Confesiones de una cazadora

Capítulo 162.

Septiembre 2028.

Llevaron a un vampiro mercenario al instituto, Injae lo tenía amarrado a una silla en su estudio para interrogarlo.

— ¡Eres el maldito diablo! —Exclamó fuerte hasta tirar saliva—. Todos lo saben.

Injae mordió sus mejillas por dentro, asintiendo como si le diera la razón de forma sarcástica y luego enterró una daga en su rodilla; Scott estaba atrás, viendo impactado por la actitud de ella.

— ¿Dirás algo o seguirás ahí siéndonos inútil?

— ¡Arderás en el infierno cuando Arkain te encuentre!

Ella estaba cerca del rostro del vampiro con el semblante gélido, pero cuando él la insultó, una sonrisa escalofriante se marcó en su rostro blanco y delgado. Injae dio por terminado el interrogatorio y caminó hacia un cazador para sacarle la espada de su vaina atada al cinturón.

—Pero tú arderás primero. —Cortó la cortina para que se asomara la luz.

El vampiro mercenario era un nocturno por lo que, al no haber pasado por el ritual de quema, empezó a arder enseguida y todos lo vieron quemándose.

—Llévense el cuerpo —ordenó desinteresada.

Obedecieron y sacaron el cuerpo del estudio. Scott se quedó viendo sin creer la forma en que actuó ella.

—Pensé que no torturábamos sobrenaturales…

—Nueva regla. Se tortura a quien se merece. —Caminó hacia él—. Y si no te parece, puedes irte, que todos son reemplazables… incluso tú —susurró en su oído.

Se alejó hacia la puerta, pero Scott alzó la voz y la detuvo.

— ¿Una mezcla entre Hermione Francis y Gerard Gastrell, pero más aterradora? Es lo que dicen los cazadores.

Injae esbozó una sonrisa de burla.

— ¿Eso debería ser un insulto? Ambos fueron de los mejores líderes que ha habido.

Scott frunció el ceño ante la actitud frívola de Injae.

—Ellos te temen, Injae —enfatizó preocupado—. ¿Y qué es eso del escuadrón V23?

Injae enarcó sus cejas ya con fastidio.

—Fui buena y gentil, traté de ganarme su confianza —dijo seria y con algo de sentimiento en sus palabras—, quise ser su amiga y obtener una pizca de su aprecio, pero solo conseguí que trataran de asesinarme, así que preferí ser temida y respetada porque ahora ellos hacen lo que quiero.

—Esta no eres tú. —La vio decepcionado.

—Ahora lo soy —contestó tajante, viéndolo fijo—. La Injae que conociste agonizó lentamente hasta que murió el día que la tiraste de un edificio porque fue demasiado blanda —endureció su voz al expresarse de sí misma—. Mi empatía absurda y desmerecida hizo que me cortaran el cuello, que me torturaran, que me tiraran de un edificio y…

Scott se tensó y evadió su mirada dura, ella se dio cuenta de que dio en un clavo a los sentimientos de Scott y respiró hondo.

—Esto es lo que soy ahora, en esto me he convertido, en alguien que solo hace lo necesario para sobrevivir como todos en este mundo. —Lo miró fijo cuando él pudo verla—. Las cosas son así ahora y si no te gusta, no es mi problema, eres un subordinado y yo soy tu líder.

Salió azotando las puertas corredizas.

Cuando anocheció, Scott cenaba solo en el sofá de la sala de descanso y vio llegar a Yurim con una toalla en su hombro; Yurim le robó su plato y él alzó los brazos en protesta, pero la dejó comer porque estaba desganado.

— ¿Qué tal tu día? ¿Pudiste hablar con Injae hoy?

Scott resopló y se recargó en el sofá, cubriendo su rostro.

—Supongo que no.

—Me evade todo el tiempo y siempre está con Väcker, pero cuando logro acercarme es como si estuviera con un bloque de hielo… uno que intimida y es capaz de matarte ahí mismo sin piedad —explicó sin creer lo qué el mismo decía.

Yurim lo vio con lástima por lo mal que la estaba pasando él, aunque también ella ya que era amiga de Injae, pero Scott, él había perdido la cabeza por ella.

—He oído rumores sobre ellos, aunque dudo que sean ciertos —mencionó en bajo—. Dijiste que él negó algo entre ellos.

Scott no habló y se limitó a encogerse de hombros con cansancio, ni siquiera iba voltear a verla si no hubiera visto de reojo el semblante inquieto que tenía Yurim para hablar.

—También hay otros rumores más… fuertes —vaciló nerviosa y él la miró—. Olvídalo, son rumores sin sentido.

Scott se incorporó del sofá y exigió que ahora le dijera sí o sí.

—Promete no alterarte ni hacer un drama.

Scott tragó duro la comida que recuperó de Yurim y con señas pidió que siguiera; Yurim respiró hondo, jugó con su anillo y comenzó a hablar con pequeñas pausas.

—Los rumores dicen que… Injae podría estar embarazada de Alec Väcker.

Scott dejó de comer y se quedó helado.

—Los rumores dicen que Alec y el escuadrón V23 ya llevaban un tiempo actuando en secreto y que a ella la vieron muy enferma con náuseas y hasta con vómito hace un tiempo, incluso vieron a Marco cuidándola antes de que él… muriera —contó insegura por la reacción de Scott.

Scott se levantó abrupto sin decir algo, volteó hacia ella mientras se pasaba la mano por su frente queriendo buscar calma, pero toda la cabeza le daba vueltas en ese momento y hasta se sintió acalorado de repente.

— ¡Prometiste no alterarte!

— ¡No estoy alterado! —Exclamó alterado—. ¿Desde cuándo creen eso?

—No lo sé, Scott, son rumores, no hay por qué creerlos. —Encogió sus hombros queriendo deshacerse de la responsabilidad del rumor, pero vio el semblante pálido de Scott—. Pero no te preocupa que sea cierto… te preocupa que si lo es… —El hormigueo de nervios abordó su estómago también—. Scott, ¿crees que sea tuyo?

Scott la miró callado y ella perdió el aliento.

No dijeron nada más, la incertidumbre los dejó sin ganas de hablar. Scott fue a su cuarto para darse una ducha y así refrescar su cabeza, pero ni con eso dejó de pensar en lo que dijo Yurim de Injae.

Pocos días antes del cumpleaños de Scott.




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