Cuando estaba en medio de mis veintes… había una sola pregunta que me sacaba canas verdes: Si pudieras volver a cursar la escuela, ¿qué grado te gustaría repetir?
Discúlpame, pero para mí está claro que ninguno. Y lo explicaré según lo recuerdo:
No es por presumir, pero fui una alumna excepcional. Desde pequeña tuve las mejores calificaciones y mi boleta escolar era motivo de envidia para muchos alumnos y sus padres. Sin embargo, había muchas personas que creían que me pasaba estudiando todo el día bajo un horario estricto y lo peor era que mis padres alimentaban esa ilusión. Para los extraños solo era una hija obediente que no causa a problemas, pero en mi casa solo era una niña inquieta que hacía cualquier cosa con tal de no estudiar.
No me mal entiendan, mis calificaciones solo fueron el reflejo de mi buena memorización y mi inteligencia fue trabajada para aprender y aplicar, aun así, nadie a mi alrededor podía decir que sacaba diez en un solo examen. Ahora bien, el problema fue que comencé a escuchar críticas sobre mí. Era pequeña y quizás no sabía cómo lidiar con eso, pero cuando respondía al ataque verbal, me excluían. En una ocasión, un niño menor que yo fue a molestarme solo porque sí y aunque me defendí, fue a llamar a sus amigos para atacarme por lo que la pelea infantil de uno contra uno se convirtió en una pelea de uno contra ocho. No me llamaron la atención por eso, pero me dejaron claro que yo era la alumna mayor que no debía molestar a los pequeños. Después de ese incidente exclusión total. En mi último año de primaria, mis amigas dejaron de hablarme casi durante medio año con la excusa de que si no las ayudaba a pasar sus exámenes de ingreso a la secundaria no valía la pena tenerme cerca. Después de presentar ese examen, estaba nerviosa por el resultado, pero al exponer frente a otros ese pensamiento, se burlaron y comentaron que no había manera de que me sintiera así si yo solo comía libros.
En la secundaria paso una situación similar. Me acusaron de hablar mal del grupito popular chicas (niñas) bonitas de mi grupo y antes de poder defenderme todos estaban apuntándome con el dedo, ni siquiera se imaginan como mis calificaciones sufrieron por no poder integrarme a ningún equipo para hacer trabajos escolares. No pude explicar la situación y las pocas palabras que podría decir para aliviar la situación no fueron escuchadas. Mis tardes donde miraba videos o leía mis novelas se convirtieron en lágrimas silenciosa y secretas. Odiaba estar sola. Ah, pero si pensabas que en la preparatoria mejoro todo, pues no. Al menos en el primer año, intente integrarme a otros grupos de personas, pero en segundo año, ellos dejaron de hablarme. Se decía de mí que era una bruja (me dejaba crecer las uñas para pintarlas de negro o morado) también se decía que tenía una obsesión con el trabajo, tenía que hacerse perfecto porque no toleraría una mala nota y cuando un grupo de treinta personas me retiro la palabra, solo pensé que había hecho algo mal.
En este entonces mis calificaciones eran regulares, muchos trabajos se califican en equipo, pero en ocasiones esa calificación no era algo necesario para mí como si no trabajará. Intenté por todos los medios volver a hablarles, pero había tantos rumores sobre mi persona que yo también estaba creyendo en ellos, me aislé completamente y en sus reuniones, soy la primera en rechazar la invitación puesto que no somos cercanos. Ah, y que no se me olvide mencionar la universidad. Allí solo tenía una amiga que adoro con el alma, pero un grupo donde solo había mujeres, pues era para desconfiar de otra mujer. Desde el principio fui la competencia que debían eliminar.
Mis notas mejoraron, pero eso significaba ser el centro de atención. Aunque me volví más segura de mí misma y las opiniones de otros dejaron de importarme también me dejaron claro que yo no tenía la imagen de mi carrera así que no podía representarla. Tener buenas notas se volvió mi condena pese a que solo disfrutaba aprender para sacar mi curiosidad. Todos se imaginaban que estudiaba horas y horas solo para humillar a otros, aprendía más rápido y casi no hacía preguntas. Quizás solo era tímida o la información era fácil de aprender. Me gradué por mero capricho, con sacrificios, sin recibir reconocimiento de mis futuros colegas, solo con una amiga, rumores detrás de mí y grabando en mi memoria que jamás representare lo que es mi carrera.
¿Crees que le hice algo a esas personas? ¿Es una buena razón para justificar la respuesta a esa pregunta?