Con amor, Jen

I´m just a girl

—¿Estás loca? —preguntó con una sonrisa.

¿Lo estoy? Eso creo.

—Tú fuiste quien lo invento. Si no te quedas, me temo que todo se podría ir al carajo.

Me da una mirada de sospecha y sus perfectos dientes se asoman en una sonrisa tímida.

—Estoy seguro de qué eso no estaba en el contrato.

—No puedes saberlo, ni siquiera lo leíste.

—No juegues sucio abuelita. Seré muy joven para ti pero no estúpido.

Siento que estoy en medio de una escena muy decisiva de un drama, en eso se transformó esta mentira.

Michael se mantiene con la misma expresión inerte en la puerta.

—No puedo. — dijo— mi novia jamás perdonaría algo así.

Encogió sus hombros en señal de resignación.

—Comprendo… tienes razón —acepte— pero si cambias de opinión la oferta seguirá en pie.

—¿Todo esto para molestar a tu jefe? —preguntó.

No estoy muy segura de si esa es la única razón.

—Ya sabes que me tomo muy en serio todo lo que hago. Es mejor para mantener la mentira. —dije— además tu comida está muy buena.

Eso sí es cierto.

—No sé a qué estás jugando —soltó— pero lo pensaré.

Di un saltito de alegría. La verdad es que si me entusiasma que viva conmigo. El departamento es muy grande solo para mí. Desde que me cambié de ciudad la mayor parte del tiempo la paso en soledad.

Michael es gracioso, escuchamos a Yoongi, vemos Jujutsu y aunque es exasperante en muchos aspectos, me divierte.

Sonríe completamente al ver mi felicidad. Dios mío, es tan lindo.

Ya basta, Jennifer.

Disminuyo mi euforia.

—Recuerda que mañana es la junta —continué— te enviaré todos los datos a tu teléfono. Aún no me confirman la hora pero te avisaré.

—OK jefecita —dice— ¿me puedo ir ahora?

Sus ojos de cachorro suplican irse. Olvidé que tenía compromisos.

—Puedes retirarte —moleste.

—Gracias —dijo entre dientes.

Hizo una reverencia y se giró para salir.

—Ah! Olvidé algo. —hace una pausa— Llegó tu vestido.

—¿Abriste mi paquete? —dije alterada.

Dio una carcajada.

—Es lindo —dijo— bastante sexy. Espero ansioso verlo mañana.

—¡No molestes! —le lance el cojín más cercano.

—Nos vemos mañana abuela.

Lo veo irse. Camina tan relajado, se viste tan casual y aun así se ve con clase, cualquiera creería que es modelo.

Salte al sofá y tape mi cabeza con la manta, ahogue un grito con ella y aspire el aroma de Michael.

¿Qué estoy haciendo?

El apartamento se siente tan solitario y triste estando sola, aunque sé que la fantasía de un novio no es más que eso, no estoy segura de si quiero que acabe. Cuando acepté esta mentira mi miedo era que alguien saliera herido, fui tan estúpida que no me di cuenta que la única que podría salir herida soy yo.

Solo soy una chica que siente demasiado.

Estoy enamorada de un hombre casado y deseo a un hombre con pareja. Siempre añoro lo que no puedo tener.

Vibra el teléfono.

Un mensaje de Jenna.

—¿Te llegó el vestido? —pregunta.

Verdad, el vestido.

Saco la ligera tela de la bolsa y me sorprendo al ver lo diminuto que es.

—Es un pedazo de tela ¿qué estabas pensando? —cuestione.

—Es todo lo que necesitas. De nada.

No puedo hacer nada, no alcanzo a buscar otro atuendo y lo único que me avergonzaría más que ir con este trozo de género, sería ir con el vestido morado de siempre. Después de lo que Jenna dijo puedo hacerme una idea de lo que piensan los demás.

Los mensajes de la mañana sin leer de Thomas siguen ahí, antes de esos el último mensaje era de hace 9 días preguntándome a qué hora llegaría a la oficina.

Michael está en línea.

Debería escribir y preguntar si llego a casa.

Olvidalo Jennifer, seguro está en llamada con su novia. Solo sería una molestia.

Las indicaciones para la cena llegan a mi correo, le enviaré los datos mañana a Michael. Tengo que respetar su tiempo.

La televisión prendida, un plato de ramen a medio comer sobre la mesa y una camiseta sucia sobre el sofá.

Michael invadió toda mi casa y ni siquiera me di cuenta.

La notificación se asoma en la pantalla.

—Espero sus indicaciones jefa —envía Michael.

Sonreí a la pantalla como una niña ¿Qué me estas haciendo Michael?

—Mañana a las 20:00 te espero en mi apartamento. Si llegas a la hora te dejaré conducir.




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