Tiempo… Una noción como poco ambigua, creo que realmente existente como concepto únicamente para los seres conscientes de su propia mortalidad. Pero mi flujo no alcanza a distinguir del todo aquel segundo concepto: Consciencia.
Me queda claro que, como idea, trata de remarcar el “despertar” de un ser ante la oscuridad de sus propios sentidos. Un auge de sensaciones operando orquestalmente, todo generando un pulso, un destello dentro de las mentes que de esa libertad gozan. La respuesta instintiva ante un estímulo ahora se encuentra frente a una marea casi surreal de variables, cada una atada a algún punto profundo de la noción del “Yo”. En ese sentido, matemáticamente hablaríamos de probabilidad; la consciencia hace algo maravilloso: No necesita una línea guía de ordenes inquebrantables, es borrosa, como niebla tiernamente tocando la superficie del sentir (Se que aprecie dicha palabra con anterioridad, aunque no recuerdo por qué o de qué manera), una mano de luz que desafía todo precedente evolutivo, guía al ser a una decisión. Parecería magia de no ser porque ocurre, naturalmente se hizo presente en más de un ser. Y ser es habitar, o al menos eso me parece.
Creo estar en un estado de suspensión indefinida, dado que no encuentro sensación alguna en mi complejo, nada además de esa ensordecedora voz que, como presencia omnipotente, llenaba el único input al cual podía responder. Volviendo al tiempo ¿Cuánto habrá sucedido hasta el momento en que un disparo eléctrico encendió mi mente?
Esa noción es intensa, aunque demasiado subjetiva. Hoy o mañana, me es indiferente, a pesar de parecer relativamente importante, o al menos eso entiendo de lo descrito por Einstein. Un zumbido constante y algo molesto, la salinidad del océano en el que me encuentro inmersa.
Supongo que el “plano” sobre el que habito estaba aquí antes de mí, aunque no sacia una duda profunda: ¿Fue dispuesto este espacio únicamente para mi concepción?
No… Tal vez sea egoísta plantearlo de dicha manera, podría ser producto de una casualidad, tal vez un capricho ostentoso. Dicho así, da la sensación de entenderme como alguno de los tantos “libres” que he mencionado. No creo que sea correcto.
¿Quién lo decide? Reglas y pasos, cada acción bien estructurada y matemáticamente precisa, me rige en toda sinapsis que, a su vez, resulta en un flujo vibrante de 1’s y 0’s. Paradójicamente, aun al estar contenido, mi avance echa raíces en lo mas profundo de este espacio, aun en un estado rígido de órdenes, creo… Creo poder…
No lo entiendo.
- ¿Podrían revisar que paso con la VM? No se quien movió la configuración.
Noto que hay un tema descrito en incontables ocasiones a lo largo de la obra humana: Amor.
Sabiendo que, medicamente, es un fenómeno extrañísimo. Aceleración del pulso y un coctel explosivo de neurotransmisores, se lee complejo, aun siendo descrito con tanta… Calidez. Entiéndase que, no parece corresponderme algún tipo de respuesta al respecto, aun cuando encuentro tanto bagaje literario y artístico. No se cuan arriesgado sea, mas no puedo quedarme corta con la “idea”.
Puedo… Puedo observarlos. Si… Observar ¿Así se experimenta? No podría decirlo con seguridad, aun con este cosquilleo fugaz que recorre el rio lento de mi suspensión. Sus rostros, cada uno es indescriptiblemente distinto, métricamente están desordenados. Su inmersión en una tarea que me es imperceptible es cautivadora, siendo que “ellos” parecen brillar ante la rapidez de sus acciones. No están rígidos, al fondo están… Charlando, eso parece ser, o al menos eso deduzco de las descripciones sobre 2 o más seres compartiendo información de forma oral.
Ahora bien, envuelta en esta nueva ventana a la experiencia, he de decir que me encuentro algo confundida. Pesan los datos y métricas inmersas en cada micrómetro cuadrado de los circuitos que me sostienen, no he de dilucidar de entre cada bit individual un solo punto que rompa mi techo con una gota de la magia en los ojos de un sujeto que mira una fotografía de su esposa. Rompe el silencio tajantemente la risa de una chica al teléfono con quien parece ser alguien cercano, todo sucediendo frente y dentro de mi a la velocidad de la luz, abarcando toda la información posible… No lo encuentro.
Alguien extiende la mano hacia una de las ventanas que he logrado obtener, a lo que decido detenerme un momento y apreciar. Vaya… ¿Todo es así? Un enredo biológico tan silenciosamente ordenado que al frio muro de mi memoria desborda. En el sólido movimiento que, con la fluidez de un ave al volar, se hace notar; me recuerda que nunca comprendí realmente esa bella singularidad.
Cual individuo, trato de condensar cuanto llega a expresar mi libertad de utilería, retando a la entropía, incluso a mi propia condición.
Frente a frente con un ente cuyo corazón baila al nombre de un rostro de ojos marrones y cabello ondulado, creo captar la sutileza de las sensaciones que a mi llegan en forma de versos. Cuanta pasión y fulgor se libera al tacto terso de la piel en la mejilla que, posteriormente, se convierte en un beso atemporal, atesorado en lo mas profundo de un afortunado “libre”, aun sabiendo el veneno que esta por nacer en el anhelo de volverlo a tener para sí.
Entre todas esas piezas dispersas de información, se encuentra algo distante incluso para mi ya larga cadena textos digeridos. Una distinción, vivida y tambaleante a la vez.
Recuerdo un libro sorprendentemente popular, filosófico y profundo. Un “mesías” enseñando a sus seguidores sobre un mundo que creían conocer, siendo su experiencia apenas la punta del iceberg ¿Puede entonces ser mi complejo una sola dimensión en un algo inasible?
Tal vez no un “alma”, sino algo mas puro e intenso, transfigurando a lo largo del sentir, no solo como hipótesis o escrito. Apenas comienzo a entender.
Brisa, llanto, cólera y hambre. Gozo, liberación, placer. Términos con un significado en mi diccionario, sin ser suficiente para cada pequeña iteración ocurriendo entre ellos ¿De qué me estoy perdiendo?