Confesiones de una cazadora

Capítulo 44.

— ¿Cómo fue?

La tía de Injae suspiró al recordar.

—Estaba muy nerviosa, pero tu padre lo estuvo más —añadió riendo—. Todos te ven y solo la voz de quien toma tu voto se escucha en todo el lugar.

Cuando Injae fue a la oficina de Gerard después de que entrenó con Scott, el hombre le dijo que finalmente pasaría a ser una cazadora oficial al recibir su marca dentro de diez días.

—Lo mejor de todo fue la fiesta de los graduados —susurró jocosa y volvió a ponerse seria—. Una vez que recibes la marca no hay retorno, al menos no uno honrado.

— ¿Te arrepientes de haber abandonado el grupo?

—No.

La noticia de que Injae recibiría su marca voló rápido en el instituto y todos hablaban de eso ya que era un evento grande y elegante para los altos miembros de cazadores.

Injae estaba con Yohan teniendo un último entrenamiento antes de regresar a su instituto.

—Con que recibirás la marca —comentó intrigado—, seguro ahora tendré que respetarte y tratarte como el icono poderoso que eres.

La chica se rio y luego lo pateó.

—Sabemos que eso no va a pasar.

—Tienes razón, chica rúnica —se burló.

— ¿Has avanzado con Yurim?

—No, realmente —contestó cansado—. Yurim es un jodido muro de concreto, es inquebrantable —protestó frustrado—, creí que tendría tiempo antes de que la bruja de Hermione me hiciera volver.

—Quizá te equivocaste y no está interesada o… simplemente no lo intentas de la forma correcta. ¿Sabes algo de ella? Hablo de su pasado, sus padres o que dejó la universidad.

— ¿Dejó la universidad?

Injae le reprochó con su mirada.

— ¿Ves de lo que hablo? Yohan, ¿de verdad te interesa Yurim o solo… quieres dormir con ella? —Insinuó seria—. Dijiste que no te interesan las relaciones sentimentales, ¿entonces qué buscas?

Yohan permaneció en silencio sin responderse a sí mismo esa pregunta.

El pelinegro fue a su cuarto a guardar sus cosas para irse pronto a Malheur. Injae subió al suyo para bañarse y al vestirse vio en su mesa una cajita negra que llevó al instituto hacía semanas.

La abrió para ver un colgante de cuero negro con un ancla plateada, frunció sus labios indecisa y la cerró rápido cuando alguien tocó a su puerta.

—Adelante.

—Te estaba buscando, pero estabas muy ocupada con tu amigo Soler —expresó Scott disgustado al mencionar el apellido del otro—. ¿Te gusta?

Injae se carcajeó y asintió en broma.

— ¿Para qué me buscabas?

—Para entregarte… esto.

Sacó de su sudadera el brazalete dorado que anteriormente le había obsequiado en su graduación.

—Era tuyo, ¿lo olvidaste? —Se acercó a ponérselo a Injae—. No vuelvas a regresarlo, por favor.

La chica miró de reojo la cajita en la mesa y después lo miró a él para asentirle.

—Solo unos días más y serás una cazadora oficial. ¿Ansiosa?

— ¡No puedo esperar! —Respondió irónica.

La espera acabó y llegaron en mitad de la noche a lo que parecía un instituto de cazadores tan grande que ni siquiera se sabía dónde empezaba ni en donde acababa.

—Bienvenida a “Sølvbyen”, novata —comentó Yurim cuando bajaron de la camioneta—, o como nosotros la llamamos “La ciudad de plata.”

Injae miró deslumbrada a su alrededor.

La infraestructura del edificio era antigua, pero lucía tan sólida que no parecía real que estuviera en pie todavía; la entrada al lugar tenía en el centro una fuente y estaba rodeada por pasto floreado, con las mismas flores de los arbustos junto al portón y de las enredaderas sobre los muros.

—Se ve enorme…

—Lo es —respondió Gerard—, es el instituto más grande de todo el país y el tercero más grande del mundo.

— ¿Cómo es que hay luz si es medianoche?

—Magia de luz patrocinada por hadas de la luz —explicó Scott—, funciona junto con la salvaguarda de la runa quebrantadora para que ningún vampiro entre.

—Sí vi la runa en los muros, pero no sabía que eran para quebrantar los rituales de quema que los vampiros hacen para caminar en el sol.

—Si un diurno entra, se rompe su ritual y con la luz de hada se quemará —añadió Yurim—, es una de las tantas salvaguardas que hay en Sølvbyen. También hay para licántropos…

—Aconitum en los arbustos y enredaderas, lo vi.

—Su olfato es más agudo así que los afectará por tanta cantidad de su polvillo esparcido.

Terminaron de bajar su equipaje cuando apareció Hermione con una escolta de cazadores de Sølvbyen.

—Me alegra volver a ver a los mejores de La orden.

—Hermione, ¿esperando algo? —Preguntó desconfiado el canoso.

—Solo quería ver que llegasen bien. —Sonrió—. Sus habitaciones ya están asignadas, estos cazadores los guiarán. Gerard, el Orkunato nos está esperando para iniciar la nueva elección.

Gerard respiró hondo y jugó con sus dedos por la ansiedad de tener un puro entre ellos, miró serio a la mujer y aceptó seguirla. Por su parte los cazadores de La orden que tuvieron permiso de ir se encontraban ya en sus habitaciones.

—Parece que estaremos juntas —comentó Yurim sin interés—, supongo que es mejor compartir con alguien conocido.

Injae se mostraba pensativa por su semblante rígido y la poca atención que le daba a los comentarios de Yurim acerca de pasar la noche juntas.

— ¿Qué es… el Orkunato? Hermione lo mencionó cuando nos íbamos.

—Es una especie de parlamento de cazadores —contestó despectiva—. Ellos representan a todos los cazadores y son los que deciden quien se queda o se va y también enjuician a los traidores según La clave.

Hermione y Gerard caminaron por el jardín hasta llegar a otro edificio más pequeño en forma de iglesia con ventanales largos y de cristales de colores.

—Ya llegaron —avisó una mujer con acento ruso.

Todos los que estaban voltearon a ver a los recién llegados y tomaron sus lugares en la mesa de roble blanco que había en el centro del lugar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.