Confesiones de una cazadora

Extra 1. [+18]

Esto es una escena no mostrada en la historia, pero es completamente canónica, lo que significa que es oficial y afecta la continuidad de la historia.

Enero 2028.

Injae se había levantado temprano para ir a la corporación como solía hacerlo normalmente, sin embargo, se empezaba a demorar por estar tan distraída. Estaba saliendo de la regadera con su bata de baño cuando escuchó que tocaron a su puerta y pensó que debía ser Yurim que le llevaba el informe de ingresos de un departamento de la corporación, el cual Injae debía conocer bien para la junta que tendría esa mañana.

—Adelante.

Injae continuó su rutina sin prestar atención a la entrada de su visitante, sin embargo, cuando escuchó un carraspeo atrás suyo tuvo que alzar su vista al espejo y ver.

—Yurim se fue a la corporación y me pidió que te diera esto. —Alzó una carpeta azul—. También me dijo que te recordara que la reunión con un inversionista se cambió de hora.

Injae le asintió en silencio sin querer verlo mucho a los ojos, así fuera solo por el espejo se sentía nerviosa de estar a solas con él en su habitación luego de que pasaron la noche juntos dos días antes.

Scott se acercó a poner la carpeta en la mesa del tocador, pasándole al lado y rozándole el brazo con el de él. Sintió el aroma del shampoo fresco en su cabello húmedo y del jabón que no pudo contenerse de imaginarlo pasando por el cuerpo desnudo de la chica, de ese modo despertó algo en él que hizo que sus mejillas ardieran.

—Marco me dijo que recibiste una carta de amor el mes pasado… —comentó insegura queriendo retractarse—. ¿De… quién… era?

— ¿Eso es importante? No estoy interesado.

La miró por el espejo y observó cómo se alcanzó a morder la esquina de su labio inferior.

— ¿No dirás nada? —Esperaba expectante con sus ojos en ella—. ¿Ni sobre el otro día?

Injae fingía leer el documento, pero cuando oyó la mención de “ese” tema se sintió acorralada y alzó su vista como reflejo, solo que consiguió sentirse más nerviosa cuando vio que Scott ya la miraba.

— ¿Cómo… —vaciló—… cómo te sientes con el suero? ¿Has tenido efectos secundarios?

—Me siento bien, muy bien incluso, aunque… —Desvió su mirada para pensar—. He notado varios cambios, mi rutina de entrenamiento ya no me cansa como antes, tengo más energías y más hambre —añadió con gracia y oyó la risa suave de Injae—. También…

La volvió a ver por el reflejo y cuando sus ojos se encontraron, él apartó avergonzado la vista y carraspeó antes de intentar cambiar el tema.

— ¿También qué?

Cerró la carpeta y quiso voltearse, pero él se lo impidió cuando la tomó por sorpresa del cuello para besarla despacio. Conforme el beso se hacía más apasionado, las manos de Scott buscaban su propio camino por el delicado cuerpo de Injae que seguía cubierto por la delgada bata negra; Injae sentía que la sangre se había subido a su rostro y que el corazón le estaba latiendo como si hubiera corrido un maratón, pero de algún modo creyó tener el control hasta que descubrió que ya no era así.

La piel de Injae seguía fría y las manos de Scott eran cálidas, cuando él bajó la mano por su cuello hacia la abertura de la bata y la pasó por debajo hacia sus pechos, su piel se estremeció. Luego sus propias manos empezaron a temblar cuando los labios de Scott también bajaron a su cuello para plasmarle pequeños besos húmedos mientras ella trataba de mantenerse calmada sin querer perder el aliento, pero poco a poco su respiración se fue entrecortando más cuando sintió las yemas de Scott subiendo por atrás de su pierna.

—S… —trató de pronunciar su nombre, pero perdió el aliento.

Las manos de Injae se movieron involuntariamente en distintas direcciones, una llevó la carpeta hacia su boca para cubrirse y evitar abrirla cuando no pudiera más, y la otra se fue contra la silla para agarrarse de ella con fuerza.

Injae comenzaba a jadear muy despacio, aunque quisiera evitarlo porque se sentía avergonzada de estar así. Abrió sus ojos y se vio con el rostro colorado, luego miró a Scott besándole las clavículas mientras tenía una de sus manos rodeándole la cintura para querer soltar el cinturón de la bata y eso la agitó más, pero de pronto él alzó la mirada.

Scott se acercó al oído de Injae sin dejar de verla y sonrió tan pícaro como nunca antes cuando sus dedos dentro de ella la hicieron cerrar los ojos mordiendo la carpeta para contener su gemido.

—Me gusta cómo te ves —le susurró.

—S… —balbuceó tratando de reprimir sus gemidos—. Scott…

Las piernas de Injae se encontraban temblorosas por los mismos nervios que ella quería desesperadamente esconder sin saber cómo ni en dónde, ya ni siquiera tenía la carpeta para cubrirse porque Scott la hizo bajar su brazo para que de ese modo pudiera verla mejor.

Sin otra idea para cubrirse, Injae se encorvó hacia delante sobre el tocador con la cabeza agachada dejando que su cabello cayera en frente para esconder su cara enrojecida y los gestos que hacía mientras sus brazos temblaban.

—Injae… —le susurró en la nuca.

Scott le levantó despacio el rostro para encontrarle la mirada y subió la mano por su cuello hasta su mejilla rozándole la boca, donde sus labios se entreabrieron ligeramente cuando él acercó su pulgar. Los brazos de Injae no resistieron más y la dejaron caer sobre la mesa, su frente ya pegaba con el borde de esta y sus manos se aferraban a la madera como si sus uñas quisieran enterrarse en ella.

—No te vengas todavía.

El cuerpo de Injae estaba reaccionando como cualquier otro en esa situación y por más que ella quisiera reprimirlo, si Scott seguía tocándola como lo estaba haciendo, ella llegaría al clímax pronto, lo cual seguramente la avergonzaría más.

Scott acomodó a Injae sobre el tocador para arrodillarse frente a ella y poner sus muslos en los hombros de él sin que ella se percatara del todo, pues su buen uso de razón no estaba presente y solo podía pensar por lo que su cuerpo sentía. Cuando creyó que podría respirar de nuevo, una nueva sensación la estremeció a un nivel nunca antes conocido y accidentalmente dejó salir un fuerte gemido que quiso seguir reprimiendo al morderse la muñeca.




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