Confía en mí

XXVI

Clark

Ha pasado un año exacto desde que no he sabido absolutamente nada de Sara ni la he visto. Las pocas cosas que había sabido de ella me las decía Jett de vez en cuando; me mandaba mensajes y apenas tenía tiempo para responderlos.

Además, era mucho más molesto y no podía responderle porque tenía a alguien totalmente fastidiosa sobre mí como un mosquito. Sí, hablaba de Dana, tan fastidiosa, odiosa, presumida y arrogante. Todos los días ella buscaba una excusa para que estuviera con ella.

Mientras empacaba mis cosas para irnos de regreso, llegó Nick con una sonrisa, golpeando levemente mis hombros con emoción.

—¡Ya nos vamos! ¡Wujuu! —Saltó aplaudiendo y empacó sus cosas rápidamente. —Apurate que ya nos esperan abajo para ir al aeropuerto.

—Sí, sí, ya voy. —Me apresuré a empacar y no sólo para ya irme; estaba realmente emocionado por volverla a ver.

También extrañaba muchísimo a mi madre, que me llamaba con frecuencia a preguntarme si yo estaba bien y decirme que me extrañaba. Igualmente, ya quería ver a mi perro, a Hooch. Ya quería ver a aquel que me ha hecho feliz durante casi toda mi vida.

Al terminar, bajé todas mis maletas para meterlas al coche y subirme con mis demás compañeros. Desafortunadamente, me tuve que sentar al lado de Dana, que me miraba con una gran sonrisa. Todavía no me cabe en la cabeza qué fue lo que me gustó de ella.

Dana era muy antipática, hipócrita, mentirosa, amargada, odiosa, enojona. Okey, sí, Sara también lo era, pero a ella yo le perdonaba todo. Incluso cuando a veces no me contaba las cosas, jamás he entendido eso de las mujeres.

¿Por qué cuando les pasa de todo y uno les pregunta qué les pasa, responden "nada"? A veces creo que es porque no quieren preocupar o aburrir con sus preocupaciones. O simplemente no están acostumbradas a hablarlo o... Tal vez para que se note más interés de parte de nosotros hacia ellas.

Siempre he pensado que las mujeres son todo un misterio y un enigma. Tampoco digo que nosotros, los hombres, seamos fáciles de entender; a veces hacemos cosas sin sentido.

Pero sin duda nosotros somos más directos sobre lo que queremos, a menos que sea un imbécil mujeriego que inventa miles de excusas y tonterías para estar con una y también con otra. Pero incluso hasta para eso a veces igual somos muy directos.

Mientras pensaba sobre enigmas y diferencias entre hombres y mujeres, estábamos en el coche; Nick solo se ponía a hacer figuras como siempre y otros compañeros se albureaban a más no poder.

Yo solo podía pensar en ver a Sara.

Sara igual era un enigma, a veces no la entendía, pero sin duda era un enigma que estudiaría y trataría de entender por sobre todo. Ella era diferente y única en comparación con Dana; ni siquiera podría haber comparación entre ellas dos. Dana pierde en todo.

Llegamos al aeropuerto donde nos subimos todos, pero obviamente Dana fue la única que tomó otro avión hacia Italia y nosotros a México. Nos dormimos en el transcurso, pues eran dos horas y media; no era tanto tiempo, pero sí que era un poco cansado.

Después de llegar de las competencias y viajes a tantos lugares, vine a mi casa donde estaba mi mamá en la cocina cocinando albóndigas. Al tocar la puerta de la cocina, mi madre volteó y esos ojos azules verdosos que heredé de ella se llenaron de emoción, y sin pensarlo dos veces fue hasta a mí para abrazarme fuertemente.

—¡Mi amor! ¡Qué alegría verte! —Me observó de arriba abajo. —Mírate qué grande estás.

—Mamá, no exageres. —Sonreí divertido.

—No estoy exagerando, mi amor; en serio, ya creciste un poco más. Hace un año que, según mal recuerdo, medías 1.78. Ahorita estoy segura de que estás más alto.

—Bueno, como digas. —Le di una leve sonrisa y comencé a buscar a Hooch con la mirada.

Mamá llamó mi atención tocándome el brazo con delicadeza.

—Tu amado hijo está arriba en tu cuarto, no ha querido salir de ahí desde que te fuiste.

Hooch era un amor; en serio no entendía a la gente que decía que los pitbulls eran agresivos. Esos perros son los más leales, protectores y cariñosos.

Me acuerdo aún de cuando tenía doce años, me lastimé jugando fútbol con mi padre y Hooch corrió hacia mí y me llenó de láminas la mejilla, logrando que sonriera. Hooch siempre ha estado para mí; cada que volvía, me recibía con mucha emoción, en las noches se acostaba conmigo en la orilla de la cama.

Solo que un pequeño defecto que tenía mi perro era que se ponía aullar cada que venía el camión de la basura.

Subí a mi habitación para dejar mis cosas

En mi cama, me encontré con mi perro acostado. Al verme, se levantó, movió la cola y sacó la lengua con felicidad, bajó y vino hacia mí casi tirándome.

—¡Hola, campeón! —dije feliz mientras lo acariciaba. —Te extrañé mucho.

Mi perro movió más la cola mientras yo avanzaba a mi cama y me recostaba un rato viendo el techo lleno de estrellas que brillaban en la oscuridad.

Durante un momento me quedé ahí pensando en nada mientras mi perro simplemente se acostaba a mi lado muy contento.

De pronto agarré mi mochila y saqué la edición especial de «meses a tu lado» que tanto anhelaba Sara hace mucho. Una de las cosas que hice mientras iba a los entrenamientos fue que cuando pasaba por las librerías me di cuenta de que tenían la edición especial y reciente de Meses a tu lado. Al verlo en inmediato me acordé Sara que lo quería de cumpleaños pero no tenía el presupuesto.

Así que ese día gasté parte de mis ahorros en esa edición que tanto deseaba. Durante días lo guardé como si fuera oro. Mis amigos se burlaban de mí por ser todo un cursi, pero no me importaba. Lo primero que quería hacer era ir a su casa, sorprenderla, abrazarla y decirle lo mucho que la había extrañado.

Sabía que iba a encontrarme con una Sara completamente distinta, después de todo, ella ya había evolucionado.

Me levanté de la cama y bajé las escaleras emocionado y nervioso por volver a verla. La extrañaba tanto que no sabía cómo iba a actuar, cada noche,día, hora, minuto y segundo no dejé de quererla. Salí de casa y me acerqué a la casa de al lado viendo el columpio que tenía enfrente de su casa. Fue cuando me puse a recordar la primera vez que me sentí celoso al conocer a Cooper.



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Editado: 05.06.2026

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