Dia 1- 1 de enero de 2026
Año nuevo, Sensaciones viejas
-Hoy empezó un año nuevo y no sentí lo que se supone que debía sentir.
No hubo emoción, ni ilusión, ni esa esperanza que todos repiten como si fuera obligatoria. Solo me desperté… y ya.
Como cualquier otro día, pero con un número distinto en el calendario.
Escuché risas, vi mensajes, leí deseos bonitos que no sentí míos. Todos hablan de empezar de cero, de dejar atrás, de cambiar. Yo solo me quedé pensando en lo cansado que se siente seguir siendo la misma cuando el mundo espera que estés mejor solo porque el año cambió.
No pasó nada grande hoy. Y aun así, algo pesó.
Ese es el problema: no siempre duele lo que ocurre, a veces duele lo que no ocurre.
Las palabras que no se dicen. Las cosas que no cambian. Las promesas que uno se hace en silencio y sabe que tal vez no cumpla.
Me sentí vacía. No triste del todo, no rota, solo… vacía.
Como cuando miras un lugar que antes estaba lleno y ahora no sabes en qué momento se quedó así. No duele fuerte, duele lento. Y cansa.
Decidí escribir porque guardar todo adentro también pesa.
Porque hay pensamientos que no quiero compartir con nadie, pero tampoco quiero que se queden conmigo. Tal vez este diario sea el único que pueda cargar con ellos sin pedirme explicaciones.
No sé qué traerá este año. No sé si será mejor, peor o simplemente igual.
Solo sé que hoy estoy aquí, escribiendo esto, tratando de entenderme, aunque no lo logre del todo.
Esta es mi primera confesión.
No es bonita.
No es feliz.
Pero es real.
Y por ahora, eso es suficiente.