Confesiones de una cazadora

Capítulo 47.

En la mañana siguiente muchos de los invitados estaban empacando para regresar a sus institutos y otros más, estaban desayunando en el comedor del edificio.

— ¡Hola, hola estrellitas!

Yohan llegó a la mesa con Injae y Scott para desayunar con ellos.

— ¿Por qué los lentes oscuros?

—Este maldito sol de hada me deja ciego —contestó irritado.

—Pero es de día, no se necesita la luz de hada —se burló Scott—. Mejor di que la reseca te está jodiendo.

—Tengo buena resistencia en comparación a ustedes que terminaron tan drogados que hicieron todo un show en la fiesta…

—Suficiente.

— ¿Qué? ¿Te da pena, zanahoria? Solo admitan que siguieron la diversión en otro lado como todos, nadie los juzgará.

— ¿De… qué hablas? —Preguntó ingenua Injae—. ¿Qué show?

Scott miró a Yohan y negó disimuladamente con sus ojos.

—Olvídalo, creo que era yo el que estaba muy elevado por tanto humo rosa.

Gerard le hizo una seña a Injae para que fuese a hablar con él.

— ¿Qué fue todo eso? —Protestó en voz baja.

—No ocurrió nada de lo que crees entre Injae y yo, al parecer colapsamos antes de que algo de lo que insinúas sucediera porque recién despertamos en el piso.

Yohan arrugó su frente confundido.

— ¿Y no recuerda nada de… ya sabes, la fiesta?

—No y preferiría que así se mantuviera, ¿puedes? —Expresó molesto—. Dijo que solo recuerda fragmentos cortos antes de incluso bailar y que el resto solo es una luz cegadora con olor a humo de estrella.

—No me interesa lo que hagas tú ni lo que suceda contigo, pero ella me agrada así que, ¿por qué no quieres que lo sepa?

—No es de tu incumbencia, mejor dime, ¿cuál es tu verdadero interés en mi hermana?

Yohan asintió con una sonrisita irónica y se llevó el tenedor con comida a la boca, masticó lento sin quitarle la vista al pelirrojo.

—No es de tu incumbencia, ¿no? Mejor preocúpate de que nadie le diga algo, muchos vieron y no todos estaban tan perdidos como ustedes.

Injae regresó apurada a la mesa y se llevó a Scott porque debían empacar ya que se irían en una hora. Yohan se quedó comiendo solo y cuando se paró para regresar la charola, se encontró con la mirada de Yurim, pero esta la apartó y se fue con otra chica.

—Hagamos de cuenta que esto nunca pasó.

— ¿Bromeas? No puedes involucrarte con alguien de esta forma y decir eso luego de terminar —protestó Yohan jocoso—, pero por tu cara veo que hablas en serio.

—No te pongas sentimental, solo olvídalo, Yohan.

Tomó su cárdigan largo del piso y se fue.

— ¿Qué me sucede? —Masculló molesto.

Scott e Injae subieron a su dormitorio y en el camino, varios los veían pícaros con sonrisitas y un alzamiento de cejas insinuante. Cuando estaban por entrar al cuarto, el comentario de un joven los detuvo.

—El hijo del gran Andreas Evenson y la cazadora original, ¡una pareja poderosa! —Comentó bromista.

— ¿Disculpa?

—Ah… —Vaciló desconcertado el chico—. Bueno, son pareja… ¿no es así?

El pelirrojo se sintió nervioso y desvió la mirada, pero Injae lo negó con gracia.

— ¿Qué te hizo creer eso? —Preguntó curiosa.

—Uhm bueno… muchos creyeron eso y yo les creí —respondió avergonzado—. Es una pena que no lo sean porque serían una pareja muy poderosa.

El chico se despidió avergonzado y los otros dos entraron al cuarto.

—Eso fue raro —comentó Injae con gracia—. Lo que dijo Yohan y este chico… ¿viste cómo nos veían en el corredor?

Scott asintió con su cabeza.

—Tú recuerdas mejor que yo, ¿de verdad no hice nada vergonzoso?

Los recuerdos vagos de la fiesta vinieron al chico de forma más lucida conforme más nervioso se ponía y aun así los mantuvo en secreto para él.

—Que pésima resistencia al alcohol y al polvo de estrella tengo —bromeó decepcionada—. ¿Cómo es que tú puedes recordar más? No es justo.

—Creé buena resistencia —replicó jocoso para disimular su inquietud.

Un quejido despertó a Scott y volteó a su lado donde vio a Injae golpeándose con la base de la cama porque quedó debajo de ella, entonces se dio cuenta de que él también estaba en el piso.

Se levantaron sin preguntar nada y ella fue directo al baño para darse una ducha, por su parte él se sentó en la cama y sobó su nuca varias veces porque le dolía, cuando sintió el broche atrás, notó que algo estaba colgando de su cuello así que lo sacó de su camisa para verlo. Fue al espejo y se vio con el colgante de ancla, justo ahí, las risas de él y de Injae resonaron fuerte en su cabeza y luego la imagen de unos labios rosados sonriendo cerca de él.

—Ya puedes usar el baño.

La voz de Injae asustó a Scott que enseguida escondió el colgante.

— ¿Qué es eso? —Lo vio seria.

—Nada, iré a bañarme.

Cuando fue rumbo al baño pasó junto a ella y de reojo le miró sus labios, Scott volteó a otro lado enseguida y dio un trago duro. Cuando se metió a bañar el agua fría lo ayudó a aclarar mejor su mente, pero eso solo empeoró.

“¿Estoy anclado a ti?”

Scott resopló avergonzado y pegó su frente contra la pared mientras el agua seguía cubriendo su desnudez.

Las luces de colores y el humo rosa se sintieron tan vividos cuando Scott volvió a revivir el beso en la fiesta en su mente.

— ¿Por qué te hice caso, Félix? —Murmuró avergonzado.

Injae estaba guardando su ropa en el escritorio y Scott lo hacía atrás de ella en la cama, pero se mantenía viéndola ansioso por hablar.

—Injae…

La chica volteó y tardó unos segundos para continuar.

—Sobre lo que dijo el chico de nosotros —empezó nervioso—, creo que deberíamos aclararlo… quiero decir, no quiero que haya malentendidos entre nosotros.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.