“We never met but, she’s all I see at night” suena la alarma de mi teléfono.
Estiro mi mano para alcanzarlo palpando toda la cama. ¿Qué es esto?
Esto es… esto es ¡Una mano!
—¡AAAAAAAH! —grité apenas desperté.
Michael está recostado a mi lado con su cara a centímetros de la mía.
—No grites loca —se quejó. —Apaga eso.
Un olor a alcohol sale de su boca.
Lo golpeé con mi almohada en la cara.
—Deja de aparecer así en mi habitación. —reclame.
—Tu sofá es muy incómodo —chilló— además extrañaba esta criaturita.
Levanta el oso con tutu sin quitar la almohada de su cara.
—¡Aagg! Eres una molestia.
Estoy agradecida de que al menos esta vez uso pijama.
—Te preparo el desayuno —ofreció— a ver si se te quita lo odiosa. Eso es porque te falta comida.
—No soy odiosa… y si quiero desayuno por favor.
Sonríe y se levanta para ir a la cocina.
¡No puede ser cierto! Me giré justo cuando me di cuenta que solo llevaba boxers y su camiseta.
Solo por curiosidad di una miradita. Tiene piernas fuertes, con los pantalones anchos que suele usar no se alcanzan a distinguir.
—¡Dormiste sin ropa en mi cama! —exclamé.
—No… dormí con boxers —plantea— creí que habíamos superado esa etapa cuando me recibiste en calzones el otro día.
—¡Hey! Yo no te recibí en calzones, tú entraste a mi casa sin avisar.
—Ayer me embriagaste y me tiraste a tu sofá. Comprende que temí por mis pantalones, no quería orinarlos.
—Eres un cerdo —respondí.
—Bueno, este cerdo tiene hambre.
Es impresionante la capacidad que tiene de tomarse las cosas tan a la ligera.
Revisa todos mis cajones y saca los pocos ingredientes del refrigerador. Creo que conoce mi casa más que yo misma.
—No tienes nada para cocinar —juzgó.
—Es porque no cocino, una mujer Cocina por mí una vez a la semana y se encarga de todo eso.
—Aún así deberías tener comida en tu cocina —dice enfadado— haré unos huevos y un té, no hay mucho más que se pueda hacer.
¡Ding-dong! Suena el timbre del apartamento.
—¿Puedes abrir? —pregunté mientras me pongo zapatos— debe ser Anthony con mi paquete.
Hoy debe llegar el vestido para mañana.
—Ya voy jefecita —responde— soy tu novio, te cocino, ahora recibo tus paquetes, creo que mi contrato era multifuncional.
—Ya deja de molestar —reí.
Se sacude las migas de las manos, y va emocionado a abrir la puerta.
—Buenas —responde.
—¡Oh! —escucho decir— ¿Está Jennifer aquí?
—¿Todo bien? — pregunté asomándome.
Mierda.
—¿Thomas qué estás haciendo Aquí? —cuestione— No esperaba tu visita.
—Me disculpo —responde Michael y se esconden en el dormitorio.
Es tan incómodo para él, como lo es para mí. No puedo creer que Thomas haya visto los calzoncillos de Michael.
—No quería molestar, debí haber avisado —dice cerrando la puerta tras de él.
—Está bien, Anthony debió avisar de todas formas. Últimamente ha dejado entrar a muchos visitantes sin mi permiso.
—Deberías verificar eso —aconsejó— hoy es un día importante, por eso quise venir —remarcó.
—¿A sí, que hay hoy?
—Hoy tendremos la respuesta del trato ¿recuerdas? —cuestiona— últimamente has estado muy distraída.
Es cierto, el trato.
—No para nada —alegué— el trato lo tengo muy en consideración, tú y yo hemos compartido muy poco últimamente, es solo eso. Además la mañana ha estado un poco agitada.
—Si, ya lo veo.
Señala con sus ojos a Michael, quien está viniendo hacia nosotros, pero ahora con ropa. Como una persona normal y ubicada.
—¿Entonces ustedes ahora viven juntos? —preguntó Thomas.
—No —dije.
—Si —respondió Michael al unísono.
Mire a Mike que se nota está disfrutando la situación. ¿Qué debería responder? Thomas está confundido, pero yo también ¡Aaargh!
—jaja —ríe nervioso— ¿y eso qué significa?
—Me pediste que me mudara contigo cariño, acaso ya te arrepentiste —insinúa Michael— ella es tan vergonzosa. Ya la conoces.
Qué carajos intenta hacer.
—Si, amor… —tartamudeé— me dijiste que eso querías.
—Claro cariño —me tomó de la cintura por detrás— ahora estamos en una fase de prueba.
Su mano acaricia mi abdomen y siento su cuerpo rígido contra mi espalda.
—Si, eso.
—¿Por qué no me dijiste nada? —cuestiona Thomas.
—No creí que fuera necesario. Además, con Michael nos estamos conociendo.
—Están viviendo juntos Jennifer. No creí que esto fuera tan enserio.
—Tu dijiste que cuando me enamorara entendería muchas cosas. Quizás esta es una de ellas.
No me gusta mentir, pero si ya estoy en esto no puedo dar marcha atrás.
—¿Estás enamorada? —preguntó.
Un incómodo silencio se posa entre los tres.
Michael se hace a un lado y su expresión cambia de juguetona a nerviosa.
—Creo que esto deberían hablarlo a solas —recalcó.
—No Michael —respondí— creo que no es necesario responder esa pregunta.
—Lo siento —responde Thomas— Tienes completamente la razón, fue una pregunta fuera de lugar. Sólo que es muy raro verte así de un día a otro, pensé que había una confianza entre tú y yo. Hace tres días, no sabía que tenías un novio y ahora te veo que hasta vives con él. No hay otra cosa que tengas escondida por ahí, un bebé secreto, una mascota que no conocía ¿algo?
Si no conociera a Thomas, creería que esto es una escena de celos. De todo el tiempo que hemos compartido, esto sería lo más cercano a una escenita.
—¿A qué viniste realmente Thomas? —pregunté.
Da un suspiro profundo y reconozco su intención de tranquilizarse.
—La verdad venía a invitarte el desayuno — admitió— en una hora más tendremos una respuesta y estoy muy seguro de qué lograste conseguir ese trato. Por eso quise venir aquí para que podamos celebrarlo juntos antes que todos los sepan. Pero ya veo que estás desayunando, así que…
#4747 en Novela romántica
#1402 en Chick lit
#1485 en Otros
#513 en Humor
amor por contrato, mujer empoderada exitosa, triangulo amoroso romance infidelidad
Editado: 13.08.2026