Confía o muere

Capítulo 11

— Halley ¿Estás despierta? — Pregunta Terry entrando en la habitación.

Enciende la luz sin previo aviso, lo cual me causa molestia en los ojos, inmediatamente los cubro con mis manos para evitar que la luz siga dañándolos, él se sienta en el borde de la cama mientras deja salir un largo suspiro.

— Ahora sí. — Digo entre dientes. — ¿Qué sucede?

— Lamento despertarte, no lo haría si no fuera importante. — Se excusa. — Hace una hora encontraron un arma y a pocos metros dos cuchillos, imaginé que querrías saberlo.

— ¡¿Dónde?!

Descubro mi cara para poder observarlo, mis ojos se acostumbran a la luz gradualmente, Terry revisa su celular antes de contestar a la pregunta.

— A unas cuadras de tu casa, pero aún deben confirmar si se usaron en el homicidio de tu familia, aunque me dijeron que el arma es del mismo calibre con el que asesinaron a tus padres.

— ¿Cuándo lo sabrán con certeza?

— En unos días, posiblemente.

— ¿En unos días? ¿De verdad? — Digo incrédula. ¿Qué tan difícil puede ser hallar coincidencias, ADN o huellas?

— Hay que hacer varias pruebas. A demás necesitan que vayas a la estación otra vez para que des una muestra de ADN y tus huellas dactilares.

— ¿Aún creen que yo asesiné a mi familia? — Digo exaltada.

— No es eso Halley, tranquila. Es solo para la confirmación de que es el arma que utilizaron para apuñalarte y para descartar tus huellas de ese cuchillo por si en algún momento tuviste contacto con él con tus manos al intentar defenderte.

— Entiendo. — Digo con más calma. — Dime que no me sacarán sangre, odio las agujas, además, me trae muy malos recuerdos...

— No, tranquila, solo necesitan una muestra de tu saliva, eso es todo.

— ¿Iremos hoy?

— No, iremos mañana, sigue descansando. — Se levanta de la cama.

— Espera. — Lo detengo antes de que salga por la puerta. — ¿Tienes fotografías de los cuchillos? Creo que podría reconocer el que usaron conmigo ¿Eso sería de ayuda?

— Sí, eso sería de ayuda, déjame ver. — Sus ojos se posan en su celular por algunos segundos mientras busca la imagen. — ¿Estás segura de querer velos?

— Muy segura.

Terry me da su celular, allí puedo visualizar los 3 objetos; en lo primero que se fijan mis ojos es en aquella arma, en definitiva, es la misma con la que asesinaron a mis padres, pero un detalle llama mi atención.

— Le falta el silenciador.

— ¿Ah sí? Parece que no lo encontraron, les pediré que vuelvan a buscar.

— ¿Crees que se hayan deshecho del silenciador en otro lugar?

— O quizás se lo llevaron. — Se encoge de hombros. — De todos modos, pediré que lo busquen en esa área.

— Espero lo encuentren, quizá allí también encontrarán huellas. Ahora... — Veo nuevamente la imagen con mucha atención. — Este es el cuchillo con el que me apuñalaron. — Señalo el de la izquierda.

— Gracias por darnos esta información, nos será de mucha ayuda.

— De nada, supongo. — Continúo observando aquella fotografía, aún hay sangre en ellos.

Al ver el cuchillo con el que asesinaron a mi hermano me doy cuenta de la razón por la cual él falleció a pesar de que lo apuñalaron menos veces que a mí, es porque era un cuchillo de caza, mucho más grande que el de cocina con el que me apuñalaron. Al menos eso creo yo.

— ¿Todo bien? — Pregunta al verme tan pensativa.

— Sí, todo bien.

— Si tú lo dices... Sigue durmiendo, si necesitas algo estaré en mi habitación, recuerda no dejar la puerta con llave y cierra bien la ventana.

— Gracias por recordármelo al menos 50 veces al día. — Digo en un murmullo para que no me escuche.

— Es por tu seguridad. — Responde tranquilamente saliendo de la habitación, seguramente me escuchó. — Descansa.

— Tú igual. — Grito ligeramente para que me escuche en el pasillo.

Al quedarme dormida nuevamente comienzo a soñar, estoy devuelta en la habitación de Jonathan, está completamente vacía, no hay ningún mueble, al voltearme hacia la puerta veo a Jonathan tendido en el suelo sobre un enorme charco de sangre.

— Halley. — Susurra mi nombre.

Inmediatamente me hinco junto a él, sus manos están sobre su estómago como intentando evitar que su sangre continúe brotando en su herida.

— Jonathan, aquí estoy, tranquilo, todo va a estar bien.

— Halley, porque dejaste que me lastimara.

— Lo siento tanto. — Digo entre lágrimas. — Yo intenté protegerte, pero eran demasiados.

— Por tu culpa estoy muerto.

— Sabes que si pudiera cambiar de lugares lo haría sin pensarlo.

— Eso no sirve de nada ahora, no puedes cambiar lo que ya pasó, por tu culpa sufrí mucho antes de morir y ahora... Ahora estoy vagando en el limbo porque no me dejas ir.

— Halley despierta. — Escucho una voz a lo lejos.

— Papá y mamá están decepcionados. — Continua Jonathan

— Halley, todo está bien. — Finalmente reconozco la voz de Terry.

Al abrir los ojos lo veo frente a mi aun sacudiéndome ligeramente por los hombros.

— Tranquila, solo fue una pesadilla, todo está bien. — Me observa con preocupación.

— Jonathan... Él... — Balbuceo al intentar comprender que sucede.

— Tuviste una pesadilla, nada de lo que viste o escuchaste es verdad.

Intento regular mi agitada respiración mientras observo a mi alrededor para asegurarme de que todo está bien.

— Lo siento Terry ¿Te desperté?

— Estabas gritando, creí que algo te había sucedido.

Sobre la cama veo su arma, seguramente la trajo por si alguien había entrado en la casa.

— Discúlpame por haberte asustado.

— Tranquilo, está bien. Si sabes algo más por favor avísame.

— Lo haré. Ahora regresa a dormir.

Luego de aquella pesadilla no logro conciliar el sueño, sigo dando vueltas en la cama, tengo un enorme nudo en el estómago, los nervios me están matando, por aquel sueño y además porque quiero saber lo antes posible lo que sea que encuentren en las armas, además estoy aún más ansiosa esperando a que den las 6:00 am. para recibir la llamada de Alex. La espera es una tortura, siento que el tiempo no pasa, cada segundo es eterno, ya no puedo permanecer más tiempo en esta cama, me siento en el borde, con mis pies busco mis pantuflas, me las pongo para bajar a la sala a ver televisión. Cada minuto que pasa miro el celular, en espera de la llamada. Mi corazón late cada vez más fuerte, casi puedo escucharlo. No puedo esperar más así que, tomo mi celular y marco el número, suena repetidas veces, pero nadie contesta, intento algunas veces más, sin éxito. Veo la hora de nuevo, son las 5:49 am. guardo mi celular en el bolsillo, me acomodo en el sofá, cierro los ojos para poder descansarlos, me arden un poco por el desvelo, cuando estoy a punto de quedarme dormida mi celular empieza a vibrar, mi reacción de susto hace que el teléfono resbale de mis manos y caiga al suelo, lo levanto con rapidez, sin embargo, no logro contestar. Mi desilusión invade mi mente, que tonta soy, no debí de haberme quedado dormida. De nuevo mi celular comienza a vibrar, esta vez lo sostengo con más fuerza para no dejarlo caer, sin más contesto la llamada.



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En el texto hay: misterio, romance, suspenso

Editado: 12.01.2026

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