Thomas me lleva al Coffee & Work, fue mi café favorito durante mucho tiempo. Solíamos venir aquí para estudiar y después trabajar. A veces solo veníamos a leer.
—Hace mucho no venía —confesó.
—Yo vengo a menudo —mentí.
Dejé de frecuentar este café el día que Thomas se casó, venir sola no se sentía lo mismo. Quizás nunca fue el lugar, solo la compañía.
Thomas pide una sala privada que tenía reservada, apenas entramos tomá mi abrigo y lo cuelga en el perchero al lado de la entrada y corre mi silla para sentarme.
—Gracias —dije— no te recordaba tan caballeroso.
Un suspiro incómodo.
—Supongo que ambos hemos cambiado.
—Supongo.
La mesera se acerca a nuestra mesa para tomar la orden.
—¿Están listos para pedir? —preguntó.
—Si —responde— llame para reservar un desayuno continental. Mientras para beber vamos a querer un espresso y para ella un chai latte.
—Claro, ya le preparamos la mesa señor.
—Gracias. —responde.
Nos quedamos solos, admito que se nota una intención de hacer este desayuno algo especial y no fue algo de último minuto.
Silencio nuevamente.
—Recordaste mi bebida favorita —mencioné. — Aunque ahora soy más de matcha latte.
—¡Oh! Lo siento, esa era la que solías pedir cada vez que veníamos —admite.
—Está bien, no tendrías porqué saberlo.
Me responde con una sonrisa triste.
Los meseros entran con toda la comida y la acomodan sobre nuestra mesa y en la tabla trasera. Tanta comida solo para dos personas es un derroche, Michael estaría ansioso por devorar todo esto.
—¿Qué piensas? —pregunta.
—Nada —dije— solo trabajo.
—Te ves muy bien —declaró— estas distinta.
—Es solo la ropa —respondí.
—No… estás contenta —enfatizó— la felicidad te sienta bien.
—Gracias. Tú también te ves feliz, Kate ha hecho un buen trabajo contigo.
Me da una mirada de desaprobación y ríe nervioso.
—¿Por qué tienes que ser siempre tan sarcástica? —cuestionó.
—Lo digo enserio —enfatice— ella ha puesto en práctica todo lo que aprendió en sus años de modelo. Nueva ropa, nuevo peinado, nuevos gustos. Todo. Te moldeo a la persona que ella necesitaba. Es de admirar, no todas las esposas lo consiguen.
—No me moldeo a su antojo Jennifer. Era algo que necesitaba, tenía que madurar para tomar el mando de la empresa.
—Tienes razón.
—Pero no quiero hablar de Kate —dice.
¿A no? si es de lo que más hablas.
—¿De que le apetece hablar señor Reed? —pregunté.
—De ti.
Coloque mi taza sobre el plato controlando mis manos temblorosas.
—jaja ¿me extrañas? —bromeé.
—Demasiado —declaró.
Su mano alcanza la mía sobre la mesa y la toma con delicadeza uniendo sus dedos con los míos. No debería permitirlo, es un hombre casado y yo una persona con pareja. Estamos así unos segundos antes de alejarme.
—Hace mucho no pasaba tiempo con mi hermanita —dice aclarando la garganta y apartando su mirada.
—¡No! —corregí— Ya basta Thomas. Tú y yo no somos hermanos y nunca lo seremos. Entiendo que quisieras hacerme sentir más cercana a ustedes, pero esa es la realidad y nunca va a cambiar.
Consternado le da un sorbo a su café intentando procesar lo que acaba de escuchar.
Abre su boca intentando soltar palabras, pero le toma un tiempo conseguirlo.
—Siempre pensé que preferías eso —declaró— por supuesto que sé que no somos hermanos, créeme que fue algo que me atormentó por mucho tiempo. Pero creí que era lo mejor para ti.
No me siento capacitada para profundizar en esta conversación, imagino que descubriré cosas que no quiero saber. Algunas cosas es mejor no saberlas, sobre todo si podrían causarnos tanto daño.
Mi teléfono vibra en el bolsillo de mi vestido.
Es un correo de Richard.
—¡Por Dios, por Dios, por Dios! —exclamé— Tenemos respuesta.
—¿Estás segura? —pregunta excitado— dime que dice.
Respire profundo y abro el bendito correo.
—Querida señorita Morgan —leo en voz alta— nos complace informarle que H Entertainment después de esta larga negociación se encuentra feliz de firmar una alianza con Industrias Reed. Creemos que esta unión traerá una mejora considerable en los procesos de elección, producción y distribución de material destinado al entretenimiento.
—¡Eso es espectacular! —interrumpe.
—Espera Thomas, eso no es todo —respondí— Si bien esta alianza será de utilidad para H Entertainment creemos que lo mejor para que este escenario prospere sería que un representante de industrias Reed se incorpore como colaborador en HE. El Señor Alfred Richard ha analizado junto a su equipo posibles candidatos y el consejo llegó a la conclusión que la mejor opción es la empleada Jennifer Morgan. De no cumplirse este requisito estamos dispuestos solo a entregar el 80% del financiamiento para la producción, hasta que se encuentre a un candidato que sea tan eficaz y óptimo como el propuesto anteriormente. Sin otro particular se despide, bla bla bla.
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Editado: 13.08.2026