Thomas luce bien, formal y correcto como siempre. Tiene una belleza masculina muy fuerte y rasgos muy marcados en su rostro. Este hombre derrocha testosterona.
—¿Te diviertes? —preguntó.
Hasta ahora lo hacía, hasta que apareciste.
—Dijiste que no me sacarías de la empresa —cambie de tema.
Respiró profundo y encogió los hombros.
La música lenta sigue sonando en la pista, no me había dado cuenta hasta ahora de lo aburrido que es este ambiente.
—Estoy haciendo todo lo que puedo. Aún no hay una respuesta definitiva.
—Claro —reí— Por supuesto, aún no hacen una de sus pomposas reuniones para decidir cuál será mi futuro, disculpa “el futuro de la empresa”.
Me aparté de sus manos, ya no soporto ver como se burlan de mi.
—No sabía que las pomposas reuniones fueran un problema para ti, siempre te vi bastante cómoda.
No quiero seguir escuchando esto.
Me voy.
—¿Por qué no llevas el collar? —cuestionó.
Ataja mi mano tirándome con brusquedad.
—Suéltame —pedí— ¿A qué estás jugando?
Aunque trato no puedo liberarme de su agarre.
—Te dije que no dejaré que te vayas.
—No te creo nada. Y sabes que —hice una pausa— no es tu decisión. Quizás que me vaya sea lo mejor para mí.
—¿Qué quieres decir?
—Ya no soporto esto —señale su agarre y él me suelta con prisa— no soy tu propiedad ni la de tu padre. No dejaré que sigan manipulandome.
—¡Es por él! —exclama apuntando a Michael. — Quieres tirar todo a la basura por este actor fracasado que apenas conoces.
—¡No te refieras así a Michael! —dije— como se nota que no conoces nada de la vida real. Al menos Michael tiene personalidad propia, tú que eres. Un hombre que creció haciendo lo que su padre le decía, para después pasar a ser la copia de su esposa.
No dude en hablar, las palabras escaparon solas de mi boca, al fin solté lo que me ahogaba.
Saqué el collar dorado que llevaba escondido en el bolso y lo puse en su mano.
—Ahí tienes —dije— dáselo a tu esposa. Es a ella a quien debes darle atención. No te preocupes por decidir qué harán conmigo, esa decisión la tomaré yo. Tendrás una respuesta a finales de este mes.
—Si no vas, mi padre no permitirá que te quedes en la empresa. —sentenció.
—Entonces tendrás mi renuncia en tu escritorio —dije— Ahora perdón, pero tengo algo mucho más interesante que hacer.
Caminé con mi vista puesta en Michael que aún estaba en la barra. Escuché una voz lejana y muy baja.
—Perderás todo lo que habías conseguido —murmuró.
Lo ignoré, seguí caminando y no miré atrás.
Mi futuro es adelante.
El pasado tiene que quedar ahí.
Al acercarme encuentro a Michael conversando muy cómodo con Richard, reían y bebían como si fueran amigos de toda la vida.
—¿Qué es tan gracioso caballeros? —pregunte.
—Señorita Morgan —dice el señor— he estado buscándola toda la noche. Al menos encontré a este amable caballero que ha hecho la noche un poco divertida. Entre tantos uniformados hasta beber una copa se siente un delito.
Le regalo una sonrisa amable y le doy un sorbo a la copa de Michael quien me mira con sorpresa.
—¿Recibió mi propuesta? —preguntó.
—Una jugada muy sucia señor. —respondí— así no es como me imaginé que sería nuestra negociación. Finalmente me dejó sin opciones.
—Siempre hay opciones querida. —dice— no querías dejar la empresa. Te estoy dando un puesto donde seguirás trabajando para los Reed, con un mejor sueldo, mejor horario y todas las comodidades que ya tienes. A no ser que sea otro el motivo que te mantiene aquí —da una miradita a Michael— de todas formas el lugar que tenemos preparado para ti es bastante grande. Para una familia completa.
Michael escucha con atención y da una carcajada nerviosa, pero disfrutando cada segundo.
—No es eso señor —interrumpí.
—¿Cuál es el problema, el trabajo del muchacho? —pregunta— Tenemos mucho trabajo en la empresa, hay tantas producciones que buscan actores, para que buscar en otro lugar si yo te estoy ofreciendo todo Jennifer.
—¿Ah sí? —bromea Michael.
—Se lo agradezco señor —respondí— tendre todo en cuenta al momento de tomar una decisión.
—Bueno, nos veremos en las vacaciones entonces.
—¿Qué vacaciones? —pregunte.
—Las vacaciones que organice como empresas. —explica— sólo serán los Reed, la familia Richard y ustedes dos. Bueno… en realidad es un descanso, pero también veremos algunas cosas del negocio. Tu entiendes, el trabajo no para.
Toma su copa y se dispone a retirarse.
—A ti también te espero muchacho, hay muchas propuestas que quiero plantearte.
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Editado: 13.08.2026