Confía en mí

XXIV

Después de esa fiesta, la confesión de Jason. Al día siguiente estaba sentada en el columpio de mi casa, mientras escuchaba música y leía un libro nuevo.

La verdad es que jamás me había sentido con tanta paz en toda mi vida. Me sentía feliz, tal vez mi vida no se había vuelto perfecta, pero tampoco era un caos.

Posiblemente seguiría afrontando situaciones difíciles, Pero ya sabía cómo resolverlos. O al menos, ya tenía una idea. No pude evitar sonreír, sintiendo como algo dentro de mi creció que se sentía inmensamente increíble.

Alcé la cabeza para mirar hacia adelante, viendo las demás casas a mi alrededor, gire para ver mi propia casa, después de todo mudarse aquí, no fue tan malo. Tal vez fue una de las mejores cosas que me han pasado.

Vi a Lucy salir por la pueeta principal, vestida justo como siempre, con estilo. Su cabello negro recogido en una coleta alta, vestida de un top negro que se pegaba bien a su figura, y unos shorts negros. Me miró fijamente a los ojos y sonrió De una manera tierna.

—Hola. ¿Que haces aqui sola?

—Solo quise tomar aire fresco y Leer. Aunque llevo pensando más que Leer. —sonrei divertida y ladee la cabeza. —¿Y tú?

—Nada, quería ver qué hacías, estoy aburrida. Jett no está en casa. Y bueno, quedas tú.

No pues me encantaba ser su segunda opción, me seguía sorprendiendo que a Lucy le faltaba ser un poco más táctil al decir las cosas. Me gustaba que fuera directa, pero a veces era demasiado.

—¿Gracias? —Respondi con duda.

—Perdon, se que a veces soy muy brusca con las palabras. Es solo que...—suspira viendo al árbol de los vecinos. —Se me complica expresarme con delicadeza, no es mi estilo ser dulce.

—Lo se, me he dado cuenta durante mis diecisiete años. —saque una sonrisa divertida viéndola. —Pero, está bien. A veces hace falta un poco de crudeza en algunas conversaciones.

Lucy volteo para verme con una expresión de sorpresa para finalmente sacar una sonrisa orgullosa.

—Mira como has crecido, niña. —se sienta en el pasto para ver la yerba. —Ya que has estado pensando. ¿Has pensado en que vas estudiar cuando termines la preparatoria? Yo te imagino como veterinaria la verdad.

No pude evitar reírme. ¿Veterinaria, yo? No dudaba que me gustaban los animales, pero no era mi vocación y de hecho si lo había pensado varias veces durante estos meses. La realidad es que estaba pensando en estudiar psicología.

Me di cuenta de lo mucho que amaba ayudar a la gente. Me sentía bien conmigo misma cuando lograba animar a alguien. Cuando lograba distraerlo de la realidad, además, me llamaba la atención explorar más la mente humana. Y quizás, podría entenderme un poquito más sobre mí.

Vi a mi hermana que solo arrancaba el pasto con aburrimiento y sonreí mientras cerraba mi libro.

—Decidí estudiar psicología.

—¿Psicología? Wow... —soneio sorprendida. —¿Quien lo diría, no? La chica que tenía desconfianza ante todos, ahora va a estudiar psicología. —alzo la vista para verme. —¿En que rama de la psicología te interesaría especializarte?

—Clinica. —me baje del columpio y me senté en el pasto a su lado. —Me gustaría ayudar a la gente. Que no se sientan como yo me sentí en algún momento. Que tengan apoyo. Yo crecí por mi misma. Pero...lo hice sintiéndome sola. Aunque no lo estaba. Yo quiero ayudar a la gente que se sienta como yo pero que sepa que no lo está en realidad.

—¿Sabes que eso es difícil? —me mira. —No me malinterpretes, se que podrás lograrlo, pero cada persona sufre y lidia con el dolor diferente. Además, no estás para apoyarlos, estás para guiarlos a que lo hagan por su cuenta.

Bueno, si, en eso tenía razón Lucy, Pero aún así yo tenía la ilusión de ayudar. No es bueno quedarse con tanto dolor mientras vas creciendo. Es agotador.

—Es un proceso difícil, Lucy. Parece fácil, Pero es como caminar en una tormenta. Es agotador como estar descalzo sobre las piedras. Es pesado como cargar durante años el mismo peso.

La miro a sus ojos azules y ella me da una cálida sonrisa.

—¿Sabes? Tal vez si tienes la voz de una psicóloga. —sonrie divertida. —Ay Sara. Me sorprende lo mucho que los tres hemos crecido. Y lo que nos falta.

—¿No te da miedo crecer, Lucy?

Tenía curiosidad. Lucy Desde que tengo memoria, siempre ha sobresalido. Transmitía siempre una seguridad envidiable e intimidante. Lucy nunca fue una chica fácil. Siempre fue directa, segura de si misma. Orgullosa y algo presumida.

A veces no puedo evitar acordarme de esa Lucy.

Hace 11 años atrás.

Observaba a Lucy desde el marco de su puerta. Su habitación de color rosa, las paredes cubiertas de revistas y dibujos de moda. Su tocador de color blanco llena de fotos de mujeres mayores que no entendía el porque estaban ahí.

Mi hermana aunque no nos llevábamos bien, siempre la admiré. Admiraba su fuerza, su presencia. Quería ser como ella, fuerte y valiente. Directa y elegante.

No entendía por qué a veces me trataba mal, pero me gustaba mirar a mi hermanita peinarse el cabello con tanta delicadeza y gracia como las princesas Disney.

¿Y si ella fuera una princesa? ¿Quien sería? Siempre supuse que ella sería como Jazmin.

Mi hermana se levantó de su tocador y se fue hacia su mueble que estaba en la esquina y busco entre su ropa. Me sobresalté cuando escuché un grito por el pasillo. Mire curiosa y ví a Kelly.

La mejor amiga de Jett y Lucy. Ella venía con una gran sonrisa que siempre le caracterizaba. Entro con rapidez al cuarto de Lucy. Me sentí un poco enojada y dolida al ver como mi hermana la recibía con emoción. ¿Por qué no quería?

¿Acaso yo tenía algo malo?

¿Y si fuera como Kelly, Lucy me querría también?

Tal vez si cambio, Lucy me abrace así.

Tal vez si lo hago...Tendré más que una hermana. Tendré otra mejor amiga.



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Editado: 05.06.2026

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