Abro los ojos gradualmente para acostumbrarme a la luz que hay en la habitación, bostezo mientras veo hacia la ventana, es un hermoso día. Por un segundo olvido que mi familia ha muerto, durante ese segundo me siento completa y feliz, luego... al recordarlo mi corazón se rompe en mil pedazos, me quedo observando a la pared sintiéndome miserable otra vez.
— ¿Por qué no pude ser yo? — Digo golpeando la cama con rabia. — Si tan solo Jonathan no hubiera salido del closet ¿Por qué no pudo hacerme caso al menos una vez en su vida?
Cubro mi rostro con la almohada y grito lo más fuerte que puedo, me quedo allí durante unos segundos, pensando aun en ese día, estiro mi brazo hacía la mesa de noche para tomar el reloj, quito la almohada de mis ojos para poder ver la hora ¡Son las 10:26!
Me levanto de a poco para no lastimarme, voy directo al baño para tomar una ducha, abro la llave de la regadera, el agua comienza a correr, me quedo mirando al suelo, veo las gotas de agua que rebotan un poco al golpearse contra el suelo de la ducha, cierro los ojos con mucha fuerza, los recuerdos de aquel día comienzan a venir a mi mente, aún recuerdo la mirada de mi madre, aquel dolor en su mirada al verme en las escaleras, sabía que me matarían, a mí y a mi hermano, quizás lenta y dolorosamente, sin piedad, ni siquiera por ser jóvenes, nada les importó, para apuñalarnos de aquella manera tuvieron que estar muy molestos, estaba claro que nos odiaban, la pregunta es ¿Por qué? ¿Qué les hicieron mis padres? ¿Qué les hicimos Jonathan y yo para merecer todo lo que nos ocurrió? No voy a parar hasta saber por qué lo hicieron. Suspiro profundamente, al tiempo que sacudo mi cabeza levemente para volver a la realidad, me paro debajo de la regadera, siento como aquella agua caliente recorre mi cuerpo, al llegar a mis heridas siento ardor, aunque ya es menos que antes, tomo una rápida ducha, al salir, me pongo la ropa interior y un pantalón azul.
Busco entre las gavetas algo con que limpiar las heridas, afortunadamente encuentro un par de gasas, con ellas limpio cuidadosamente algunas gotas de sangre que brotan de ellas, luego con las restantes limpio los bordes de las heridas con un poco de agua tibia para asegurarme de que estén limpias y así evitar infecciones, me quedo un rato sentada en la cama, esperando a que pare el sangrado.
Me pongo una blusa amarilla de tirantes y unas calcetas para calentar mis fríos pies, cepillo mi cabello, el cual está sumamente enredado, así que tardo varios minutos en hacerlo, lavo mis dientes en el lavabo y vuelvo a la habitación, ordeno mis cosas de nuevo en la maleta, ya que todo estaba desordenado sobre la cama, doblo las blusas y los pantalones, la ropa interior la pongo enrollada en ambos lados de la maleta, pongo los zapatos primero, luego los pantalones y las blusas, dejo la maleta al lado de la cama para poder arreglarla.
Miro un par de fotografías de mi familia, es lo único que me queda ahora, un par de fotografías, jamás podre abrazarlos de nuevo, pero al menos tengo algo de Jonathan, me aferro a aquel oso de peluche para reconfortarme, no puedo creer que ya no esté, desearía que no hubiésemos peleado ese día, nuestro último recuerdo juntos es una pelea por unos tontos audífonos. Guardo las fotografías en la mochila, todas menos una donde estamos todos, la fotografía fue tomada un cuatro de julio, hicimos un viaje familiar a universal studios, fue el año antes de que fuera a la universidad. Dejo junto a la fotografía el oso de mi hermano antes de salir de la habitación. Toco la puerta de la habitación de Alex, espero unos segundos en silencio sin obtener respuesta, creo que no está allí, lo busco en la primer planta sin tener éxito, cuando entro al comedor veo una nota en la mesa.
Halley:
Me levanté temprano para ir a trabajar, no quise despertarte, el desayuno está en el microondas, siéntete como en casa, te veo al llegar. Cuídate bonita.
— Alex
Alex, siempre tan considerado, desde que lo conozco ha sido un buen amigo, siempre me ha apoyado y cuidado, recuerdo incluso una vez quise sorprender a mi padre en su cumpleaños, tomé un vuelo desde mi universidad en Georgia, al aterrizar no encontré ningún taxi, ni siquiera un solo Uber, Alex fue por mí a las dos de la mañana para llevarme a casa. También recuerdo esa vez que estaba a punto de darme por vencida con mi tercer semestre en la universidad, estaba totalmente estresada y abrumada por la cantidad de carga académica, él condujo hasta mi universidad para convencerme de quedarme, de no darme por vencida, me ayudó a organizar mis horas de estudio y tareas, para poder tener tiempo de dormir, es un buen amigo, es uno de los mejores amigos que he tenido a lo largo de mi vida.
Saco del microondas unos deliciosos panqueques con chispas de chocolate, él sabe perfectamente que adoro los panqueques, los como de inmediato sentada en la mesa del comedor, son los más deliciosos que he probado en toda mi vida, es eso o que tenía mucha hambre.
Voy a la sala para ver un poco de televisión, cuando la enciendo veo una fotografía en un programa de noticias ¿Otra vez? Veo que la policía está demasiado empeñada en encontrarme.
Ayer al mediodía se conoció la noticia de que Halley Messer, la única sobreviviente de la masacre de la avenida Meridian, como se le ha dado a conocer a este caso, escapó del hospital donde se recuperaba, en una nueva rueda de prensa la policía dio a conocer que ella es ahora considerada la principal sospechosa del caso. — Dice el presentador de noticias. — Si alguien tiene alguna información de su paradero por favor informar a la policía lo antes posible.
Siento que el corazón se me sale del pecho, no puedo creerlo, esto es más serio de lo que pensaba, los policías creen que yo asesiné a mi familia, estoy atónita ¿Cómo podría haber asesinado a mi propia familia? Bueno... lo pienso más detenidamente, tiene sentido, es muy sospechoso el hecho de que escape del hospital. Tarde o temprano van a saber que estoy aquí, cierro todas las cortinas que hay en la casa, no quiero que nadie me vea, usando el teléfono de la casa de Alex le marco a su celular.
Editado: 12.01.2026