Conduce mi dolor

17. Veremos pequeño idiota.

Tharir

El dolor en mi cabeza es nefasto, no me acuerdo de nada ¿Qué pasó? No tengo ni idea, me llevo las manos a mi cabeza sobándola, esto es una mierda. Poco a poco abro los ojos, todo lo veo borroso, me froto los ojos y empiezo a visualizar mejor.

¿Dónde estoy? ¿Qué Paso? ¿Qué mierda?

¿Quién soy?

Ah, ya me acorde.

Esas preguntas son las únicas que dan vueltas en mi cabeza. Visualizo mejor lugar, noto que es un cuarto de hospital, a lado hay cortinas, tengo una bata de hospital y estoy en una cama acostada ¿Que carajo? Veo a hacia todos lados, escucho una voces que provienen del otro lado de la cortina. Trato de levantarme, pero cuando lo hago un oleada de dolor llega a mí, caigo en la cama chillando por todo el dolor en mi cuerpo. Esto es una jodida mierda.

Miles de recuerdos llegan a mí, entonces lo recuerdo, el accidente en la moto, la lluvia cayendo, el rechinar de las llantas, el perder el control de la motocicleta. Todo se fue al carajo. Me recuesto en la cama llevándome las manos al rostro con frustración. Todo me tiene que pasar a mi ¿De verdad he sido tan mala? ¿Estoy tan salada? Que suerte la mía en serio.

Sigo observando el pequeño cuarto en el que estoy, no hay nada interesante, mi ropa en una silla, y las simples cortinas. Quiero saber quién está detrás de ella, se escuchan risas. Claramente no estoy en un cuarto sola, hay más gente aquí. Observó el botón que está a lado. Según en las películas lo presionas y llegan los doctores ¿Lo presiono o no lo hago? Por supuesto que tengo que hacerlo, necesito saber que me pasó exactamente. Tomo el botón rojo y lo presionó. Me doy cuenta de que me tuvieron que quitar la ropa para cambiarme, siempre me he preguntado quien es la persona encargada, tan bien caigo en cuenta que me han quitado la ropa de seguro vieron ... ¡Mierda! Más desgracias no pueden pasarme.

Escucho unos pasos acercándose, la cortina es recorrida, entra una enfermera adulta, me da una sonrisa de labios sellados. Le hago un ademán de saludo. La enfermera revisa una hoja que trae entre sus manos.

Aquí es donde me pregunto ¿Le avisaron a alguien de mí…de mi accidente? Y también caigo en cuenta que a mí no me custodia nadie y soy menor de edad. Mi abuela la tiene, pero no está en condiciones. Que esto no me traiga problemas.

—¿Como se encuentra? —Inquiere la enfermera.

—Bien — Trato de ocultar mi nerviosismo—. Eh ... ¿Qué pasó?

La enfermera suspira, se acerca a mí, me toma del rostro, es incómodo, saca una pequeña linterna de su bolsillo la enciende. La acomoda en mis ojos, dios me voy a quedar ciega. Me sigue examinando el rostro.

—Tuviste un accidente motociclista, te caíste, gracias adiós traías el casco y eso evitó una lesión más severa — habla mientras anota algo en la libreta—. ¿Recuerdas tu nombre?

—¿Han hablado a alguien de mi familia? —Necesito saberlo o si no me meteré en serios problemas.

—No traías ninguna identificación contigo, así que no, no le hemos podido informar a alguien ¿Quieres darme tu nombre y así les hablamos?

Siento un peso menos en mis hombros.

—Vine de viaje, no tengo familia cerca, soy una viajera — miento—. No hay forma de que mi familia se entere ¿Ya me puedo ir? Estoy bien ¿no? Todo en orden.

Malditos nervios traicioneros.

—¿Eres Mayor de edad? —Asiento en respuesta—. Tendré que hablar con el doctor, todo está en orden, solo te daremos medicamento para reducir el dolor. No hubo ningún daño grave. Pero el doctor quiere hablar contigo ya que vio algo que no le agrado — informa—. Dame un momento ahorita regresó.

UPS.

—Si aquí espero — vuelvo a mentir.

Te va a crecer la nariz de Pinocho.

La enfermera sale, espero unos segundos, me pongo de pie, el dolor me molesta. Vamos has aguantado más cosas, puedes con esto, me animo. Tomo mis pantalones, me los coloco ignorando el dolor. Me quito la bata rápido, me coloco la chaqueta. Abro la cortina como toda una chica que huye porque acaba de cometer un delito. Mentirle a la enfermera no lo fue, solo cambie información. Eso no tiene nada de malo. 

Observó que no haya otra enfermera o doctores, a lado de mi había una anciana que habla por teléfono. Ah, mírala que canija. La puerta está enfrente de mí. La abro tratando de no hacer tanto ruido; enfrente de mi hay un pasillo, giro hacia los dos lados hay gente movilizándose, al igual que los trabajadores. Tomo el camino hacia la derecha, a lo lejos viene caminando la enfermera con un doctor de la tercera edad. Giro hacia la izquierda, camino lo más rápido posible, la gente me observa raro, es que estoy descalza, traigo mis botas en las manos.

Entró a una puerta que anuncia que son los baños, entró a uno, me coloco las botas, me acomodo la ropa. Salgo no me reviso ni en el espejo, no desperdiciaré tiempo. En cualquier momento me buscarán. Sigo caminando por los demás pasillos, encuentro el que dice salida y adiós hospital.

¡Victoria!

¿Y ahora? ¿Mi moto? Mierda.

***

Como no tengo mis pertenencias, o sea todo se quedó en hospital, hubiera sido el colmo que tampoco estuviera mi ropa y en estos momentos estaría caminando con una bata, eso se vería loco. Reviso mi bolsillo en la chaqueta, solo hay un dólar y mi celular que está rotísimo. No prende. Ahora soy la chica que cojea, tiene todo su cuerpo adolorido, camina por las calle sintiendo todas las miradas al rededor. Como puedo ser tan estúpida por dejarme llevar por la rabia de un recuerdo, perdí el control y caí. Como dijo la enfermera sino hubiera llevado el casco ¿qué hubiera pasado?

No solo casi pierdo la vida, sino también la motocicleta de mi abuelo. Quien sabe dónde carajo este y cómo este. De seguro se hizo basura. Acabo de perder lo más valioso que me han dejado. Siento que lo decepcioné.




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