Confesiones de una cazadora

Capítulo 35. [Canción]

[Escucha "Labyrinth" de Taylor Swift]

 

Scott vio cansada a Injae mientras guardaba sus cosas en su mochila para volver a casa y descansar luego del reñido combate que tuvo.

— ¿Por qué no te das una ducha y descansas en tu cuarto? Para eso tienes una cama.

—Yo… Mi cuarto no tiene cama.

El chico la miró confundido y ella encogió sus hombros.

—Dijeron que era un cuarto provisional porque no soy una cazadora oficial y solo ustedes tienen —dijo extrañada por la actitud de Scott—, pero está bien, ya es tarde así que de igual forma iré a casa de mi tía.

Tomó su mochila y se alejó, pero se detuvo sin voltear al oír a Scott.

—Lo hiciste bien.

Cuando Injae se marchó, el chico resopló y salió en busca de su hermana que se hallaba en la enfermería atendiendo sus golpes. Entró azotando la puerta y la vio molesto.

— ¿Por qué el cuarto de Injae no tiene cama? Todos tienen.

Yurim ignoró su actitud y siguió preparando el algodón con alcohol que iba a ponerse.

—Ella no es una cazadora oficial así que no tiene derecho.

— ¿Desde cuándo existe esa absurda regla?

—Desde ahora —dijo sarcástica.

—Cambia el cuarto —ordenó tajante.

La chica aventó el algodón y se volteó a verlo indignada.

—Me dejas de hablar y en lugar de preocuparte por tu hermana te preocupas por la novata y sus estúpidas comodidades, ¿acaso ya te gusta o algo así?

El chico se mantuvo callado y movía su cabeza molesto.

—Ah, claro, pero quiero ver si sigues creyendo eso cuando veas su nombre encima del tuyo… No, espera, no es su nombre lo que quieres de ella encima de ti, ¿por eso la ayudas?

—Jodete, Yurim.

Azotó la puerta y la chica se quedó con la expresión de enojo con la que aventó contra la puerta el bote de alcohol. Salió de la enfermería, pasó por la tabla de clasificaciones donde vio su nombre y con más enfado apretó su mandíbula.

Cuando Injae llegó a su casa, su tía estaba leyendo en el sofá cuando la vio entrar golpeada.

—Espero que esta vez hayas ganado —bromeó viéndola por encima del libro.

Injae sonrió y suspiró.

—Llegó un paquete para ti esta tarde.

Le señaló con la mirada hacia la mesita de centro donde estaba una cajita forrada por la envoltura de la paquetería. Injae descubrió el paquete hasta abrir la caja.

— ¿Qué es?

Levantó un collar dorado con dos flechas que tenían grabado atrás su nombre y el de su hermana Rebecca respectivamente.

—Los uniste… —expresó sorprendida—. Además, grabaste sus nombres… es hermoso, Injae.

—Sí… ¿Crees que eso le hubiera molestado?

—Para nada.

A la mañana siguiente, la preparatoria se preparaba para la graduación al mismo tiempo que Gerard alistaba los detalles para el ritual de memoria; debido a eso, Hermione junto con algunos miembros de su grupo llegaron al mediodía para presenciar el ritual.

La fiesta de graduación se hizo un par de horas después adentro del gimnasio de la escuela que fue adornado con cortinas azules en la puerta, con lámparas colgantes en forma de estrellas y de una medialuna, así como su mesa de bebidas que tenía una fuente de chocolate y bocadillos.

En el centro estaba la pista de baile donde todos los graduados estaban con sus amigos o citas festejando al ritmo de la música que el DJ ponía. Injae estaba recargada en la mesa observándolos.

— ¿También te gusta ver a todos actuando como tontos enamorados con personas que seguro no volverán a ver luego de la preparatoria? —Comentó sarcástico Scott sirviéndose refresco.

— ¿Por qué seguro conocerán personas más apuestas en la universidad?

Ambos se rieron y se recargaron para dar un brindis con sus vasos rojos de plásticos. Scott la miró de reojo un par de veces con nervios y aclaró su garganta.

—Lindo vestido.

Injae le dio un vistazo al frente de su vestido azul sosteniéndose el escote de tirantes para que no se bajara de más ya que era un tanto holgado.

—Lo escogió mi tía… —admitió ondeando el vestido y dejando al descubierto la abertura en la pierna—. Se siente extraño usar algo tan descubierto hasta de la espalda.

—Te ves linda —murmuró deslumbrado. Injae lo miró nerviosa—. El vestido… te queda lindo.

La castaña le sonrió timida sin que ninguno apartase su mirada del otro.

—Tú también. —Lo miró en su traje marrón oscuro y con corbata roja.

“ ¡Scott! ¡Injae!” “¡Vengan a bailar!”

— ¿Les enseñamos como se hace?

Le extendió su mano esbozando una mueca jocosa y del mismo modo ella le dio la suya para que ambos fueran a la pista a bailar una canción movida con el resto de chicos.

Afuera de la escuela en el estacionamiento, estaba Yurim en la camioneta para llevar a los chicos al instituto cuando acabase la fiesta. La música se oía hasta dentro del vehículo que incluso tenía las ventanas cerradas; una de ellas fue tocada por el pelinegro tatuado de El círculo azul.

De mal genio abrió la puerta para que Yohan subiera.

— ¿Estás bien? Te ves molesta.

—Estoy de maravilla, mi pesadilla finalmente se cumplirá en unas horas —contestó sarcástica—. ¿Tú que haces aquí?

Yohan se rio y se recargó cómodo en el asiento.

—De verdad no te agrada ella.

—Seguro después de hoy la alabarán todavía más, empezando por el tonto de mi hermano que al parecer está interesado en sus mejillas rosadas —despotricó cruzándose de brazos.

—Ya he notado lo mal que ustedes se llevan y he oído algunos rumores…

—No, por favor. —Lo miró seria—. Estoy cansada de oír eso.

—Lo imagino. Ya no diré más, aunque tampoco es como si supiera mucho. Seguro pasaste por alguna mierda al igual que todos aquí y nadie puede juzgarte por como lidias con ella, tu vida es tuya y nadie podrá nunca entender cómo te sientes —afirmó en total seriedad—. ¡Así que mándalos a la mierda a todos!




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