amable.

Michael se acomoda en el medio y las chicas una a cada lado, los tres sonríen. Michael inclina la cabeza y forma una V con sus dedos.

—Muchas gracias —respondió tímida.

—Gracias a ti —sonrió Michael.

Caminamos unos pasos y aún se escuchaban las risas nerviosas de las chicas.

—¡Eres guapísimo! —gritaron ya alejadas.

Acostumbró a convivir con actores y estrellas, pero nunca había experimentado algo así, me parece surreal y divertido.

—¿Qué fue todo eso? —pregunté riendo.

—Nada —ríe— después del comercial muchas mujeres me reconocen en la calle. Por lo general chicas jóvenes.

—¿Qué comercial? —pregunté.

—¿No lo has visto? —se sorprende— el de toallas sanitarias. Soy el novio comprensivo que le lleva toallas a su novia.

Sigo sin saber de qué habla.

—¡Wow! —exclama— lo pasan cada cinco minutos en TV.

—Casi no veo televisión —respondí— solo veo ciertas cosas.

—Solo ves dibujos animados.

Asentí. Que puedo decir, él conoce todo mi historial.

—Eres una súper estrella —bromeé.

—Ríete ahora, pero algún día me verás en las carteleras de todo el mundo —sus ojos brillan cuando habla.

—Eso espero —respondí.

A lo lejos distingo una silueta conocida.

Nooo ¿Por qué todo me pasa a mí?

Tal como en una pasarela Kate se acerca tan diva cómo siempre.




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