Conduce mi dolor

26. Consolando a una loca.

Tharir

—¿A dónde quieres ir? —Le pregunto a Tara.

—Podemos irnos de la escuela, honestamente no quiero estar aquí. — Sin decirle nada la tomo del brazo y la jalo hacia el estacionamiento—. Creo que eso es un si ¿verdad?

—Por primera vez en mi vida quiero verte sonreír, aunque no rías mucho por favor. — Le doy el casco—. Ahora vámonos.

Nos subimos a la moto y arrancó hacia el primer lugar que se me viene a la mente.

Tal vez yo también necesito liberarme, ayer pasaron muchas cosas y antier también, fue un fin de semana horrible para mí y para Tara, si en este momento podemos liberarnos mínimo de una carga estaría perfecto.

Hoy en la mañana cuando me desperté tenía preparado el desayuno, Zacarias lo había hecho, ese hombre si sabe cocinar, no hablamos más del tema y ​​eso lo agradecí demasiado, a mí todavía me da demasiada vergüenza que él lo sepa. Solo me dijo que ibas a hablar con unas personas y que al rato me iba a buscar. Luego llegue a la escuela y los rumores de la relación de Tara y David ya estaban entre los pasillos. La encontré sentada en un salón vacío y por primera vez quise consolarla, así que tuve la fabulosa idea de que nos fuéramos de la escuela y ahora estamos aquí, yendo hacia un lugar para olvidarnos de todo lo que ha pasado últimamente.

Pasamos a comprar agua y botana, no tardamos en llegar al mirador, al mirador donde venía con mi familia, tal vez la hubiera llevado al que fui con Raven, pero ese mirador no tiene un significado para mí, en cambio este si lo tiene.

—¿Un mirador? ... Bonito lugar — dice Tara mientras se baja de la moto con las mochilas—. No había venido acá.

—Pues obvio que nunca has venido, tú no sabes apreciar la verdadera belleza de este hermoso pueblo. — Me bajé de la moto y me senté sobre el pasto, Tara también hizo lo mismo—. Solía ​​venir aquí de niña ...— admito—. Es un lugar que me trae recuerdos lindos y ahora quiero compartirlos contigo, TE.TE.

—¡Oh por dios! —Tara abre mucho los ojos—. Acabas de decirme TE.TE ¡Este momento es histórico! Nunca pensé que lo dirías ... si hubiera sabido que cortando con David tú dirías nuestro sobrenombre lo hubiera hecho hace taaaaanto tiempo.

—¡Dios! Cállate, solo se me salió, ¿sí? —Volteo los ojos—. Ahora saca las papas, tengo hambre.

Escucho la carcajada de Tara, la miro y le arrebato la bolsa de papas.

—Como te quiero — espeta, me intenta abrazar, pero retrocedo.

—Hazte para allá, loca.

—¡Oh vamos! Déjame abrazarte, hazlo por mí, tu amiga está muy triste — hace un puchero—. Necesito que me consuelen.

Manipuladora.

—No te voy a dar nada. Mejor come papas o me las acabo yo. — Le ofrezco la bolsa y la toma—. Guarda silencio y piensa en algo. Olvídate de lo malo y saca las vibras negativas.

Tara suelta una carcajada.

—¿Te volviste espiritual o qué? —Me da un pequeño aventón.

—¡Cállate! Y haz lo que te digo — sentenció–. No molestes.

Veo como se sienta como indio y coloca sus codos sobre sus rodillas y cruza sus dedos haciendo un sonidito de meditación.

—Hmmmmm, hmmmmmm, hmmmmm.

—¡Joder, Tara! No es meditar, idiota, eso solo olvidar la mierda y ya — digo bruscamente y Tara se empieza a reír como loca, ¿qué carajo le pasa a esta mujer ahora? —. Deja de comportarte como maniaca.

Probablemente ya le están entrando los efectos secundarios de su ruptura. Por eso nunca es bueno tener que consolar a las amigas después de una ruptura.

—Te lo confesaré. — Toma grandes bocanadas de aire—. Digamos que ... em, creo que probé una hierba verde y estoy muy ¡feliiiiiz! ... No pensé que esto se sintiera tan BIEEEEN.

Maldita sea.

—¡Joder Tara! TE DROGASTE ...

—Un poquitooooooo .... no fue pa 'tanto ... Tú lo hacías, ¿no?

—LO HACIA ... ¿Como carajos no me di cuenta de que estabas drogada? Maldita sea — gruño—. De seguro apenas te está haciendo efecto.

Tara se levantó de su lugar y comenzó a dar vueltas en su propio eje gritando.

—¡Jodete David! ... Jodete.

Me llevé las manos al rostro y solté un grito ahogado. Tenía que tranquilizarme, no podía regañarla si yo también lo había hecho en su momento. Pero ¿por qué ella lo había hecho? No tenía necesidad, ella siempre me dijo que detestaba todo eso y ahora ... ella estaba drogada y maldiciendo a su ex.

¿Qué podía hacer? Estaba claro que no podría regresarme en la moto con ella, capaz y se me caía, hoy Tara no había llevado su carro. Maldición. Solo había una persona que podía ayudarme en estos momentos. ¿Si no quiere hablar conmigo? Está molesto, como no iba a estarlo si lo había rechazado o algo así. Hoy cuando lo vi en la escuela ni me dirigió la mirada, volvíamos a ser los mismo de antes, lo que siempre quise lo había conseguido, conseguí ser ignorada por Raven de nuevo, pero ... pero yo ya no quería que el me ignorara. Sabía que me contradecía a mí misma, como podía hacerle esto a él, a mí, mi cabeza está loca. Podía gritarle a Raven que es un idiota, que es un estúpido, que es un sin neuronas, pero es un idiota que logró llegar a mí con sus Raventudeces, para que lo negaba.

En lo que Tara perseguía a una hada ficticia, saque su celular y le marque, si marcaba del mío tal vez ni me contestaba. No tardó mucho en contestar y cuando escuche su voz trague.

—¿Qué quieres voy a clases?

—No soy Tara y antes de que cuelgues necesito tu ayuda o tu prima seguirá persiguiendo a una hada.

—¿Que? ¿De qué carajo estás hablando, Tharir? Pásame a mi prima. — Su voz sonó tan brusca como si yo fuera la última persona con el que él quería hablar. Tal vez y si era así.

—No está en condiciones para hablar contigo, está maldiciendo a David gritando que le cortara las bolas.

—¿Pero ... que?

—¡Tu prima está drogada, Raven! No tengo ni idea de cómo consiguió la droga, y estamos en el mirador del sur, así que ven rápido y trae un carro.




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