— ¿Se siente bien? — Pregunta el detective muy preocupado. — Lamento si la presioné demasiado.
No respondo nada, me quedo sentada en el suelo intentando recuperar la compostura, no entiendo cómo se le ocurrió mostrarme esas fotografías, eso fue demasiado.
— Señorita Messer ¿Se encuentra bien? ¿Necesita que llamemos a un doctor?
Yo simplemente niego con la cabeza, el detective me ayuda a ponerme de pie, limpio mis lágrimas con el pañuelo que me dio, me paro frente al vidrio donde sé que hay más personas observando, levanto el suéter y mi blusa solo un poco para descubrir algunas de las puñaladas que tengo en el abdomen.
— Yo no tendría el valor para hacerme esto a mí misma, mucho menos para hacérselo a mi hermano. ¿De dónde carajos creen que saqué un arma para dispararle a mis padres? — Golpeo el vidrio con mi mano. — ¿Cómo pude sacar de mi casa el arma y los cuchillos después de apuñalarme a mí misma? ¿Cómo? — Vuelvo a golpear el vidrio con más fuerza esta vez.
— Por favor, señorita Messer ¿Podría sentarse de nuevo?
Regreso a sentarme en aquella helada silla, me quedo quieta de brazos cruzados, dejo la mirada fija en el suelo, mientras tanto el detective retira las fotografías de la mesa.
— Perdón por lo que sugerí, es parte del interrogatorio, como dije antes, tenemos que descartarla como sospechosa.
— Entiendo. — Me resigno. — Si quiere continuar está bien.
— ¿Tenía usted algún problema con alguien? Ya sea de la universidad, amigos, conocidos.
— No que yo sepa, siempre fui amable con todos, no sabría decir si alguien tenía algo en mi contra.
— ¿No tiene problemas con ninguna persona entonces?
— No, que yo sepa.
— ¿Algún novio celoso? Puede ser también alguien con quien haya terminado mal.
— Mi único exnovio es David Hamilton. Terminamos hace un año, no en tan buenos términos, pero no lo creo capaz de hacer esto.
— Quizás también alguien a quien haya rechazado.
— He rechazado a un chico en la universidad y a dos de mis amigos que viven en la ciudad.
— ¿Podría darme sus nombres?
— El de la universidad es Brandon Jones. Mis dos amigos son Christian Fields y Allan Rods.
— ¿Ellos tenían novia?
— ¿A dónde quiere llegar con eso?
— Si ellos tenían novia puede que sintieran celos por usted.
— Había una chica en la universidad, ella estaba molesta porque Brandon se me declaró a mí y no a ella, su nombre es Lourdes Russell.
— Vamos a investigarlo ¿Qué hay de su hermano? ¿Le mencionó alguna vez algún problema que tuviese con alguien?
— Él tenía muchos amigos. Había algunos otros chicos que lo envidiaban por ser tan sociable, uno de ellos incluso intentó iniciar una pelea con él, pero mi hermano no es de los que pelea por tonterías, solo se fue de allí.
— ¿Su hermano tenía novia?
— No, nunca se animó a invitar a una chica a salir, sí hay una chica que de verdad le gustaba, pero jamás le dijo nada.
— ¿Sabía usted que su madre tenía un amorío?
— Ella no tenía una aventura, eso es falso, totalmente. No intente culparla por esto. — Le doy un fuerte golpe a la mesa. — Ella amaba a mi padre.
— Entienda que debo cubrir todas las hipótesis que tenemos.
— Pues ya dejé de perder el tiempo intentando culpar a mi madre de algo que no hizo. No resisto ver en los medios que la dejan muy mal vista, ella jamás le haría eso a nuestra familia.
— Nosotros nos encargaremos de desmentir ese señalamiento a su debido tiempo.
— Gracias. — Digo entre dientes.
— Encontramos unos boletos aéreos en la habitación de sus padres, se supone que tomarían un avión con destino a Suiza ¿Sabe por qué irían allí?
— Mis padres solo nos dijeron que iríamos allí primero por negocios, luego nos quedaríamos una semana más por las vacaciones.
— Los boletos de regreso no tenían una fecha ¿Lo sabía?
— No, yo nunca vi los boletos, yo solo supe del viaje por mi mamá, me lo dijo el día que volví de la universidad.
— ¿Sabe si su padre tenía algún problema con alguien?
— Puede que sí, ya sabe entre empresas compiten por ventas, proveedores, inversionistas, es normal que sean enemigos.
— ¿Alguien en específico?
— No, no lo sé, yo no hablaba de esas cosas con mi padre.
— Eso es todo señorita Messer, gracias por su colaboración. — Se levanta de la silla para apagar la grabadora.
— Detective — Interrumpo — ¿Puedo preguntarle algo?
— Por supuesto.
— ¿Que pasará conmigo? — Pregunto nerviosa.
— ¿A qué se refiere?
— Soy sospechosa ¿Iré a la cárcel?
— No.
— ¿Entonces? — Respiro con alivio.
— Aún no sabemos, ahora mismo voy a arreglar eso ¿Podría quedarse aquí?
Simplemente asiento con la cabeza, el detective se retira de la sala de interrogatorios. He estado esperando por mucho tiempo, estoy sumamente cansada y aburrida, cruzo los brazos sobre la mesa para recostar mi cabeza sobre ellos y así estar más cómoda, el detective Gutiérrez regresa a la sala de interrogatorios eventualmente, él me observa unos segundos antes de hablar.
He estado esperando por mucho tiempo, estoy sumamente cansada y aburrida, cruzo los brazos sobre la mesa, pongo mi cabeza sobre ellos para estar cómoda, el detective Gutiérrez regresa a la sala de interrogatorios finalmente, él me observa unos segundos antes de hablar.
- Señorita Messer.
- ¿Ya sabe a dónde iré? - Levanto mi cabeza. - Podría ir a casa de una amiga...
- No se preocupe por eso, ya lo resolvimos por usted. - Interrumpe.
- ¿A qué se refiere? - Digo confundida. - ¿A donde piensan enviarme?
- Su tía, Alaya Messer, no contestó ninguna de nuestras llamadas, nuestra primer opción era enviarla con ella a Texas ya que, de momento no existen indicios de que las personas que cometieron los homicidios regresen a terminar su trabajo, por lo que, en calidad de testigo vamos a asignarle protección policial las 24 horas del día indefinidamente.
Editado: 12.01.2026