Confesiones de Lieben

14.- Expectativas

Al principio no sabía que poner por escrito en este capítulo.

Cada cabeza, un mundo.

Lo mismo aplica para las familias.

Entonces hoy me pasó algo que me hizo enojar así que hablaré un poco de las expectativas familiares.

Desde que era pequeña escuché de mi madre que mi padre no recibió ayuda de sus padres al estudiar. Mi papá siempre se sintió orgulloso de sacar su carrera por su cuenta y aún trabaja en ello. Trabajo y estudio por años, compró una casa, se independizó de su oficina principal y nada le falta… quizás. Sabe que es pobre, no está conforme pero no le falta nada… ¿puede ser contradictorio?

Lo entiendo claro pero, ¿por qué tengo que escucharlo?

No son las mismas personas, ni la misma época o misma enseñanza.

No es una historia de inspiración o tal vez si, depende de cómo la veas. Mis abuelos no eran conformistas sino realistas. Se dedicaron su vida a trabajar y asegurarse que sus hijos tuvieran que comer, enseñarles a trabajar para que cuando tuvieran su propia familia hicieran lo mismo. Esos son los abuelos que yo conocí. Trabajadores y organizados.

Yo, desde que era joven, me convertí en la burla de todos solo por memorizar rápido. Me reconocieron como una niña inteligente, una futura médica o no sé qué porque ese cerebro que me dieron me abriría grandes posibilidades. Todos estaban a la expectativa de lo que sería de grande, las comparaciones no faltaron y para ser mujer, dejando de lado los hijos, estaba bien mientras ganará un buen dinero. Cumpliría sus planes como estaba predicho, estudiante descarada o destacada, trabajadora bien remunerada y madre de familia. Mis padres se imaginaron el mejor futuro posible para mí, para sacarlos de la pobreza en que vivimos así que cuando yo no cumplí esa expectativa, volcaron su atención a otro de sus hijos. El hijo que si podía obedecerlos porque mi defecto es y será la rebeldía que claramente heredé de mis padres.

Escucho varias veces a la semana que mi padre no tuvo el apoyo de sus padres; escucho que me dicen que debería estar agradecida por haber estudiado cuando ellos querían que trabajará… lo entiendo pero, ¿es necesario escucharlo así? Mi papá cumplió con su deber como jefe de familia, y hablo por mi familia, porque sabe cuándo no hay algo, cuando algo se necesita y cuando se hacen los pagos. No te pido que los critiques ni los entiendas mucho menos los compares, hicieron lo que pudieron como sabían y tampoco voy a presentarte como son ellos, tienen sus cosas buenas pero sus palabras pesan tanto como su actitud dejando de lado que soy una mala hija, esperaban más de lo que era consciente.

Por años he pensado que si tenían tantas esperanzas en mí y al mismo tiempo no querían que estudiara, entonces, ¿para qué dejarme? Me hubiera sentido mal, hubiera llorado porque me habrían negado la educación que soñé pero a fin de cuentas hubiera trabajado y ganado mi dinero. Llegan meses en los que hubiera preferido no estudiar mi carrera y me habría evitado muchos disgustos.

En su lugar, no dejan de recordarme que la escuela costó, que mi ropa costó y que mi tratamiento médico cuesta. Yo volviéndome loca tratando con clientes que no quieren pagarme porque mi trabajo es algo que todos hacen (algo que no dejan de repetir) y no dejan de quejarse que de haberles hecho caso, mi vida sería mejor… no solo eso, tratan de que cambie mi manera de pensar y actuar porque estoy mal y no estoy sacando provecho a lo que ellos me dieron, pues perdón pero no me gusta trabajar gratis.

Lo lamento

Hice lo que pude, no se si es difícil conseguir un trabajo remunerado pero a la fecha, nadie me quiere pagar por desempeñar mi oficio. Se burlan de que pido un trato justo y peor aún, me acusan con mi mamá por cobrarles.

Lo que querían de mí, no lo van a obtener; un buen trabajo, esposo e hijos, no puedo cumplir con eso. Hago lo que puedo, lo que tengo la oportunidad de hacer pero no es suficiente.

Me crié en un ambiente estricto donde los errores no son perdonados. Dónde la perfección es la única manera de ser aceptado pero es un mundo pequeño donde yo quiero desaparecer.

Hubo un momento en que estuve agradecida por darme lo poco que pedí porque estar en esta casa en colaborar con todo sin recibir nada a cambio, yo no puedo pedir nada, no puedo opinar, no puedo criticar porque el peso de mis decisiones es más grande.

Odio la vida que tengo ahora, pero odio más que me digan lo que tengo que hacer cuando sus planes no salieron como querían, los planes que yo no conocía porque parte de quedarse en esta casa es no saber lo que sucede a tu alrededor. Deje de ser importante desde el momento que deje de aportar, tengo que escuchar sus críticas sobre mi persona, ni siquiera de frente, estaba hablando cerca de mí susurrando algo que no debo conocer pero debo arreglarlo. Claro que estoy cansado, no por no cumplirles a ellos y el dinero que gastaron sino porque el tiempo no perdona y cada vez es más difícil hacer algo por mi misma.

Estoy cansada de que me recuerden todo el sacrificio que hicieron por mí porque cuando yo caí, lo único que hicieron fue culparme por no ser lo que ellos siempre quisieron.

¿Sabes qué expectativas tienen de ti?

¿Las cumpliste?




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