Los últimos dos días hemos estado adornando la casa para celebrar la navidad con los abuelos de Terry, esto no me emociona ni me hace sentir mejor, pero al menos funciona como algún tipo de anestesia temporal; me ha ayudado a distraerme al no pensar en las terribles cosas que viví hace algunas semanas, aún recuerdo como mi corazón se detuvo al ver cómo le disparaban a mi madre, también siento escalofríos al recordar el dolor que sentí tras cada puñalada... al principió mi sangre se sentía caliente al brotar de las heridas, luego solo sentía mi cuerpo helado y bastante débil. No puedo creer que esto me sucediera a mí, me siento aun como dentro de una horrorosa pesadilla de la cual jamás podré despertar, esto no debería ocurrirle a ninguna persona, aun trato de comprender como y por qué pasó.
— ¿Halley? — Terry me observa desde arriba de la escalera que estoy ayudando a sostener. — ¿Todo en orden?
— Sí. — Sacudo mi cabeza ligeramente para sacar aquellos pensamientos de mi cabeza.
Recuerdo que soy yo quién le está pasando los clavos que está colocando para sostener las luces navideñas afuera de la casa, intento tomar uno de mi mano, pero ambas tiemblan causando que algunas caigan al suelo.
— Demonios. — murmullo antes de agacharme a recogerlos.
— Déjalos yo los recojo, no deberías hacer esfuerzos innecesarios.
Terry baja a toda prisa para ayudarme a recoger los clavos, este par de días me he dado cuenta de que es un hombre muy atento y caballeroso, sé que es su trabajo, pero también cuida muy bien de mí, ¿Será por qué le doy algo de lástima? No lo culparía, yo también siento lástima de mí misma. Una vez están todos los clavos recogidos, Terry extiende su mano para ayudarme a levantarme.
— Despacio. — Sugiere.
— Lo siento, a veces olvido que soy algo torpe.
— No digas eso, no lo eres. — Me devuelve los clavos que recogió a excepción de dos. — Solo terminaré de colocar los últimos clavos e iremos adentro, ya está comenzando a ponerse más frío, no quiero que te dé un resfriado.
— Está bien, puedo preparar chocolate caliente si quieres.
— Eso sería estupendo. — Una enorme sonrisa se asoma en su rostro.
Luego de acabar de preparar el chocolate le llevo una taza a Terry, quien está en la sala viendo televisión.
— Mis abuelos ya están en camino, así que recuerda bien lo que ensayamos, no deben saber que estás bajo protección policial, debemos dejar en claro que...
— Que soy tu amiga y necesitaba un lugar para quedarme unos días en lo que encuentro un nuevo apartamento, entiendo.
El timbre suena de un momento a otro por lo que se apresura a abrir la puerta, su rostro se ilumina al ver a sus abuelos, en especial sus ojos, los cuales tienen cierto brillo especial.
— Bienvenidos. — Una enorme sonrisa se asoma en su rostro al abrazarlos.
— Hola hijo ¿Cómo has estado? — Su abuelo le da un par de palmadas en el hombro.
— Estás muy delgado ¿Has estado comiendo bien? — Su abuela pellizca una de sus mejillas.
— Sí abuela, me alimento bastante bien.
— Prepararé algo de comer. — Aquella mujer se abre paso hacia la cocina.
— Gracias por traerlos McDowell. — Terry estrecha la mano del oficial.
— No hay de que, avísame si necesitas algo más.
Mientras Terry se despide de su compañero, sus abuelos notan mi presencia, me observan de pies a cabeza, analizando cada aspecto físico y también mi vestimenta, sonríen amablemente un poco confundidos de ver a una desconocida en la casa de su nieto, como Terry está ocupado con el oficial, decido presentarme yo misma.
— Hola señor y señora Lawrence, soy Halley. — Estiro mi mano para estrechar las suyas.
— Llámame Sue querida, ven aquí. — Su abuela me abraza fuertemente.
Este gesto me toma desprevenida, aun así, le sigo la corriente.
— Eres muy bonita. — Dice mientras me observa fijamente a los ojos. — Finalmente Terry se consiguió una novia bonita y decente.
— ¿Novia? No yo... — Digo apenada.
— ¿Qué es lo que huele? ¿Prepararon chocolate caliente? — Pregunta Gary con notoria emoción.
— Sí, acabo de prepararlo ¿Quieren que les sirva una taza?
— ¡Y también sabe cocinar! Definitivamente es una buena mujer para nuestro muchacho. — Sue sonríe complacida.
— Ella es mi amiga. — Aclara Terry incorporándose a la conversación. — Necesitaba un lugar para quedarse unos días así que, le ofrecí quedarse aquí conmigo.
— ¿Ya nos conocíamos? Me resultas muy familiar... — Su abuelo me ve fijamente intentando recordar donde me ha visto.
— Tengo un rostro bastante común, siempre me dicen eso. — Mi intento de sonrisa termina pareciendo una mueca.
— Sí, eso debe ser. — Afirma Terry.
— Tienes muy mala memoria cariño, seguramente más tarde recordarás donde la has visto antes. — Interrumpe Sue.
— ¿Ya se presentaron? — Terry hace el intento de cambiar el tema. — Halley, ellos son mis abuelos, Sue y Gary.
— Es un gusto conocerlos, Terry me habló maravillas de ustedes.
— Es una lástima que no nos haya hablado sobre ti. — Gary mira a Terry con ciertas vibras de "más tarde hablaremos de eso". — Es bueno saber que finalmente olvidó a esa chica problemática con la que salía. Tú pareces ser más agradable y educada.
— Ella no es mi... — Balbucea Terry.
— No hay necesidad de ocultárnoslo, ya no tienes 15 años, además ya es hora de que busques esposa, no te estás volviendo más joven. — Sue le da un par de palmadas en el brazo.
— Está bien, ya lo descubrieron Terry. — Ya me cansé del tema así que mejor será inventar algo para que se queden tranquilos. — La verdad es que aún estamos intentando saber que pasa entre nosotros, pero no tenemos prisa, de momento vamos muy despacio para conocernos bien ya saben, estamos dejando que esto madure y se fortalezca.
— Nunca entenderé las relaciones de hoy en día, yo conocí a Sue en un supermercado y desde ese primer encuentro supe que ella sería mi esposa.
Editado: 12.01.2026