Conexión artificial

Prólogo

La ciudad estaba sumida en una oscuridad absoluta siendo iluminada únicamente por aquellas luces artificiales de tonos neón. Como siempre él clima era lluvioso, aunque todo alrededor estaba poco transitado de personas; el aire era espeso y casi tóxico para cualquier ser vivo que estuviera ahí.

Egle se asomaba por la ventana viendo aquel deprimente paisaje que a ella le parecía lo más natural del mundo. Giro nuevamente su cabeza dentro de aquel laboratorio, en el que llevaba tantas horas— después de la número 32 perdió la cuenta—, miraba fijamente a sus colegas murmurar maldiciones frente a su nuevo experimento.

Siendo completa honesta consigo misma, no se consideraba demasiado útil en la ejecución de aquella tarea, a excepción de la supervisión, sugerencias y ser “el primer conejillo de indias” cuando aquel avance tecnológico funcionará correctamente.

-Creo que ya está listo— la alegría de su compañera era obvia—, ¿qué opinan?— se alejó contemplando su creación con orgullo.

-¿Estás segura que agregaste su complacencia hacía los usuarios?— preguntó el chico a su lado.

-Por supuesto— le aseguró con orgullo—. Será de gran ayuda para sus usuarios y gracias a la mejora en su software reconoce aún mejor los patrones del usuario, emociones e intereses particulares. Es mucho mejor que su antecesor.

-Yo creo que deberías hacer algo con esa mirada distante— señaló su compañero.

-Está conectado conmigo, por eso te aborrece— bromeó en respuesta a su colega—. Hablando de ello, creo que debo conectarlo con Egle, ¿qué opinas?— se giraron ambos a ver a la nombrada.

-Eh…— se quedó prácticamente muda ante ambos ingenieros— no sé mucho al respecto de estas inteligencias, pero… se ve muy— la sensación le generó un extraño escalofrío. Sintió de pronto que aquello podía leer el más mínimo pensamiento que tuviera— humano.

-Esa es la idea—Helga dio pequeños brincos alegres.

-Se le subió el halago a la cabeza— bufó Clarence, pero sonreía al ver a su compañera tan alegre.

En tanto aquellos ingenieros comenzaron el proceso de vínculo con Rion— nombrado de dicho modo por Helga, quien dijo que era significaba “soporte” o algo así—; Egle comenzó a sentirse algo tensa, tal vez estaba demasiado consciente de ese intercambio, pero la sensación le provocó náuseas. Eso era extraño pues tenía años de entrenamiento en los que se había olvidado de ciertas reacciones tan primitivas para mejorar su rendimiento como militar.

Miró aquel asistente artificial y éste le miraba fijamente, mientras recolectaba a distancia información vital de su persona. Se sentía como un “conejillo de indias” bajo una mirada científica o una lupa. Una vez que el vínculo estuvo hecho, la sensación de náuseas finalmente la abandonó, pero ahora tenía la sensación de ser analizada por la espalda.

-Está listo para el periodo de prueba— le aclaró Helga, dejando su teclado de lado.

-¿Serán quince días?— preguntó Clarence y Helga lo miró pensativa.

-No, que sean treinta días— la sensación de estar con ello tanto tiempo la hizo sentir extraña—. Sé que es la primera vez que pasaras tanto tiempo con una inteligencia, pero es de vital importancia. Además seguro que con tus conocimientos aprenderá mucho más de lo que le hemos enseñado.

-Claro— respondió insegura de lo que sucedería.

[Más tarde]

-¿Así que ahora tienes a ese pegado a ti?— se burló su compañera militar.

-Es parte de mi trabajo, Jenna— miró también a sus compañeros artificiales—. No creo que sea muy distinto a ellos.

-Ellos— señaló haciendo énfasis en la palabra— no te acompañan las 24 horas del día a diferencia de él.

Egle enarcó la ceja como respuesta, pero en el fondo sabía que su compañera Jenna tenía razón. Trató de no pensar demasiado en ello y sólo continuar con su rutina de trabajo. Aquel asistente obviamente estuvo en cada rondín o percances que tuvo durante su trabajo; cuando terminó su turno, hubo un imprevisto que uno de los nuevos soldados les avisó con nerviosismo.

-Hay otra protesta en la sección 5— señaló y eso llamó la atención de sus compañeros.

-¿Una protesta?— Jenna lo miró confundida—, ¿por qué en esa zona?

-Creo que es un conflicto entre los egens y los dives — explicó Thomsom.

-Carajo— murmuró Egle al saber que su turno se acababa de alargar.

Se fueron hasta la sección 5 hogar de los dives ; ahí todo era distinto al resto de la ciudad, aquella cúpula sobre su cabeza purificaba un poco más el aire y desviaba la conocida lluvia ácida de aquella sección. Tenían tecnología de punta y mejoras de la calidad de vida eran completamente de ellos. Al ingresar vieron un par de personas comenzar a moverse mientras gritaban cosas que tenían que ver con su causa, habían logrado hackear los anuncios y cambiarlos por otras frases contra los empresarios y habitantes de la quinta sección.

Tuvieron que dividirse para acelerar el proceso; mientras tanto Rion iba detrás de ella, como asistencia y escudo a la vez. Por fortuna, estos manifestantes fueron mucho más pacíficos en su mayoría y pudieron retirarlos mucho más fácil, pero en cuanto a los más rebeldes tuvieron que tomar ciertas medidas para calmar la situación. Egle atrapó a una manifestante que trató de huir de su arresto, así que ambas comenzaron a forcejear porque no quería golpearla, pero al no poder sostenerla, la sometió de manera brusca.




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