Michael y yo aún no inventamos una historia y Kate viene directamente hacia nosotros, con lo entrometida que es, de seguro querrá saber todo. ¿Qué voy a hacer ahora?
—¡Jennifer! —exclama contenta— que alegría verte aquí.
No para mí.
Respondo su eufórico abrazo.
—Lo mismo digo —murmure alejándome.
—El casting fue todo lo que imaginé —explica— salió perfecto y justo como quería.
—Si estuvo bien —mentí otra vez— hay temas que debemos resolver, pero irás aprendiendo en la marcha.
—¿Cómo que temas? —cuestionó.
—No está bien que personas queden fuera de un casting Kate —enfatice— dejar a cientos de personas en la calle sin la oportunidad de audicionar a pesar de haber esperado por horas, no solo es inhumano también nos deja ante todos como una empresa poco seria.
—A Thomas le pareció una magnífica idea —reprochó— Incluso estamos organizando una siguiente audición y considerando ampliar el espacio geográfico.
—¿A qué te refieres? —indagué preocupada.
—Hay posibilidades de que la tercera audición la hagamos en otra ciudad o porque no otro país. El personaje masculino es de nacionalidad coreana, que mejor que ir a Corea a buscar a nuestro actor.
Esto debe ser una broma.
—Eso no sería una decisión realista ni responsable ¿Thomas está de acuerdo con esto? —pregunté.
—Por supuesto —responde— jamás tomaría ninguna decisión sin preguntárselo a mi esposo primero.
Kate me da ganas de vomitar.
—Bueno, primero hay que esperar el resultado de la negociación —proteste.
—Exacto, pero ese es tu trabajo cierto —sonríe irónica.
Devuelvo su sonrisa con una más falsa aún.
—¿Y tú quién eres? —pregunta a Michael— ¿Estás en una campaña con nosotros?
—Es mi novio —me sale de las entrañas— su nombre es Michael.
Mike toma mi mano, sus manos son suaves y grandes pero delicadas.
—Creí que eras un modelo —soltó sorprendida— que guardadito te lo tenías Jennifer.
Michael me acerca hacia él y me presiona a su lado. Su perfume cítrico me cala la nariz y me embriagó con su aroma.
—Lo secreto se disfruta más ¿sabes? —responde Michael— ¿No es así cariño?
Posa su cara a centímetros de la mía. No hagas esto por favor. Su piel es perfecta, que envidia.
Kate aparta la mirada y sonríe confundida.
—Bueno, me alegro mucho por ti Jennifer —dice— Thomas debe estar muy contento.
Seguramente.
—Fue un gusto conocerte —dice Michael— Vamos amor.
Me arrastra de la mano.
—Nos vemos luego Kate —digo alejándome.
Si no fuera por Michael no se que habría hecho, no se me ocurría nada para inventar y siempre que estoy cerca de estas personas me pongo mucho más nerviosa que lo habitual. Quizás es cómo mi padre siempre dice, nunca me sentiré parte de ellos.
—¿Esa es la esposa de tu jefe? —interrumpe Michael.
Me suelta la mano nervioso y acaricia su cabello. Ya me sentía cómoda con su tacto.
—Si —dije entre dientes.
—Es muy guapa —contestó— pero tú lo eres más.
El sigue caminando tranquilo cómo si no hubiese dicho nada, pero yo quedo congelada no se que decir, este chico bellísimo me está diciendo que me encuentra guapa. Y no es primera vez… gracias copia de Kim Yoongi por hacerme aunque sea un poquito feliz.
—¿Vamos a comer o no? —pregunta unos pasos más adelante.
—Si… vamos —contesté.
A pesar de mis intentos por llevarlo a comer comida Italiana no hubo caso de convencerlo y terminamos pidiendo una hamburguesa triple para cada uno.
—Esta muy buena —admití.
—Cualquier cosa es buena al lado de tu comida congelada —gruñe.
—¿Cuánto tiempo estuviste hurgando en mi apartamento? —cuestione.
—Lo suficiente —se burló— soy una persona muy observadora.
—Ya lo veo.
Su teléfono vibra sobre la mesa. En la pantalla el contacto “Amor <3”
—Ya vuelvo —se levanta eufórico.
Desde la mesa veo cómo se emociona contestando la llamada, no escucho nada de lo que dice pero lo veo reír a carcajadas. En todo el día no había actuado de esa manera.
Es inevitable para mí preguntarme si algún día tendré a una persona que se emocione así cada vez que hablamos, alguien que se ponga feliz de verme que disfrute estar conmigo. Una persona que no me quiera por lo que hago o tengo y que no se avergüence de mis ñoñerías.
Me pregunto cómo será Mike con su novia, será ese chico enamorado que yo veo tan maravillada, no Jen. Sal de ahí.
—¿Aún no terminas? —pregunta regresando a la mesa.
—No… ya estoy llena —de pronto perdí el apetito.
—Casi no comiste.
—¡Estoy bien! —exclamé.
Inhale profundo y exhale.
—¿Cómo es eso? —curiose— ¿Cómo puedes estar alejado de la persona que amas?
Suspira.
—Supongo que es amor. Es muy difícil explicarlo, pero si amas a alguien supongo que lo puedes soportar.
Es lo más maduro y lindo que lo he escuchado decir.
—¿Crees que no podrías vivir sin tu jefe? —preguntó— por eso te empeñas en permanecer junto a él. Incluso cuando no recibes nada de su parte.
—Probablemente —respondí honesta— la verdad aún no lo sé.
—Si no dejas ir a quien no te quiere, nunca llegará quien te ama.
Terminamos nuestro día de shopping y de camino dejo a Mike en la puerta de su casa. Hoy me he replanteado muchas cosas sobre mi relación con Thomas, creo que aún no estoy preparada para dejarlo ir.
Michael despierta en mí una sensación distinta, a veces siento que me cae muy bien y otras veces solo quiero matarlo, es como un hermano chico molesto. Pero me ha ayudado mucho a analizar mi presente y pensar en mi futuro, quizás algo bueno puede venir ¿por qué no? Solo sé que no debo confundir las cosas, él está haciendo su trabajo y por lo visto actúa muy bien.
Me acuesto al fin y recuerdo que con Michael no hablamos lo esencial. Le envío un mensaje.
“Michael, mañana necesito que te presentes en mi departamento. A las 20:00 está bien, necesitamos planear el diálogo para el sábado. Buenas noches, Jen”
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Editado: 13.08.2026