Cuando pensé en que escribir, sentí que había mucho que contar pero que no quería compartir y justo en ese momento recordé algo que me puso triste, está relacionado con los amigos, en especial con una amiga que logré mantener por años, pero ahora apenas conversamos.
Yo, Lieben, siempre fui una persona solitaria.
Desde mi época de estudiante, las personas se acercaban a mí con sola una intención: ayuda interesada. Recuerdo que solía rodearme de individuos que siempre pedían mis apuntes y tareas escolares pero que, al momento de negarme, era la mala de la historia. Eso me marco al momento de acercarme a conocer nuevas personas pues podía ver el interés de mantenerme cerca pese que a mis espaldas no dejaban de mencionar lo insoportable que era.
Al principio pensé que debía ceder a lo que me habían enseñado y no me molestaba compartir ese trabajo. Mis padres siempre dijeron que estaba mal el hecho de dejarles copiar mi tarea pues los hace irresponsable, era una niña que no quería estar sola pero mis compañeros de aula dejaban de hablarme porque no les hacía caso en sus peticiones. Empezaron a aislarme y lo primero que pensé fue que me equivoqué.
Si la situación no se hubiera repetido en tantas ocasiones durante mi vida escolar habría aceptado mi culpa. Bueno, está especie de diario es para mí y para ustedes. No puedo ofrecer consejos, pero si vivencias y quizás que hayamos vivido de esa manera solo nos hizo más fuertes o quizás no.
En fin, primero el contexto. Hace más de un año me tuvieron que operar. El motivo se los contaré después, el caso es que, durante mi recuperación, mis mejores amigas me invitaron a pasear. El plan no importaba, hace tiempo que no coincidíamos que queríamos vernos (ellas no se conocen y solo soy su punto en común así que tenía dos planes distintos), le expliqué a ambas lo sucedido y una de ellas me pidió que priorice mi recuperación; lo agradecí mucho pero mi otra amiga, parecía pensar que era un pretexto para no salir siendo el motivo que nunca mencioné que estaba enferma.
No pensé en ello durante un tiempo. No quería estresarme y pensé que podríamos salir pronto pese a que el siguiente mensaje que recibí de su parte se sentía distante, desinteresado y cortante. Envié una respuesta y de allí hasta el día de hoy, nuestra conversación interminable llegó a su fin.
Llegué a pensar que supuso que mentía.
¿Qué hice mal? Me pregunté muchas veces, pero obsesionarme con la idea de que fue algo que yo hice y no sus circunstancias estaba mal de mi parte.
Intente conversar de nuevo con ella y me ignoro.
La felicité por su cumpleaños y me respondió por cortesía sin intención de continuar la plática.
¿Hice algo mal?
Cuando llegó mi cumpleaños, por primera vez en más de una década no me felicitó como acostumbraba ni ese día o al siguiente y parecía que nuestra amistad llegó a su final… estaba en redes, pero nunca respondió a mis mensajes.
¿Fue malo negarme a vernos pese a la situación que vivía?
O a lo mejor, no vi señales de lo que estaba pensando cuando respondió la última vez...
¿Qué opinas?