Apenas abrí mis ojos los recuerdos de la noche anterior volvieron a mi cabeza.
Michael tiene una relación abierta, bueno para su novia es una relación abierta. Para él no lo parece mucho.
No puedo dejar de preguntarme cuál es el motivo real por el que acepto este contrato, si alguien me engañara de esa forma haría todo para hacerlo sufrir lo mismo.
Me pongo mis pantuflas y me dirigí a preparar el desayuno. Michael sigue aquí tapado hasta el abdomen, con una pierna en el respaldo y otra estirada. El oso con tutu descansa a su lado.
Luce muy tierno mientras duerme, no se si es por su belleza o simplemente porque está callado.
Termino de preparar el desayuno, dos cafés y unos huevos, descongele unos rollos de canela que Tamara había dejado y llene dos vasos de jugo. Espero que a Michael le guste y no se decepcione de mis habilidades culinarias.
—Michael —dije despacio.
Deje la bandeja sobre la mesa y toqué su hombro despacio. Todo su abdomen está al descubierto y no quiero ser irrespetuosa.
Con el estómago apretado vuelvo a insistir pero tocando su brazo con suavidad… apretó un poco pero, solo para ver si estos músculos son reales.
—¡Amooor ya! —dice entre dientes.
Toma mi mano y la presiona en su pecho.
¿Amor?
—Michael te traje el desayuno.
—Marta, acuéstate conmigo. Te he extrañado.
¡Ouch!
Se dio la vuelta con mi mano aún en su agarre y siguió durmiendo, estiré mi brazo lentamente y logré escapar.
Mire la mesa con el desayuno servido, las repisas vacías que por vergüenza desocupe, el desorden de Michael por todo el departamento y a mi. Aquí despertando a un hombre semi desnudo al que le pago por mentir y fingir que me quiere.
Soy patética.
Tome el poleron con capucha que está colgado en la entrada y me puse unas zapatillas. Mi pijama es un short pero no tengo tiempo para cambiarme.
Quiero salir de aquí. Necesito correr.
Dejé la bandeja sobre la mesa, en algún momento él tendrá que despertar.
Corrí por las escaleras y salí a la calle, inhalé el aire fresco y pude respirar al fin. Sollocé un poco, siento un nudo en la garganta.
Quiero gritar y no puedo aguantar el llanto. Preferiría estar en casa pero qué puedo hacer si uno de los causantes de mi tristeza está ahí.
En qué momento creí que esto sería buena idea, porque pensé que yo una niña tonta y enamoradiza podría soportar esta mentira.
¿Realmente soy tan difícil de querer?
¿Por qué siempre tengo que sentir demasiado?
Corrí por las calles de la gran ciudad hasta llegar a la playa, mientras lloraba la lluvia caía y empapaba toda mi ropa. El día es triste y no colabora con mi ánimo.
Corrí, corrí y seguí corriendo.
Me repito todo el tiempo que esto es mi culpa. Es así.
No es Thomas o Michael, soy yo.
Desde un principio sabía que ninguno de los dos estaba interesado en mí, que estaba pensando si ambos aman a sus parejas. Siempre soy yo y mi necesidad de cariño.
Corrí tanto que llegué hasta la entrada de la empresa, es domingo y no hay nadie trabajando pero Charly está en la entrada y puedo pedirle las llaves de mi auto.
Se queda boquiabierto al verme toda empapada.
—La lluvia no puede parar el ejercicio —dije sonriendo.
Me mira juzgandome, como si estuviera loca.
Lo estoy Charly, lo estoy.
Subí al auto y prendí la calefacción, recién me hago consciente del frío que siento y entre tiritones reviso mi teléfono que no ha dejado de vibrar.
¿Dónde estás?
¿Vendrás a desayunar?
Te esperaré
Creo que no vendrás
Comeré sin ti, no quiero que esta delicia culinaria se pierda.
¿Estás bien?
Háblame por favor
Tres llamadas perdidas.
Todos los mensajes de Michael, durante la última hora.
Todo bien, vine por mi auto. Avísame cuando te vayas, gracias.
Respondí y tiré el teléfono al asiento del copiloto.
Se enciende la pantalla.
Ok.
Me miré en el espejo y vi lo que no quería, una persona perdida en el desamor. Esto no es lo que quiero ser. Boté todo lo que me angustiaba y respiré.
Se acabó la autocompasión.
Encendí el auto y conduje hasta llegar a mi edificio, me estacioné en la calle anterior y esperé el mensaje de Michael. Después de largos minutos me avisa que se va y lo veo salir, lleva el traje de anoche pero sin chaqueta y su camisa desordenada.
Me sentí mal por no ayudarlo a llegar a su casa, pero en este momento no puedo hablar con él.
Ya salí abuela.
¿Quieres que pase después?
Podemos repetir el último capítulo de jujutsu.
No respondí.
En mi interior sé que quiero estar con él, me gusta estar con él.
No se que me pasa con Michael, no se si es deseo, amor, amistad o solo la necesidad de no estar sola.
Solo se que me gusta compartir mi tiempo con él y que desde que lo conozco mis días dejaron de ser todos iguales.
Pero no quiero pasar por lo mismo otra vez, no puedo volver a sufrir como lo hice por Thomas.
Desde hoy me enfocaré en mi.
Y creo que aceptar el cambio de empresas sería mi mejor opción.
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Editado: 13.08.2026