Confesiones de Lieben

8.- Vida laboral

Mi vida laboral no ha sido tan extensa considerando que deje de trabajar a los veintitantos años. El motivo de ello fue una serie de decisiones tomadas por alguien más, pero adjudicadas a mí, pero hablaré de eso en otro momento.

Ahora sí, directo al grano. Mi primer trabajo fue dar clases de inglés a niños. Impartí algunas clases y pues no me gustó tener un grupo a mi mando, sentí demasiada responsabilidad, no creí que funcioné para mí eso así que después daba tutorías de materias específicas por alumno, la mayoría pagaban a fuerza, pero otros se negaban a hacerlo porque eran apuntes dados por el profesor durante las clases.

Después de graduarme de la universidad, conseguir un empleo relacionado a mi carrera fue un acabose. Ni enviando un currículum, ni yendo a entrevistas ni con mis contactos universitarios logré que me contactaran y le peor de todo era que en mi casa, la falta de experiencia era toda mi culpa aun cuando ellas no me permitieron trabajar mientras era menor de edad. Bueno, llegó un punto en el cual estaba desesperada y apareció mi solución. Comencé a trabajar en un lugar donde desde el principio noté habría problemas con todo y vaya que los hubo. Desde la manera de organizarse hasta los pagos que nunca recibí, fueron muchas cosas que permití dejar pasar no porque fuera buena y amable, sino que era una manera de escaparme de casa, aunque solo fuera un trabajo de medio tiempo. Aprendí cosas que se deben hacer y otras que no; no lo niego fue útil pero no cambia el hecho de que casi trabaje gratis por tres años, soportando, quejas, reclamos, gritos y humillaciones de los clientes por cosas que no eran mi culpa.

Me guarde todo el enojo que sentía hasta que un día diría "ya no más." Paralelo a esto, encontré otro trabajo también de media jornada que fue la mejor experiencia que pude tener para ser una casi recién graduada pero solo me quedé poco tiempo por el mismo motivo que dejé de trabajar, había razones de sobra para no tomarlo en serio como un empleo de jornada completa.

Quizás fue influencia de mis compañeros de trabajo que dejaron claro lo problemática que era (nunca lo fui, solo soy muy seria al trabajar y hablo poco). Eventualmente conseguí trabajo en otra ciudad y entre mudanzas, encontré un lugar donde estaba agradecida por estar. Me pagaban puntual, tomaban en cuenta mis opiniones y podía poner en práctica lo que había estudiado. Mis compañeras de trabajo eran agradables y con experiencia, de verdad fue lo mejor que pudo pasar. Mi peor error en esto fue dejar que alguien más decidiera por mí el camino que debía llevar mi carrera laboral.

Yo me di cuenta desde el principio lo que esa persona quería hacer y lo dejé pasar porque ya estaba cansada de discutir. La escuchaba, pero no tenía por qué hacerle caso. Comenzaron a llenarme la cabeza de ideas sobre lo que debería hacer y lo que estaba esperando era cumplir un sueño, la meta que me plantee desde mis años de estudiantes y que dejo de ser tangible porque quise enfocarme más en ganar experiencia que en iniciar mi emprendimiento. Quería dinero porque de aire no vivo, pero todos los que me escucharon dijeron que estaba mal y sino hacia lo que me planteaba solo quería decir que estaba perdida en esta vida y en el camino.

¿El resultado? Una vida de fracaso. No voy a culpar a otra persona por lo que hice con mi carrera, pero debo señalar que su influencia hizo que dudará tantos en mis capacidades que yo mismo veía mis trabajos como una abominación. Nunca estaba conforme, me volví perfeccionista y veía tantos errores en las entregas que al final lo vendía más barato y pues obviamente, no había ganancia. No empezó después de la mudanza, fueron años de comentarios pasivo agresivos lo que me lleno de dudas, no tenía miedo a avanzar, pero si a equivocarme porque es el tipo de persona que no perdona un error por mínimo que sea.

Pasaba el tiempo, me sentía estancada en esa época de mi vida donde todos me subieron a un pedestal y cuando se dieron cuenta que tenía razonamiento propio, me culparon por no sostenerlo Cuando deje mi trabajo, los siguientes años solo pase estudiando y descubriendo como ganar mi sustento. Parecía que tenía que pedir permiso a alguien más para ejercer mi trabajo, aun así, con lo que no contaba era el hecho de que debía tener consideración con la persona que no podía pagar mis servicios.

Mi trabajo no es esencial, es algo que todo el mundo puede hacer o al menos eso he escuchado durante más de cinco años de mi vida. ¿Y saben el motivo? Me negué a seguir sus ideas. Yo intenté poner un alto, y de maldita no me bajaron. Cuando regrese a trabajar para alguien más, pero en línea de producción, no dejaban se señalar los defectos que yo tenía (que eran buenas cualidades según mi jefe) y que era el motivo de la paga más baja. Trabaje por horas por un salario menor que el mínimo y, aun así, me llamaban la atención por no esforzarse más. Al final, deje ese trabajo porque en la última semana no me pagaron y pues, hasta donde yo recuerdo, ese no era el trato. No sé qué tan desafortunado sea, no sé si es una queja… de algo que me arrepiento es del hecho de no buscar más experiencias laborales en mi área.

Lo intente, pero nada funcionó y hasta el momento, el trabajo que me sostiene es hacer lo que el cliente me pida, aunque no reciba pago por ello. ¿Caridad? Claro que no ¿Experiencia? Por supuesto y es buena. ¿Dinero? No tengo. Puedo trabajar toda la semana y lo único que recibiré será nada porque ni las gracias dan. ¿Cambie algo con esto? Muchas cosas. Esta solo ha sido mi experiencia.




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