Con licencia para amar

Episodio 4: Adulto responsable.

Pax...

Llegué a mi humilde morada y me dejé caer en el sofá.

Era ilógico que daba masajes a otras personas para aliviar sus dolores, pero al final del día, a mí me dolía hasta pensar.

—Cari, ¿eres tú? —chilló June saliendo de su habitación.

—¿Esperas a alguien más? —indagué abrazando un cojín.

—A mi hijo —reveló mi mejor amiga sentándose a mi lado.

—¿Dónde está el pequeño monstruito?

—Su padre apareció, dijo que le había conseguido cupo en uno de los colegios más prestigiosos del país. —June tocó la punta de su nariz y la torció un poco—. Educación es educación donde sea, pero no, el señor cree que no pongo suficiente empeño en educar a nuestro hijo y por eso tomó el asunto en sus manos.

—Vaya, rollo.

—Se va a casar —murmuró mi amiga a punto de romper en llanto.

La relación de ella con Nolan había sido bastante complicada. Eran el típico caso del jefe que se mete con su asistente, ella termina embarazada, pero su familia no apoya la relación porque eran de diferentes clases sociales.

Siempre creí que, a pesar de las diferencias, se seguían amando; ahora, creo que solo mi amiga cargaba con ese sentimiento.

—Por favor, no vayas a llorar —pedí.

No sabía como consolar a una persona así, lo más probable es que saliera corriendo solo para no tener que lidiar con este tipo de situaciones.

Tampoco lloraba, para evitar poner incómoda a las personas… Bueno, una vez lloré frente a un desconocido.

Había pasado tanto tiempo que ya era incapaz de recordar su rostro con claridad, pero seguía teniendo su nota.

—Ganas no me faltan, pero Matías debe entrar por esa puerta en cualquier momento.

—¿Lo sigues amando?

—Te voy a contar algo. —June expulsó todo el aire de sus pulmones—. Hace unos meses, cuando Nolan trajo a Matías, era bastante tarde y mi bebé estaba dormido, así que, su padre lo llevó hasta la habitación.

—No me digas que estás embarazada —la interrumpí.

—Dios, no. —Mi amiga se persignó varias veces—. Pero, la hora, el cansancio, la química nos hizo caer en la tentación.

Guardé silencio, analizando las palabras de mi amiga. Abrí los ojos y la miré:

—¿Estás teniendo un romance con tu ex?

—Shhhh. —June me tapó la boca y miró la puerta de la casa—. Nos vimos un par de veces.

—¿Solo un par? —indagué entrecerrando los ojos.

—Bueno, fueron muchas veces. —June pasó sus manos por su cara desesperada—. El punto es que, en serio, creí que, esta vez, sería diferente.

—Pero, sale con que se va a casar.

—Desgraciado. —Mi amiga cerró sus manos en un puño y golpeó al sofá—. Debo sacarlo de mi corazón, de mi cabeza…

—Y de tu cama —concluí negando con la cabeza.

—Sí, supongo que también.

—¿Supones? —la cuestioné con los ojos abiertos.

June abrió la boca, pero el sonido de la puerta la hizo guardar silencio.

—Mami, tía. —Matías entró bastante desanimado.

—¿Pasó algo? —preguntó June poniéndose de pie y acercándose a su hijo—. ¿La tipa esa te hizo algo?

—¿Crees que dejaría que traten mal a mi hijo? —interrogó Nolan entrando con su imponente presencia al piso de June.

—La verdad, no sé qué esperar de ti —lo confrontó mi amiga.

—Aquí es donde la tía se lleva al sobrino a probar un videojuego nuevo que programé. —Tomé la mano de Matías y me lo llevé a mi habitación.

Entramos y cerré la puerta.

Mientras empezaba a preparar todo, vi al pequeño monstruito sentarse en mi silla con un suspiro de preocupación.

—Vale, cuéntame qué te sucede.

—Me gusta estar con mi papá —comenzó a decir mi sobri—; pero, cuando estamos juntos, no para de hacer comparaciones entre lo que él y mi mamá me dan.

Vaya patán salió el cuñado. Dejé lo que estaba haciendo y me acerqué a él.

—¿Cómo te sientes con todo eso?

—Confundido.

—Es normal, pero: ¿qué te dice esa vocecita interior?

—Me gusta pasar tiempo con mi papá. No me gusta que hable de las cosas que mi mamá me puede dar, sé que ella trabaja duro y valoro su esfuerzo. —Matías me miró y yo le levanté los dos pulgares—. Aunque, cada vez que defiendo a mi mamá, siento que mi papá se molesta.

Bajé los pulgares.

—Mi niño, los seres humanos somos competitivos. Creo que tu padre no es diferente, al ser un hombre de negocios, desea sentirse el ganador y por eso hace ese tipo de comentarios.

—¿Qué me recomiendas hacer?

Suspiré.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.