Confesiones de una cazadora

Capítulo 8.

Los días para el festival de primavera se estaban acercando y la gente del pueblo estaba entusiasmada con los preparativos. Los tíos de Injae no tenían experiencia por ser su primer año allí, pero se ofrecieron para ayudar al señor Gastrell que colaboraría con sus caballos para una competencia y entre otras cosas para el festival.

Injae y su familia estaban llegando al lugar de los Gastrell donde Gerard y su nieto los esperaban en la entrada de la casa.

—Hey —saludó Injae a Dylan—. Debes estar emocionado por el…

El chico caminó de prisa hacia ella y la tomó de la mano para llevarla a otro lugar lejos de sus tíos y de su abuelo. Cuando llegaron al campo donde estaban los caballos se detuvieron.

—Dylan… ¿Qué pasa?

—Promete que vas a creerme —dijo desesperado—, promételo por favor.

Injae asintió asustada.

—Yo…no sé cómo, pero activé mi maldición —confesó alterado—. No maté a nadie lo juro, debes creerme.

—Hey —dijo suave tocándole el rostro—. Tranquilo, está bien, está bien…

—No, no lo está. No quiero ser un lobo, ¡ni siquiera sé cómo se activó!

—Ya sé, respira. —Apretó sus mejilla para calmarlo—. Creo saber cómo se activó…

La chica desvió la vista incomodada por un recuerdo en su cabeza que se relacionó con la situación de Dylan.

—Conocí a alguien que…tampoco activó su maldición por sí solo, sino que fue por magia. Una bruja de sangre hizo un ritual y se la activó, pero no tiene sentido contigo… —Frunció el ceño desconcertada—. ¿Por qué alguien querría activarla?

—No importa quien lo hizo —contestó tajante—. ¿Tu amigo pudo revertirla?

Injae apretó sus labios y negó apenada.

—Ah, mierda —masculló—. ¡Maldición! Significa que tendré que quedarme así por toda la vida, tendré que temerle a la luna llena porque podré perder el control y mataré gente…

Dylan se desesperó rápido ante cada pensamiento que le surgía mientras que Injae lo veía callada y con el semblante preocupado. Le sujetó las manos y entrelazó sus dedos con los de él a la vez que le buscaba la mirada.

—Basta, Dylan —ordenó seria—. Aún faltan como dos semanas para la luna llena, así que hay tiempo…

— ¿Tiempo para qué?

—Para prepararte para ese momento y cuando llegue, te prometo que no estarás solo, yo estaré contigo ahí —afirmó decidida.

El pelinegro negó varias veces con su cabeza.

—No, no puedo hacerte eso —replicó decidido—. No te pondré en peligro de esa forma, sé lo que pasa cuando se transforman porque mi abuelo lo ha visto.

— ¿Tu abuelo ha estado presente en una transformación?

Dylan respiró agitado viendo hacia otro lado y después asintió.

—Él… —vaciló—. Él es cazador, líder de un grupo en realidad.

Injae agrandó sus ojos ante la sorpresa.

— ¿Ahora entiendes algunas cosas?

La chica soltó al Dylan y se distanció tomando bocanadas de aire mientras trataba de acomodar todo correctamente en su cabeza.

—Tú… —Se giró a verlo nuevamente—. ¿Tú te acercaste a mí por eso? ¡Entonces si tenías un motivo oculto!

Se llevó el cabello hacia atrás de sus orejas ignorando por su impresión al chico cabizbajo que de reojo la veía avergonzado por sus actos.

—Y yo creí que solo era porque te gustaba —murmuró decepcionada.

Dylan alzó la vista de inmediato.

—Por supuesto que me gustas —admitió desesperado—, pero mi abuelo sabe más de ti que tú misma y quería usar nuestra cercanía para que te acercaras a él, pero dejé de ayudarlo porque tú no querías saber de esto y yo quise que respetara tu decisión.

—Ese día… —vaciló—. Cuando discutiste con él y que tenías el labio roto… ¿fue por mí? ¿Él te golpeó por mí?

Él apretó su mandíbula y bajó la mirada.

—No puede ser —balbuceó cubriendo su boca con su mano cerrada—. Dylan…

—Está bien, sirvió para decir algunas cosas que no podría atreverme nunca. —Sonrió jocoso—. Es en serio, Injae, además lo volvería a hacer si él insiste en reclutarte contra tu opinión, no voy a ayudarlo a eso si es algo que no quieres o te pone en peligro…solo quiero que estés bien.

—Gracias —contestó y lo abrazó—. Pero me preocupa que pueda hacerte algo más que romperte un labio, eso estuvo mal…aun así le hayas dicho algo ofensivo. ¿En dónde queda el respeto?

Dylan sonrió por arriba de la cabeza de la chica mientras la abrazaba.

—Me gusta que te preocupes por mi —comentó pícaro—, quiere decir que sientes algo por mi…de la forma que sea.

—Nunca puedes ponerte serio —refunfuñó.

—Gracias por querer ayudarme con esto…pero por ahora tenemos un festival de primavera al que también debemos ayudar.

Ambos se distanciaron y caminaron de regreso a la casa para entrar.

—Ana me dijo que debía usar algo con colores primaverales. ¿Qué significa eso?

—Ya sabes…amarillo, rosa, celeste, verdes claros, blancos, colores claros mejor dicho y si tienes algo con flores mejor.

Injae frunció el ceño inconforme y Dylan se rio al verle la expresión.

—Seguro te verás muy hermosa de amarillo —expresó sonriendo.

La chica se sonrojó, pero disimuló con su comentario burlón.

—No puedo creer que de verdad hayas dicho hermosa y…¿amarillo? ¿quieres que luzca como un pollo acaso?

La imagen de Injae vestida de pollo llegó a la mente de Dylan, enseguida se carcajeó echando para atrás su cabeza y encogiendo repetidamente sus hombros al ritmo de sus carcajadas.

La chica se quedó estática viéndolo reír en cámara lenta ante sus ojos marrones.

—Aquí están —dijo Gerard—, ¿todo bien?

Dylan trató de controlar su risa para poder hablar.

—Sí, sí…ya íbamos con ustedes, solo imaginaba como sería un pollo cabalgando.

Gerard no entendió el comentario de su nieto, pero Injae sí y por eso se cruzó de brazos arqueando una ceja.

 

No estoy lista y eso que sé que pasará, pero solo diré...quizá necesiten pañuelos:(




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